El cofundador de Microsoft, Bill Gates, defendió en 2017, vaticinando el imparable avance de la inteligencia artificial, que en el futuro se debería gravar fiscalmente a las máquinas y sistemas que sustituyan a trabajadores humanos como fórmula para afrontar el impacto de la automatización sobre el empleo y evitar una caída de los ingresos públicos.
Gates lo dijo en una entrevista durante el Foro Económico Mundial de hace ya 9 años. Según planteó el empresario, si una máquina realiza el mismo trabajo que una persona, debería contribuir de forma similar al sistema tributario. «Si un robot viene a hacer lo mismo que tú, lo correcto es cobrarle impuestos», señaló Gates.
La propuesta, defendió Gates, parte de la necesidad de compensar la pérdida de ingresos vinculados al empleo a medida que las empresas incorporan robots y sistemas automatizados. El cofundador de Microsoft planteaba que los recursos obtenidos puedan destinarse a financiar la formación de trabajadores, crear nuevas oportunidades laborales y, al mismo tiempo, reforzar sectores en los que la intervención humana siga siendo necesaria.
El debate cobra especial relevancia en la actualidad dado el avance constante de la inteligencia artificial, que hace que la medida propuesta por Gates prácticamente sea una cuestión actual. Las empresas han ampliado la automatización más allá de las fábricas y la IA permite ya realizar tareas administrativas, redactar documentos, analizar información o atender consultas.
Los ingenieros planteaban gravar los beneficios de las empresas, no a los robots
La propuesta, sin embargo, también recibió en ese momento críticas de la industria. La Federación Internacional de Robótica rechazaba un impuesto directo sobre los robots y planteaba como alternativa una mayor tributación de los beneficios empresariales derivados de la automatización.
Los detractores de la medida advirtieron que gravar directamente las máquinas podría desincentivar la inversión en la industria tecnológica, ralentizar la innovación y perjudicar la competitividad de las empresas. Además, el desarrollo de la inteligencia artificial dificulta, defendieron, determinar qué sistemas sustituyen directamente a trabajadores y cuál es su aportación económica.
La idea de Gates ha vuelto a cobrar fuerza ante el avance de la IA y cuenta con propuestas similares de otras figuras tecnológicas en la actualidad. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, planteo el 10 de junio una tasa vinculada a la inteligencia artificial para financiar un fondo destinado a los trabajadores, mientras que el empresario y político Andrew Yang ha defendido una mayor carga fiscal sobre la automatización y la IA.
La idea, lanzada en una entrevista en 2017 ha vuelto a cobrar fuerza ante el avance de la IA y cuenta con propuestas similares de otras figuras tecnológicas en la actualidad.
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, defendió en 2017, vaticinando el imparable avance de la inteligencia artificial, que en el futuro se debería gravar fiscalmente a las máquinas y sistemas que sustituyan a trabajadores humanos como fórmula para afrontar el impacto de la automatización sobre el empleo y evitar una caída de los ingresos públicos.
Gates lo dijo en una entrevista durante el Foro Económico Mundial de hace ya 9 años. Según planteó el empresario, si una máquina realiza el mismo trabajo que una persona, debería contribuir de forma similar al sistema tributario. «Si un robot viene a hacer lo mismo que tú, lo correcto es cobrarle impuestos», señaló Gates.
La propuesta, defendió Gates, parte de la necesidad de compensar la pérdida de ingresos vinculados al empleo a medida que las empresas incorporan robots y sistemas automatizados. El cofundador de Microsoft planteaba que los recursos obtenidos puedan destinarse a financiar la formación de trabajadores, crear nuevas oportunidades laborales y, al mismo tiempo, reforzar sectores en los que la intervención humana siga siendo necesaria.
El debate cobra especial relevancia en la actualidad dado el avance constante de la inteligencia artificial, que hace que la medida propuesta por Gates prácticamente sea una cuestión actual. Las empresas han ampliado la automatización más allá de las fábricas y la IA permite ya realizar tareas administrativas, redactar documentos, analizar información o atender consultas.
La propuesta, sin embargo, también recibió en ese momento críticas de la industria. La Federación Internacional de Robótica rechazaba un impuesto directo sobre los robots y planteaba como alternativa una mayor tributación de los beneficios empresariales derivados de la automatización.
Los detractores de la medida advirtieron que gravar directamente las máquinas podría desincentivar la inversión en la industria tecnológica, ralentizar la innovación y perjudicar la competitividad de las empresas. Además, el desarrollo de la inteligencia artificial dificulta, defendieron, determinar qué sistemas sustituyen directamente a trabajadores y cuál es su aportación económica.
La idea de Gates ha vuelto a cobrar fuerza ante el avance de la IA y cuenta con propuestas similares de otras figuras tecnológicas en la actualidad. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, planteo el 10 de junio una tasa vinculada a la inteligencia artificial para financiar un fondo destinado a los trabajadores, mientras que el empresario y político Andrew Yang ha defendido una mayor carga fiscal sobre la automatización y la IA.
20MINUTOS.ES – Internacional
