En el primer partido, en Wembley, el gol llegó cuando el reloj rozaba los dos minutos. En Sevilla, en el segundo duelo de España en la Nations League, la Roja marcó apenas pasados los 60 segundos. Esta noche, en Oviedo, la espera alcanzó los cinco minutos. La Roja se adelantó frente a Inglaterra, Croacia y República Checa. El protagonista siempre fue Lamine Yamal. Pero si los goles ante los ingleses y croatas fueron bonitos, el que el azulgrana marcó contra los checos provocó hasta la admiración de alguien acostumbrado a su talento: Luis de la Fuente.
El 19 solo disputa 45 minutos en un partido en el que España muestra dos caras. “Es difícil el equilibrio entre rendimiento y salud”, dice el técnico
El 19 solo disputa 45 minutos en un partido en el que España muestra dos caras. “Es difícil el equilibrio entre rendimiento y salud”, dice el técnico
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En el primer partido, en Wembley, el gol llegó cuando el reloj rozaba los dos minutos. En Sevilla, en el segundo duelo de España en la Nations League, la Roja marcó apenas pasados los 60 segundos. Esta noche, en Oviedo, la espera alcanzó los cinco minutos. La Roja se adelantó frente a Inglaterra, Croacia y República Checa. El protagonista siempre fue Lamine Yamal. Pero si los goles ante los ingleses y croatas fueron bonitos, el que el azulgrana marcó contra los checos provocó hasta la admiración de alguien acostumbrado a su talento: Luis de la Fuente.
“No deja de sorprendernos a todos. Tiene tanto talento, tanta calidad, que el mejor Lamine queda por verlo”, sostuvo De la Fuente. Cuando Lamine abrió el marcador ante República Checa, el técnico se llevó las manos a la cabeza. Su reacción tuvo un efecto dominó en el banquillo de la Roja, en el Carlos Tartiere. “Está creciendo a pasos agigantados. A nivel internacional es un referente. Un futbolista de mucho peso. Está en camino de convertirse en un jugador de leyenda”, insistió el técnico.
La presencia de Lamine en el once inicial frente a República Checa llamó la atención: es el único jugador de De la Fuente que ha saltado al campo desde el inicio en los tres partidos. Ni siquiera lo apartó de la titularidad una vorágine de cambios (nueve), que afectó hasta al portero: Raya reemplazó a Unai Simón. “Lamine quiere jugar siempre. Habrá que ver si Luis lo pone”, explicaban desde el entorno del azulgrana antes del duelo en Oviedo. Y Lamine jugó. Pero solo 45 minutos, que se suman a los 90 que jugó en Londres y a los 68 en Sevilla. En total, el 19 acumula 203 minutos. “Nos ocupamos de Lamine igual que de todos los jugadores. Lo cuidamos igual que a todos. Estaba previsto darle el menor número de minutos posible, para que el martes esté en las mejores condiciones”, apuntó De la Fuente.
Pero, cuando parecía que el trabajo estaba hecho en Oviedo, el fútbol de España se resintió sin Lamine. “El primer tiempo fue muy bueno. El equipo dominó. Pero el segundo tiempo… tampoco es que los cambios ayuden. Sensacional actitud de todos. Pero cuando hay tantos cambios, no ayudan a dar naturalidad al juego. Cuatro partidos en diez días, los futbolistas se cuidan un poco. Queremos llegar en las mejores condiciones al partido contra Croacia. Todo eso hace que se pierda la naturalidad que hay que tener», analizó el entrenador.
“Muchos cambios y el equipo sigue rindiendo al máximo nivel. Necesitamos a todos, que estén todos enchufados y otro gran partido, y lo mejor, las sensaciones”, intervino Rodri. El exceso de cambios tenía un sentido: no desgastar las piernas de sus jugadores. Así lo explicó De la Fuente: “Hoy se trataba de ganar, de dar una buena imagen, pero sobre todo cuidar a los jugadores. Vamos a intentar que nadie juegue más de tres partidos. Es difícil el equilibrio entre rendimiento y salud”.
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