Insiste en ensalzar la cooperación con el país vecino y asegura que Rabat «ha trasladado en todo momento su voluntad de impedir que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir» Leer Insiste en ensalzar la cooperación con el país vecino y asegura que Rabat «ha trasladado en todo momento su voluntad de impedir que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir» Leer
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Doce días después, pero por primera vez en la historia. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acudió este martes a Ceuta. Han pasado casi dos semanas de la avalancha histórica sobre la frontera, pero no fue ese plazo temporal el que destacó en el arranque de la rueda de prensa posterior al encuentro con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Albares inició su comparecencia destacando que su propia visita era un hito, pues nunca un ministro de Exteriores de España había visitado Ceuta.
Y de su comparecencia, dos líneas maestras. Por un lado, destacó la colaboración con Marruecos. Lejos de la evidencia de que, como mínimo, Rabat se mostró condescendiente con la entrada de unas 80.000 personas el pasado 30 de julio, Albares insistió en el buen diálogo diplomático. «Hablo con mi homólogo marroquí todos los días. Hay veces que hablo varias veces», ensalzó el ministro, y quiso recalcar que ese «diálogo fluido» fue «fundamental para superar la fase aguda de esta crisis». «Marruecos me ha trasladado en todo momento su voluntad de impedir que este tipo de situaciones puedan volver a ocurrir», dijo también, aunque sin aclarar cómo pudo suceder tal avalancha sin que Rabat la advirtiera antes.
El otro argumento insistente del discurso de Albares deriva del anterior y se concreta en una promesa: «Que hasta la última persona que ha entrado irregularmente en España vuelva a Marruecos». Es el compromiso en el que trabajan ambos países y la disposición de Rabat es plena. «La voluntad de Marruecos desde el primer momento ha sido que el retorno se produzca de manera inmediata», insistió, y quiso añadir: «No han pedido ninguna contrapartida a cambio y su voluntad y su disposición ha sido la misma». Un matiz de gran relevancia en términos diplomáticos.
Sobre las causas del ataque a la integridad territorial, como definió Pedro Sánchez en su visita el 31 de julio, Albares eximió al país vecino. Y, de hecho, quiso deslizar que lo sucedido no es fruto de algún tipo de desencuentro entre ambos gobiernos, asegurando que los «canales diplomáticos funcionaron desde el primer momento» y que estos, «todo lo que hemos construido en estos años», son lo que permitió la «devolución con rapidez» de la mayoría de personas que había entrada irregularmente en Ceuta.
Así, delimitó el origen de la avalancha en las mafias y a la falsa interpretación de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe devolver en caliente a quienes entran a nado. «Nadie va a permanecer en Ceuta, ni en España ni en Europa«, enfatizó, frente a la interpretación que se estarían trasladando en las redes sociales, emplazándose a hacer una «reflexión conjunta» con Marruecos para «prevenir» estas situaciones en el futuro, «ya que ha aparecido un elemento nuevo en este tipo de situaciones que ha sido esa utilización de las redes sociales».
En los últimos días, la crisis en la frontera Sur ha derivado en un choque diplomático con Italia. El ministro de Exteriores señala a la «internacional reaccionaria», con sus conexiones «en Europa y en España», en referencia a PP-Vox y Giorgia Meloni. Para la primera ministra italiana ha tenido, de hecho, un reproche directo Albares, tras los continuos reproches del país transalpino a la política migratoria de Sánchez: «No se puede hablar con la ligereza y la frivolidad con la que ha estado hablando el gobierno italiano».
A su vez, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha elevado hasta 1.527 la cifra de menores extranjeros no acompañados en Ceuta que ya han sido filiados, paso previo para las autoridades puedan asumir su tutela. Según ha incidido durante una visita a las obras de la estación intermodal de Almería, el Gobierno de España está «trabajando» con el de Marruecos para intentar que todos los niños y adolescentes «puedan reagruparse con sus familias» en los países de origen.
Además, ha acusado a «algunos dirigentes de Vox» -en referencia implícita al diputado José María Figaredo– de incurrir «simple y llanamente en un delito de odio» por decir que hay que «cazar» a los inmigrantes en situación irregular que, tras la llegada masiva del pasado 30 de julio, todavía no han sido devueltos a sus países de origen. Precisamente el Ministerio de Igualdad, a través de la dirección general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo, ha remitido este martes un oficio a la Fiscalía para que investigue las declaraciones del político del partido de derecha dura en varias entrevistas.
«Creo que con estas personas absolutamente extremistas, ultraderechistas, con un lenguaje violento… lo que tenemos que hacer los demócratas es evitar que estén en los gobiernos autonómicos y de cualquier orden», ha agregado Bolaños. «Eso es una responsabilidad que ya no ha cumplido el PP en la medida en la que hay gobiernos, también en Andalucía, donde Vox impone su agenda absolutamente extremista, ultraderechista y con un lenguaje violento absolutamente inaceptable», ha recalcado anticipándose a la estrategia electoral del PSOE de alentar el miedo a un hipotético futuro Ejecutivo central con Santiago Abascal como vicepresidente.
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