Que Mikel Merino haya resuelto dos eliminatorias seguidas del Mundial con sendos goles en la zona Cesarini, más allá del minuto 85, es algo que navega entre la magia y el método. “Creo en algunas casualidades”, decía él poco después de eliminar a Bélgica en cuartos con un tanto en el 88, solo cuatro días después de hacer lo mismo con Portugal en octavos en el 91. “Pero creo que esto no es casualidad. Si me han caído tres [las dos del Mundial y una en cuartos en la Eurocopa] en momentos clave es porque me preparo para cuando toca”. Es un poco eso y otro poco el aplomo con el que España se maneja en los escenarios límite de los últimos instantes.
Con el gol que dio a la Roja el pase a la semifinal, el navarro lleva cuatro tantos decisivos después del minuto 85 con la selección, un equipo que no se desespera con lluvias de centros al área cuando el tiempo se agota
Que Mikel Merino haya resuelto dos eliminatorias seguidas del Mundial con sendos goles en la zona Cesarini, más allá del minuto 85, es algo que navega entre la magia y el método. “Creo en algunas casualidades”, decía él poco después de eliminar a Bélgica en cuartos con un tanto en el 88, solo cuatro días después de hacer lo mismo con Portugal en octavos en el 91. “Pero creo que esto no es casualidad. Si me han caído tres [las dos del Mundial y una en cuartos en la Eurocopa] en momentos clave es porque me preparo para cuando toca”. Es un poco eso y otro poco el aplomo con el que España se maneja en los escenarios límite de los últimos instantes.
De los 38 partidos que ha dirigido Luis de la Fuente, en siete ha arreglado el resultado después del minuto 85. En seis pasó del empate a la victoria y en otro, de la derrota al empate. Casi en uno de cada cinco partidos, la selección ha sacado premio en la zona Cesarini. Como decía Merino, es casualidad, pero no es casualidad.
La Roja se conduce en esos tramos con una calma y una confianza en el método poco comunes, sin transmitir desesperación. El número de centros al área puede funcionar como indicador del nivel de angustia de los equipos que buscan cambiar un resultado. Alemania intentó 51 en los dieciseisavos contra Paraguay, que se había adelantado en el minuto 42. Havertz empató en el 54 y su selección siguió con la lluvia de balones sin premio, para terminar eliminada en los penaltis. Es el partido de la historia de los mundiales con más centros al área según los registros de Opta.
El segundo también es de los dieciseisavos de este torneo. Otro buen ejemplo de situación desesperada. Congo se adelantó a Inglaterra en el 7 y la selección de Tuchel probó 45 envíos hasta que Kane les dio el pase a octavos con dos goles, el primero después de un doble centro al área. La vía de España es muy distinta. En situaciones similares, contra Portugal solo probaron nueve centros al área y contra Bélgica, 17.
La Roja sigue tocando con intención y sentido incluso en los peores momentos de tempestad. “Es la esencia de este equipo, la tranquilidad para afrontar cualquier situación”, dice una fuente cercana al staff. “Es algo que España no tenía, la capacidad de seguir trabajando con calma cuando no sopla el viento a favor”.
De la Fuente insiste mucho en la importancia de la serenidad. “La calma es poder. Y la tranquilidad es poder”, dijo hace unos días. Se trata de algo que no se queda solo en las palabras. “Luis es una persona tranquila. Y si el líder lo es, el resto se contagia”, dice la misma fuente.
El seleccionador es muy consciente del efecto de las vibraciones que él transmite al grupo. “Ellos agradecen esa calma. Si me vieran fuera de mí, histriónico, diciendo una auténtica salvajada, seguramente este equipo no sabría reaccionar. Pero este equipo tiene corazón y este equipo sí reacciona ante el estímulo de la comprensión, del afecto, de la exigencia, del compromiso”, dice. “Lo que nos da fortaleza es el día a día, la actitud que tenemos ante esas situaciones. Los futbolistas confían ciegamente en que las decisiones [de los cambios cerca del final] son siempre pensando en el beneficio del grupo. Y salen bien. Pero no es casualidad. Es trabajo de análisis y conocimiento”.
Merino entró contra Bélgica en el 85:32 con instrucciones precisas: “Colocarme en las zonas en que puedo hacer daño al rival. Ellos estaban muy organizaditos, pero cuando juntas cuerpos en el área pasan cosas. Intentar estar atento a cualquier balón suelto, a cualquier balón que salga entre líneas, liberar compañeros fijando centrales…”. Marcó en el 87:28 .
Cubarsí tiró de lejos, Lammens dejó el balón suelto, y ahí estaba Merino para su cuarto gol decisivo en la zona Cesarini con De la Fuente. Además de los dos del Mundial, le marcó a Alemania el de la victoria en el 119 de los cuartos de la Eurocopa de 2024 (2-1) y el año pasado logró el empate en el 93 de la ida de los cuartos de la Nations contra Países Bajos (2-2).
Lleva cuatro tantos en estos instantes límite con España en dos años. En las 12 temporadas que acumula como profesional, solo ha anotado dos con sus clubes: el 1-0 con el Newcastle al Crystal Palace en 2017 y el 1-2 con la Real al Mallorca en 2024.
El contexto calmado de la selección de De la Fuente parece influir en el prodigio. Merino pensaba el viernes en cómo contárselo dentro de unos años al bebé que acaba de tener y que estaba por primera vez en el estadio contra Bélgica: “Por suerte hay YouTube y se lo podré enseñar porque con palabras es complicado explicarlo”, dijo. Y concedió algo a la magia, por tener allí al fin a su familia: “Estoy seguro de que parte de la suerte que he tenido de que este balón me haya caído es por la buena energía que me han dado ellos”.
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