Sin Kevin de Bruyne, sin Jérémy Doku, sin orden, sin plan, con un entrenador desquiciado pero con el irreductible Leandro Trossard para empujar a sus compañeros en el campo, la selección de Bélgica abandonó el sarcófago cuando estaban a punto de cerrarle la cripta, en los últimos minutos de un partido que tenía perdido. Del 0-2 al 2-2 en el minuto 89, a la arremetida con Lukaku, la menos competitiva de las grandes selecciones se transformó, forzó la prórroga y eliminó a Senegal con un penalti en el límite de una tarde desaforada y cruel. Bélgica se enfrentará en octavos al vencedor del cruce entre Estados Unidos y Bosnia (2.00, Dazn).
Rudi García sustituye a De Bruyne y Doku en un arrebato de furia de banquillo que desemboca en el 3-2 tras una prórroga descontrolada
Sin Kevin de Bruyne, sin Jérémy Doku, sin orden, sin plan, con un entrenador desquiciado pero con el irreductible Leandro Trossard para empujar a sus compañeros en el campo, la selección de Bélgica abandonó el sarcófago cuando estaban a punto de cerrarle la cripta, en los últimos minutos de un partido que tenía perdido. Del 0-2 al 2-2 en el minuto 89, a la arremetida con Lukaku, la menos competitiva de las grandes selecciones forzó la prórroga y eliminó a Senegal con un penalti en el último minuto de un partido desaforado y cruel. Bélgica se enfrentará en octavos al vencedor del cruce entre Estados Unidos y Bosnia (2.00, Dazn).
BELBélgica
3
Thibaut Courtois, Arthur Theate, Brandon Mechele, Maxim De Cuyper (Thomas Meunier, min. 77), Timothy Castagne, Youri Tielemans, Kevin De Bruyne (Nicolas Raskin, min. 55), Jérémy Doku (Dodi Lukébakio, min. 55), Leandro Trossard (Amadou Onana, min. 108), Hans Vanaken (Diego Moreira, min. 62) y Charles De Ketelaere (Romelu Lukaku, min. 45)
SENSenegal
2
Mory Diaw, Pathé Ciss, Moussa Niakhaté, Ismail Jakobs (El Hadji Malick Diouf, min. 92), Krépin Diatta, Idrissa Gueye (Bara Sapoko Ndiaye, min. 95), Pape Gueye (Lamine Camara, min. 65), Habib Diarra (Pape Matar Sarr, min. 72), Ismaïla Sarr, Iliman Ndiaye (Ibrahim Mbaye, min. 72) y Sadio Mané (Nicolas Jackson, min. 92)
Goles 0-1 min. 24: Habib Diarra. 0-2 min. 50: Ismaila Sarr. 1-2 min. 85: Lukaku. 2-2 min. 88: Tielemans. 3-2 min. 124: Tielemans
Arbitro Saíd Martínez
Tarjetas amarillas Mechele (min. 63), Lamine Camara (min. 66), Garcia (min. 89)
Se abrazaron los seleccionadores antes de la batalla. Sonriente, Pape Thiaw envolvió en su amplio pecho al quejumbroso Rudi García. El partido no había comenzado. Pero en el rostro desencajado de García se anunciaba una tarde revuelta. Thiaw le dijo algo y el francés se volvió sin responder, taciturno hacia su banquillo. Como si sospechase que se levantaba el telón del último acto de un ciclo de grandes esperanzas y terribles frustraciones para el fútbol belga. Probablemente el fin de una era. La década larga en la que coincidieron dos o tres generaciones de futbolistas fabulosos. Courtois, Kompany, Mertens, Hazard, De Bruyne, Trossard, Lukaku, Doku… La doliente procesión se prolongó a lo largo de tres Mundiales, de las estepas de Rusia a la costa del noroeste de América, a una tarde desangelada en Seattle, en donde una mayoría de aficionados casuales asistieron al drama sin demasiada implicación. La célebre hinchada de Senegal, una de las más viajeras y coloristas del mundo, verdadero coro de tambores, tiene prohibida la entrada a Estados Unidos por mandato de la Administración Trump.
Rudi García dejó una impronta confusa desde el primer minuto. El planteamiento mandó a sus afanosos jugadores a que se replegaran y esperasen en su campo sin presionar. Invitó a unos valientes a retroceder. Propuso a tipos ansiosos que esperasen. Que tuvieran paciencia, no se sabe a la espera de qué. Senegal aceptó la invitación y desde Pathé Ciss, mandón con la pelota en el eje de la zaga, hasta sus dinámicos mediocampistas, el virtual campeón de la última Copa de África se desplegó con el aplomo que caracteriza a los equipos africanos en este torneo. Idrissa Gueye, Pape Gueye, Sadio Mané y Habib Diarra se intercambiaron posiciones con agilidad hasta que Bélgica acabó confundida y desnaturalizada en su área. La parada de Courtois, que desvió un tiro de Sarr al palo, apuntó una realidad penosa para los belgas. Se avecinaba la pausa de hidratación cuando Sarr volvió rematar al palo y ante el estupor de los centrales Diarra abrió el marcador.
Roto el plan reactivo, Bélgica se impuso circular la pelota para avanzar posiciones. Fue en este punto en el que Tielemans se descubrió como un sujeto aislado en el mediocampo, desasistido por Vanaken y mucho más desconectado de Kevin de Bruyne. El portentoso todoterreno que hizo historia en el Manchester City sufre a sus 35 años el curso inclemente del tiempo en su armazón. Le pesan tanto las posaderas que por más que lo intenta le cuesta desplazarse. Solo Trossard y Doku se mostraron capaces de reparar los daños de su selección, pero colocados como extremos abiertos por Rudi, permanecieron demasiado tiempo inexplicablemente alejados del teatro de operaciones. La defensa senegalesa los esperó escalonada cada vez que recibieron una pelota. Lenta y pesarosa, Bélgica solo consiguió dos disparos en la primera parte. Llevaron la firma de Doku y De Kuyper, y apenas inquietaron a Diaw.
Rudi García se quedó tomando notas en un papel mojado por el riego por aspersión, cuando el árbitro señaló el descanso. No se sabe qué indicaciones realizó el técnico en el vestuario pero el equipo salió igual de tieso. Con Romelu Lukaku en lugar de Deketeleare, eso sí. García cambió un ‘falso nueve’ por la ‘madre de todos los nueves’. El mastodonte fundamental se estacionó en el área de Diaw, pero durante media hora larga su impacto en el partido fue escasa. Bélgica siguió naufragando en su mediocampo. Bastó un pase de 70 metros de Niakhate para desmantelar el segundo plan de Rudi García. La pelota cayó en el pecho de Sarr, que la controló como un bailarín y al segundo bote la envió al fondo de la portería de Courtois.
El 0-2 sembró el caos en Bélgica y desquició a su seleccionador. Fracasó su primer plan. Deshicieron su segundo plan. Rudi García no esperó más y en lugar de establecer más proyecciones dio una patada en la pizarra. Resolvió quitar a De Bruyne y a Doku, su gran comandante y su jugador más desequilibrante. En su lugar metió a Raskin, un mediocampista para ayudar a Tielemans, y Lukebakio, el delantero del Benfica. Más que cambios, alteraciones traumáticas, tardaron en causar efecto. Mané y Sarr pudieron meter el 0-3. Como Courtois les detuvo los tiros, el partido siguió adelante sin que nadie más que Trossard se mostrara furioso entre los belgas. El atacante del Arsenal, jugador total, carácter abrasivo, se rebeló ante la adversidad y si no cogió por el cuello a Tielemans fue porque sus compañeros se interpusieron. No hubo en toda la Copa del Mundo una pausa de hidratación más tensa.
A la vuelta del intervalo, tras una sucesión de rebotes más o menos accidentales al cabo de una larga jugada de Bélgica alrededor del área rival, Meunier se encontró con una pelota, la centró, y Doku la conectó con un toque maestro en el primer palo. Su marcador, Pathe Ciss, como saben los hinchas del Rayo, no es un central de origen. El interior había reemplazado a Koulibaly. Cuando le tocó emparejarse con el gigantesco Lukaku debió sentirse descolocado. El punta anotó el 1-2 a un solo toque. Corría el minuto 85. Se acababa de desatar uno de los episodios más descontrolados de esta Copa del Mundo. Un drama, una sucesión de disparates, un desorden continuo en el que los belgas, ayudados por Raskin e inflamados por Trossard, llevaron el partido a la prórroga. El sinsentido se consumó cuando Trossard centró desde la derecha y Tielemans se elevó ante el gigantesco Diaw para cabecear el 2-2.
La prórroga fue un intercambio de golpes. Sustituidos Trossard y Mané, los líderes, Bélgica y Senegal perdieron dirección y energía. Los dos equipos parecían agotados. Abocados a la tanda de penaltis cuando Camara derribó a Tielemans en el área. El VAR señaló penalti tras una larga deliberación. Lukaku amagó con hacerse cargo de la ejecución antes de cederle la responsabilidad a Tielemans. El centrocampista del Aston Villa, que comenzó el partido como un polizón, acabó como un héroe.
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