La frontera está absolutamente blindada a ambos lados tanto por tierra como por mar Leer La frontera está absolutamente blindada a ambos lados tanto por tierra como por mar Leer
La frontera del Tarajal ha amanecido este sábado en calma. No hay grupos de migrantes ni personas concentradas en las inmediaciones del paso fronterizo, como ocurrió el pasado 30 de julio, cuando cientos de personas fueron llegando hasta los alrededores de la frontera y ocuparon incluso la zona próxima a la aduana antes de comenzar a aproximarse al perímetro de Ceuta. Esta mañana no se observa movimiento de personas hacia el Tarajal desde el lado marroquí y el paso fronterizo funciona con normalidad.
La imagen contrasta con la que ofrece el otro lado de la frontera. Marruecos mantiene un amplio dispositivo de seguridad que puede verse desde Ceuta y que se extiende por tierra y mar. Efectivos de la Gendarmería, el Ejército y las Fuerzas Auxiliares permanecen desplegados detrás de la frontera, mientras unidades marítimas mantienen la vigilancia en las proximidades del espigón del Tarajal.
La presencia de las fuerzas marroquíes no se limita al entorno inmediato del paso fronterizo. El perímetro aparece vigilado también desde las zonas montañosas y por distintos caminos y accesos que conducen hacia la valla. Es precisamente en esos puntos donde las autoridades marroquíes están intentando cortar cualquier desplazamiento antes de que los grupos puedan alcanzar las inmediaciones de Ceuta.
Durante la mañana se ha podido observar también movimiento de unidades militares españolas en la zona de Finca Berrocal. Dos camiones del Ejército y un vehículo blindado han circulado por la carretera española que discurre junto al perímetro fronterizo en dirección a Benzú. Se trata de territorio español y el desplazamiento de los vehículos se ha producido por la vía situada en el lado español de la frontera.
Finca Berrocal es uno de los puntos especialmente sensibles del perímetro. Durante años ha sido utilizado por grupos de migrantes subsaharianos para intentar aproximarse a la valla y acceder a Ceuta. Desde esta zona, el trazado fronterizo continúa hacia Benzú por un sector que no puede observarse en su totalidad desde la ciudad debido a la orografía.
No se dispone de información que permita confirmar qué efectivos se encuentran desplegados en los tramos posteriores de la valla. Sin embargo, el recorrido realizado esta este sábado por las unidades militares españolas permite intuir que puede haber más efectivos a lo largo del perímetro. Al otro lado, en territorio marroquí, también se observan camiones y otros medios militares en distintos puntos próximos a la frontera.
El primer movimiento de personas se ha producido precisamente en la zona de los montes que conducen hacia Benzú. Un grupo de migrantes subsaharianos habría intentado aproximarse a la frontera por la vertiente occidental de la montaña. Las fuerzas marroquíes han acudido al lugar con escudos y material antidisturbios y han asegurado que han dispersado al grupo antes de que alcanzara el perímetro. Algunas de las personas que formaban parte del grupo podrían haber sido retenidas por las fuerzas marroquíes.
Las fuerzas de seguridad marroquíes han detenido ya a 294 personas que intentaban alcanzar de forma irregular la frontera con Ceuta desde Castillejos: 248 migrantes subsaharianos y 46 ciudadanos marroquíes. A esta cifra se suman al menos 61 personas detenidas bajo sospecha de «incitar y promocionar» la migración irregular a través de las redes sociales. Las autoridades marroquíes han anunciado que mantendrán de forma «permanente» operaciones de vigilancia para localizar a quienes promuevan nuevos intentos de entrada masiva.
El dispositivo se extiende también al mar. La Marina Real marroquí ha activado seis embarcaciones semirrígidas, mientras miles de agentes de las Fuerzas Auxiliares controlan el perímetro fronterizo con el apoyo de efectivos de la Gendarmería, especialmente en las zonas montañosas. Marruecos ha instalado además una nueva barrera metálica de unos cuatro metros de altura, levantada esta semana en la vía que conecta Fnideq con el paso fronterizo de Ceuta, junto a varios tramos de concertinas.
Esta circunstancia no ha podido ser confirmada de forma independiente desde el lado español, ni tampoco si se trataba de una intentona real de cruzar de forma irregular hacia Ceuta. No obstante, las fuerzas de Seguridad de Marruecos han presumido de haber frustrado un intento de acceder a territorio español y así se han apresurado a comunicarlo. Hoy, precisamente, con toda la atención y los ojos puestos en este punto fronterizo y en la actitud de Marruecos, y en medio de un blindaje espectacular en la frontera.
La fuerte presencia policial y militar refleja cómo ha cambiado el control de la frontera después de la crisis del 30 de julio. Aquel día, la presión no apareció de repente junto a la valla. Durante horas, grupos de personas fueron llegando desde distintos puntos del norte de Marruecos hasta concentrarse en las proximidades de Ceuta. La zona de la aduana y los alrededores del Tarajal terminaron ocupados por una multitud que buscaba cualquier posibilidad de entrar en territorio español. Miles de personas lograron alcanzar Ceuta, principalmente bordeando el espigón y cruzando a nado.
La magnitud de aquella entrada desbordó la capacidad de respuesta de la ciudad y obligó a reforzar de manera extraordinaria los dispositivos policiales y militares. Las cifras oficiales y las estimaciones publicadas desde entonces han situado la dimensión de aquella entrada por encima de las 70.000 personas.
Dos semanas después, la estrategia de Marruecos es otra. El control no comienza en la valla, sino mucho antes. Las autoridades marroquíes han extendido la vigilancia a las carreteras, los accesos a las localidades del norte y las rutas utilizadas por quienes intentan aproximarse a Ceuta. Los controles también se han reforzado en estaciones y medios de transporte, con especial atención a los desplazamientos de jóvenes hacia la zona de Fnideq y Castillejos.
En las inmediaciones de la frontera se han podido observar esta mañana varios autobuses. Son utilizados por las autoridades marroquíes para trasladar lejos del perímetro a las personas interceptadas en sus proximidades. En el caso de ciudadanos marroquíes, los desplazamientos se realizan hacia otros puntos del país. Cuando se trata de migrantes subsaharianos, los traslados pueden ser mucho más largos y alcanzar localidades situadas en el sur de Marruecos.
El objetivo es impedir que las personas permanezcan en las inmediaciones de Ceuta y puedan volver a organizarse para intentar alcanzar la frontera. La vigilancia se ha convertido así en un sistema de contención que empieza varios kilómetros antes del perímetro fronterizo. La prensa marroquí y española ha informado en los últimos días de un refuerzo de los controles en las vías de acceso y de un despliegue extraordinario ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar una nueva entrada el 15 de agosto.
También el mar se ha convertido en una zona prioritaria. Las unidades marroquíes mantienen vigilancia sobre el litoral y los accesos al espigón del Tarajal, mientras en tierra los efectivos controlan los caminos y las zonas elevadas desde las que los grupos pueden intentar aproximarse a la frontera.
En Ceuta, el dispositivo también permanece reforzado. España ha incrementado la presencia de Guardia Civil, Policía Nacional y efectivos militares ante la posibilidad de que se repita una entrada como la del 30 de julio. La operación desplegada en las últimas horas responde, además, a los llamamientos difundidos en redes sociales para una nueva concentración en la frontera.
Pero esta mañana no hay nadie llegando hasta las inmediaciones del Tarajal desde Marruecos. No hay grupos alrededor de la aduana ni personas concentradas junto al espigón, como sucedió aquel 30 de julio. La frontera permanece despejada y el tránsito se desarrolla con normalidad.
La diferencia está en lo que ocurre unos metros más allá. Al otro lado de la valla permanecen desplegados agentes de la Gendarmería y de las Fuerzas Auxiliares, unidades militares y medios destinados al control del perímetro. En los montes se ha producido ya un primer intento de aproximación que ha sido repelido, mientras los autobuses continúan preparados para trasladar a las personas que sean interceptadas.
La frontera está tranquila esta mañana. Pero el dispositivo desplegado a ambos lados explica que esa tranquilidad se mantiene bajo una vigilancia extraordinaria.
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