La Unión Europea se ha metido en un lío después de que la Comisión y 15 Estados miembros se reunieran esta semana en Bruselas con representantes del régimen talibán de Afganistán. Lo que el Ejecutivo comunitario y algunos socios defienden como «reuniones técnicas» para tratar la deportación de ciudadanos, para los más críticos ha supuesto cruzar una línea roja muy importante. «No ha habido concesiones», defendió este jueves el comisario de Migraciones, Magnus Brunner, que como el canciller alemán tampoco cree que estos encuentros «sirvan para legitimar al régimen talibán».
De hecho, fuentes consultadas por este medio, que se ha tratado solo de encuentros «a nivel técnico» y sobre un tema concreto como es la gestión migratoria, matizaron. Además, las mismas fuentes reiteraron que los canales no van a ir más allá y que no habrá contactos diplomáticos a mayor escala. A eso sí se abren los talibanes, que esperan «más contactos positivos» en el futuro, según anunció su portavoz de Exteriores.
Pero en Bruselas han saltado las alarmas. Hana Jalloul, vicepresidenta de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, explica a 20minutos que la denuncia de esta situación por parte de la Eurocámara viene de lejos y que la UE «ha antepuesto sus intereses por delante de sus valores» al albergar estas reuniones. «Si solo siete Estados miembros renuncian a reunirse, hay que plantearse seriamente qué representan los demás y qué decir a las mujeres afganas«, denuncia Jalloul, en referencia a que la mayoría de gobiernos han estado presentes en los contactos.
«La UE se tambalea entre sus intereses y sus valores y creo que debe reafirmarse en lo segundo», comenta la eurodiputada, que se suma a voces de otros grupos políticos como la Izquierda o los Verdes que han censurado también las reuniones. Jalloul recuerda además que el Parlamento Europeo «aprobó el pasado mayo de 2024una resolución en contra de ley de ‘la virtud y contra el vicio’ porque eliminaba por completo las libertades y derechos de miles de mujeres afganas» y que vistos los pasos que ha dado la Eurocámara, la institución tiene que «pedir explicaciones» a la Comisión.
Jalloul dice que es «pesimista» con la situación. «Ha pasado solo una semana desde que se aprobara el Reglamento de Retorno, sin ser parte del Pacto de Migraciones de la UE y contrario a él y a los derechos fundamentales de los solicitantes de asilo rechazados por la UE; y la Comisión ya se está reuniendo para analizar cómo expulsar a personas incluso con regímenes que ha condenado», resume, y pide pensar sobre todo «en las mujeres que se sienten desamparadas y desoladas» con la decisión que han tomado Bruselas y algunos gobiernos.
La Comisión ya se está reuniendo para analizar cómo expulsar a personas incluso con regímenes que ha condenado
Países como España o Bélgica han criticado duramente las reuniones mientras que otros como Suecia o la propia Alemania las ven con buenos ojos. Y es que los encuentros nacen de la petición hace meses de veinte Estados miembros que solicitaron a la Comisión tratar con los talibanes las deportaciones de ciudadanos afganos que supusieran «un riesgo» para la seguridad nacional. Bélgica precisamente, que ha sido el país encargado de otorgar el visado a la delegación, se ha limitado a expedir la documentación para el día en el que estaban programados los encuentros, que fue el pasado martes.
La realidad es que desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, la Unión Europea ha recibido un número muy elevado de solicitudes de protección de ciudadanos afganos. Aunque no existe una única cifra que recoja a todos los afganos acogidos por los distintos mecanismos (asilo, protección subsidiaria, reasentamiento y programas nacionales de evacuación), los datos de la UE muestran que los afganos han sido de forma constante uno de los principales grupos beneficiarios de protección internacional. Solo en 2024, los afganos representaron el 17% de todas las personas a las que los Estados miembros concedieron algún tipo de protección internacional, lo que equivale a unas 74.000 personas de un total de 437.900 beneficiarios, según los datos de las instituciones europeas.
Por países, Alemania ha sido con diferencia el principal Estado miembro receptor, seguida por Francia, España y otros socios comunitarios. Además, la UE y sus países han mantenido programas de reasentamiento específicos para afganos vulnerables; en 2024 se reubicaron alrededor de 2.300 afganos desde terceros países hacia Estados europeos.
Pero cabe recordar que el régimen talibán también es objeto de sanciones precisamente desde hace cinco años. De hecho, las medidas incluyen una serie de prohibiciones y restricciones dirigidas a las personas que constituyen «una amenaza para la paz, la estabilidad y la seguridad de Afganistán», los talibanes junto con individuos y grupos asociados a ellos, según recuerdan las propias instituciones europeas.
Estas sanciones implican directamente un embargo de armas sobre el suministro, la venta, la exportación o la transferencia de equipos militares, incluido cualquier asesoramiento técnico, asistencia o formación conexos, a tales personas, grupos, empresas, entidades u organismos; la prohibición de prestar, directa o indirectamente, asistencia técnica relativa a los bienes y tecnología enumerados en la Lista Común Militar o relacionada con el suministro, la fabricación, el mantenimiento y la utilización de bienes incluidos en dicha lista, a dichas personas, grupos, empresas, entidades u organismos; la denegación de entrada en el territorio de la UE, o el tránsito por el mismo, para tales personas, grupos, empresas, entidades u organismos; y el bloqueo de fondos, otros activos financieros y recursos económicos de estas personas, grupos, empresas, entidades u organismos.
«Si solo siete Estados miembros renuncian a reunirse, hay que plantearse seriamente qué representan los demás y qué decir a las mujeres afganas», denuncia Hana Jalloul, vicepresidenta de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo.
La Unión Europea se ha metido en un lío después de que la Comisión y 15 Estados miembros se reunieran esta semana en Bruselas con representantes del régimen talibán de Afganistán. Lo que el Ejecutivo comunitario y algunos socios defienden como «reuniones técnicas» para tratar la deportación de ciudadanos, para los más críticos ha supuesto cruzar una línea roja muy importante. «No ha habido concesiones», defendió este jueves el comisario de Migraciones, Magnus Brunner, que como el canciller alemán tampoco cree que estos encuentros «sirvan para legitimar al régimen talibán».
De hecho, fuentes consultadas por este medio, que se ha tratado solo de encuentros «a nivel técnico» y sobre un tema concreto como es la gestión migratoria, matizaron. Además, las mismas fuentes reiteraron que los canales no van a ir más allá y que no habrá contactos diplomáticos a mayor escala. A eso sí se abren los talibanes, que esperan «más contactos positivos» en el futuro, según anunció su portavoz de Exteriores.
Pero en Bruselas han saltado las alarmas. Hana Jalloul, vicepresidenta de la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, explica a 20minutos que la denuncia de esta situación por parte de la Eurocámara viene de lejos y que la UE «ha antepuesto sus intereses por delante de sus valores» al albergar estas reuniones. «Si solo siete Estados miembros renuncian a reunirse, hay que plantearse seriamente qué representan los demás y qué decir a las mujeres afganas«, denuncia Jalloul, en referencia a que la mayoría de gobiernos han estado presentes en los contactos.
«La UE se tambalea entre sus intereses y sus valores y creo que debe reafirmarse en lo segundo», comenta la eurodiputada, que se suma a voces de otros grupos políticos como la Izquierda o los Verdes que han censurado también las reuniones. Jalloul recuerda además que el Parlamento Europeo «aprobó el pasado mayo de 2024una resolución en contra de ley de ‘la virtud y contra el vicio’ porque eliminaba por completo las libertades y derechos de miles de mujeres afganas» y que vistos los pasos que ha dado la Eurocámara, la institución tiene que «pedir explicaciones» a la Comisión.
Jalloul dice que es «pesimista» con la situación. «Ha pasado solo una semana desde que se aprobara el Reglamento de Retorno, sin ser parte del Pacto de Migraciones de la UE y contrario a él y a los derechos fundamentales de los solicitantes de asilo rechazados por la UE; y la Comisión ya se está reuniendo para analizar cómo expulsar a personas incluso con regímenes que ha condenado», resume, y pide pensar sobre todo «en las mujeres que se sienten desamparadas y desoladas» con la decisión que han tomado Bruselas y algunos gobiernos.
La Comisión ya se está reuniendo para analizar cómo expulsar a personas incluso con regímenes que ha condenado
Países como España o Bélgica han criticado duramente las reuniones mientras que otros como Suecia o la propia Alemania las ven con buenos ojos. Y es que los encuentros nacen de la petición hace meses de veinte Estados miembros que solicitaron a la Comisión tratar con los talibanes las deportaciones de ciudadanos afganos que supusieran «un riesgo» para la seguridad nacional. Bélgica precisamente, que ha sido el país encargado de otorgar el visado a la delegación, se ha limitado a expedir la documentación para el día en el que estaban programados los encuentros, que fue el pasado martes.
La realidad es que desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, la Unión Europea ha recibido un número muy elevado de solicitudes de protección de ciudadanos afganos. Aunque no existe una única cifra que recoja a todos los afganos acogidos por los distintos mecanismos (asilo, protección subsidiaria, reasentamiento y programas nacionales de evacuación), los datos de la UE muestran que los afganos han sido de forma constante uno de los principales grupos beneficiarios de protección internacional. Solo en 2024, los afganos representaron el 17% de todas las personas a las que los Estados miembros concedieron algún tipo de protección internacional, lo que equivale a unas 74.000 personas de un total de 437.900 beneficiarios, según los datos de las instituciones europeas.
Por países, Alemania ha sido con diferencia el principal Estado miembro receptor, seguida por Francia, España y otros socios comunitarios. Además, la UE y sus países han mantenido programas de reasentamiento específicos para afganos vulnerables; en 2024 se reubicaron alrededor de 2.300 afganos desde terceros países hacia Estados europeos.
Pero cabe recordar que el régimen talibán también es objeto de sanciones precisamente desde hace cinco años. De hecho, las medidas incluyen una serie de prohibiciones y restricciones dirigidas a las personas que constituyen «una amenaza para la paz, la estabilidad y la seguridad de Afganistán», los talibanes junto con individuos y grupos asociados a ellos, según recuerdan las propias instituciones europeas.
Estas sanciones implican directamente un embargo de armas sobre el suministro, la venta, la exportación o la transferencia de equipos militares, incluido cualquier asesoramiento técnico, asistencia o formación conexos, a tales personas, grupos, empresas, entidades u organismos; la prohibición de prestar, directa o indirectamente, asistencia técnica relativa a los bienes y tecnología enumerados en la Lista Común Militar o relacionada con el suministro, la fabricación, el mantenimiento y la utilización de bienes incluidos en dicha lista, a dichas personas, grupos, empresas, entidades u organismos; la denegación de entrada en el territorio de la UE, o el tránsito por el mismo, para tales personas, grupos, empresas, entidades u organismos; y el bloqueo de fondos, otros activos financieros y recursos económicos de estas personas, grupos, empresas, entidades u organismos.
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