Utilizamos el término ‘vulnerable’ para referirnos a alguien o algo que puede sufrir algún tipo de daño. Procede del latín tardío vulnerabĭlis, formado a partir de vulnerāre, ‘herir’, y este a su vez de vulnus, vulneris, que significaba ‘herida’. En su origen, por tanto, ser vulnerable era poder ser herido.
Ser vulnerable no significaba necesariamente ser débil, sino estar expuesto a que algo pudiera hacernos daño. La RAE mantiene buena parte de ese sentido al definir ‘vulnerable’ como aquello «que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente».
Con el paso del tiempo su uso se extendió más allá de las heridas físicas y hoy en día podemos hablar de una persona emocionalmente vulnerable, de una población vulnerable ante determinadas dificultades o incluso de un sistema informático vulnerable cuando puede sufrir un ataque o presentar algún punto susceptible de ser aprovechado.
De esa misma raíz proceden otras palabras como ‘vulnerar’, ‘vulneración’ y ‘vulnerabilidad’.
La palabra vulnerable procede del latín y originalmente hacía referencia a quien podía ser herido, aunque con el tiempo amplió considerablemente su significado.
Utilizamos el término ‘vulnerable’ para referirnos a alguien o algo que puede sufrir algún tipo de daño. Procede del latín tardío vulnerabĭlis, formado a partir de vulnerāre, ‘herir’, y este a su vez de vulnus, vulneris, que significaba ‘herida’. En su origen, por tanto, ser vulnerable era poder ser herido.
Ser vulnerable no significaba necesariamente ser débil, sino estar expuesto a que algo pudiera hacernos daño. La RAE mantiene buena parte de ese sentido al definir ‘vulnerable’ como aquello «que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente».
Con el paso del tiempo su uso se extendió más allá de las heridas físicas y hoy en día podemos hablar de una persona emocionalmente vulnerable, de una población vulnerable ante determinadas dificultades o incluso de un sistema informático vulnerable cuando puede sufrir un ataque o presentar algún punto susceptible de ser aprovechado.
De esa misma raíz proceden otras palabras como ‘vulnerar’, ‘vulneración’ y ‘vulnerabilidad’.
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