La misión Artemis II está más que preparada. En el Centro Espacial Kennedy de la NASA, los equipos ultiman todos los detalles para el viaje de diez días que van a hacer cuatro astronautas que orbitarán la Luna. Si no se producen retrasos, la primera ventana de lanzamiento está prevista para las 18.24 hora local del 1 de abril, lo que en España corresponde a las 00.24 horas de la madrugada del 2 de abril. Si surge algún imprevisto o las condiciones meteorológicas no son adecuadas, se ha fijado un segundo intento para el 2 de abril a las 19.22 horas en Florida, es decir, las 01.22 horas del 3 de abril en nuestro país.
Lo cierto es que durante mucho tiempo este satélite solo ha enseñado una de sus caras, mientras que la otra ha estado oculta. No fue hasta 1959 cuando se pudo contemplar gracias a la sonda soviética Luna 3.
Así es la cara oculta de la Luna
Durante siglos, esa mitad de la Luna solo pudo inferirse de forma indirecta. Cuando finalmente fue fotografiada, su aspecto resultó ser notablemente diferente de lo que se había imaginado. En 1647, Johannes Hevelius publicó Selenographia, considerado como uno de los primeros atlas lunares elaborados con rigor científico.
Este trabajo se basaba en años de observaciones sistemáticas realizadas con telescopios refractores en distintas fases lunares, así como en el estudio del relieve a través de las sombras y la iluminación. Con el paso del tiempo, la cartografía de la Luna fue perfeccionándose, aunque siempre limitada a la cara visible porque desde la Tierra no es posible observar directamente su hemisferio oculto.
Por primera vez, gracias a la sonda soviética, se logró obtener imágenes de la cara oculta de la Luna. Estaba equipada con una cámara de película que capturaba las fotografías, revelaba el carrete de forma automática en el propio vehículo y, a continuación, escaneaba las imágenes mediante un sistema mecánico para su transmisión por radio hacia la Tierra.
Luna 3 realizó un total de 29 tomas, aunque solo 17 pudieron considerarse válidas. Estas imágenes permitieron cubrir alrededor del 70 % de la cara oculta lunar, aunque con una resolución limitada y fuertes contrastes.
Esta zona lunar se distingue por una alta concentración de cráteres y por la casi ausencia de extensas llanuras basálticas, conocidas como «mares». El terreno es más abrupto y complejo, y la corteza presenta mayor grosor que la del hemisferio que es visible desde la Tierra. Entre sus rasgos más significativos se encuentra la cuenca Polo Sur-Aitken, considerada como una de las estructuras de impacto más grandes del Sistema Solar.
La sonda soviética Luna 3 fotografió esta cara oculta por primera vez en octubre de 1959.
La misión Artemis II está más que preparada. En el Centro Espacial Kennedy de la NASA, los equipos ultiman todos los detalles para el viaje de diez días que van a hacer cuatro astronautas que orbitarán la Luna. Si no se producen retrasos, la primera ventana de lanzamiento está prevista para las 18.24 hora local del 1 de abril, lo que en España corresponde a las 00.24 horas de la madrugada del 2 de abril. Si surge algún imprevisto o las condiciones meteorológicas no son adecuadas, se ha fijado un segundo intento para el 2 de abril a las 19.22 horas en Florida, es decir, las 01.22 horas del 3 de abril en nuestro país.
Lo cierto es que durante mucho tiempo este satélite solo ha enseñado una de sus caras, mientras que la otra ha estado oculta. No fue hasta 1959 cuando se pudo contemplar gracias a la sonda soviética Luna 3.
Durante siglos, esa mitad de la Luna solo pudo inferirse de forma indirecta. Cuando finalmente fue fotografiada, su aspecto resultó ser notablemente diferente de lo que se había imaginado. En 1647, Johannes Hevelius publicó Selenographia, considerado como uno de los primeros atlas lunares elaborados con rigor científico.
Este trabajo se basaba en años de observaciones sistemáticas realizadas con telescopios refractores en distintas fases lunares, así como en el estudio del relieve a través de las sombras y la iluminación. Con el paso del tiempo, la cartografía de la Luna fue perfeccionándose, aunque siempre limitada a la cara visible porque desde la Tierra no es posible observar directamente su hemisferio oculto.

Por primera vez, gracias a la sonda soviética, se logró obtener imágenes de la cara oculta de la Luna. Estaba equipada con una cámara de película que capturaba las fotografías, revelaba el carrete de forma automática en el propio vehículo y, a continuación, escaneaba las imágenes mediante un sistema mecánico para su transmisión por radio hacia la Tierra.
Luna 3 realizó un total de 29 tomas, aunque solo 17 pudieron considerarse válidas. Estas imágenes permitieron cubrir alrededor del 70 % de la cara oculta lunar, aunque con una resolución limitada y fuertes contrastes.
Esta zona lunar se distingue por una alta concentración de cráteres y por la casi ausencia de extensas llanuras basálticas, conocidas como «mares». El terreno es más abrupto y complejo, y la corteza presenta mayor grosor que la del hemisferio que es visible desde la Tierra. Entre sus rasgos más significativos se encuentra la cuenca Polo Sur-Aitken, considerada como una de las estructuras de impacto más grandes del Sistema Solar.
20MINUTOS.ES – Ciencia
