Decimos que a alguien lo han ‘cosido a puñaladas’ cuando ha recibido muchas cuchilladas seguidas, una tras otra, hasta dejar el cuerpo lleno de heridas. Es una expresión utilizada habitualmente en criminología e investigación policial, la cual se apoya en un sentido figurado del verbo coser que la RAE recoge como ‘producir a alguien varias heridas con un arma’, surgiendo de ahí esa comparación tan gráfica entre los pinchazos de una aguja y las perforaciones repetidas ocasionadas por un puñal (navaja, cuchillo…).
Existe constancia del uso de la locución ‘coser a puñaladas’ ya en el Siglo de Oro. En 1635, Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo la deja escrita en Coronas del Parnaso y platos de las musas con un juego irónico sobre ir bien vestido y acabar con un final violento: ‘le coserán a puñaladas’. Pocos años después, en 1641, Luis Vélez de Guevara la usa en El diablo cojuelo con una formulación muy cercana a la actual: ‘ha jurado que los ha de coser a puñaladas’. La expresión sigue reapareciendo en testimonios posteriores convirtiéndose en habitual en el habla coloquial del siglo XIX hasta llegar a nuestros días.
También podemos encontrarnos con la expresión ‘coser a balazos’, más actual y que funciona igual, solo que cambia el instrumento. Significa acribillar, disparar muchas veces hasta causar múltiples impactos o heridas.
Decimos que a alguien lo han ‘cosido a puñaladas’ cuando ha recibido muchas cuchilladas seguidas, una tras otra, hasta dejar el cuerpo lleno de heridas.
Decimos que a alguien lo han ‘cosido a puñaladas’ cuando ha recibido muchas cuchilladas seguidas, una tras otra, hasta dejar el cuerpo lleno de heridas. Es una expresión utilizada habitualmente en criminología e investigación policial, la cual se apoya en un sentido figurado del verbo coser que la RAE recoge como ‘producir a alguien varias heridas con un arma’, surgiendo de ahí esa comparación tan gráfica entre los pinchazos de una aguja y las perforaciones repetidas ocasionadas por un puñal (navaja, cuchillo…).
Existe constancia del uso de la locución ‘coser a puñaladas’ ya en el Siglo de Oro. En 1635, Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo la deja escrita en Coronas del Parnaso y platos de las musas con un juego irónico sobre ir bien vestido y acabar con un final violento: ‘le coserán a puñaladas’. Pocos años después, en 1641, Luis Vélez de Guevara la usa en El diablo cojuelo con una formulación muy cercana a la actual: ‘ha jurado que los ha de coser a puñaladas’. La expresión sigue reapareciendo en testimonios posteriores convirtiéndose en habitual en el habla coloquial del siglo XIX hasta llegar a nuestros días.
También podemos encontrarnos con la expresión ‘coser a balazos’, más actual y que funciona igual, solo que cambia el instrumento. Significa acribillar, disparar muchas veces hasta causar múltiples impactos o heridas.
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