Musk ha demandado a Sam Altman, Greg Brockman y Microsoft por la explotación comercial de OpenAI, el gigante de la inteligencia artificial al que contribuyó, denuncia, cuando no tenía ánimo de lucro Leer Musk ha demandado a Sam Altman, Greg Brockman y Microsoft por la explotación comercial de OpenAI, el gigante de la inteligencia artificial al que contribuyó, denuncia, cuando no tenía ánimo de lucro Leer
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Hay momentos clave en la historia del sector automotriz. Uno de ellos —le pese a quien le pese— fueron las noches que Elon Musk pasó durmiendo en la fábrica de Fremont, en California, tratando de solucionar los problemas de producción del Model 3 que, a la postre, habrían de convertir a Tesla en la compañía de coches más valiosa de la historia. Entonces, en 2018, el sudafricano estaba tan ocupado que apenas tenía tiempo de encargarse de su otra gran empresa, SpaceX, y menos aún de Open AI, el proyecto de inteligencia artificial que había puesto en marcha junto a Sam Altman.
Casi seis años después, el hombre más rico del mundo ha dicho en un juicio contra Altman, el CEO de OpenAI, Greg Brockman, el otro cofundador, y Microsoft, que se arrepiente de no haber estado en las reuniones del consejo de administración cuando se estaba dimitiendo la dirección de la compañía que ha acercado la inteligencia artificial a millones de usuarios en todo el mundo.
«Fui un tonto que les proporcionó financiación gratuita para crear una startup«, ha señalado el CEO de Tesla durante el segundo día del juicio que se celebra en Oakland, California. «Les di 38 millones de dólares en financiación esencialmente gratuita para crear lo que se convertiría en una empresa de 800.000 millones de dólares».
Entonces, el acuerdo era crear un ‘Proyecto Manhattan de la IA’, en referencia al programa secreto que puso en marcha Estados Unidos para desarrollar armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial. Altman le envío un correo electrónico a Musk en mayo de 2015 y le propuso crear «algún tipo de organización sin ánimo de lucro» para compartir sus descubrimientos con el mundo. Pero lo que comenzó como una suerte de sueño filantrópico para el progreso de la humanidad, se ha convertido en un gigante multimillonario que está cerca de lanzar la oferta de salida a Bolsa más lucrativa de la historia.
Musk está reclamando 150.000 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios a Open AI y Microsoft, la compañía que ha invertido unos 1.300 millones de dólares en la startup. Solicita, además, que se regrese al modelo filantrópico que habían planeado de inicio. El sudafricano asegura que Altman violó el contrato inicial de los fundadores al aceptar a un inversor de semejante envergadura y empezar a comercializar sus productos. Hoy, ChatGPT, su modelo de IA, cuenta con 900 milles de usuarios, 50 millones de ellos bajo modelo de suscripción.
El juicio, que comenzó el lunes, podría durar un mes, un relato de dos titanes de Silicon Valley que han pasado de la admiración y la amistad a un enfrentamiento en tribunales. Musk, la primera persona en declarar, acusó a Altman y a su socio, Grockman, de engañarle de forma constante, con ambos ejecutivos presentes en la sala y siguiendo el juicio junto a sus abogados. El fundador de SpaceX aseguró que conocía los planes de Altman para convertir la organización en una entidad con ánimo de lucro y captar financiación de Microsoft. Aun así, subrayó que la compañía había fijado un límite a los beneficios de los inversores, por lo que no lo consideró un motivo de especial preocupación.
«No deberían enriquecerse con una empresa sin ánimo de lucro», apuntó el multimillonario. «Eso no está bien», cuestionado por el abogado de OpenAI, William Savitt, con quien tuvo un enconado enfrentamiento al acusarle de mentir y de hacerle preguntas capciosas. «Tus preguntas no son simples. Están diseñadas para engañarme, esencialmente» dijo Musk.
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