Estados Unidos ha anunciado este jueves un nuevo ataque contra Irán, el segundo de la semana, al que el país persa ha dicho haber respondido con una ofensiva contra una base aérea estadounidense, cuando se cumplen tres meses del inicio de la guerra. Mientras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con «destruir» Omán en relación con las negociaciones en marcha con Irán sobre un mecanismo para el control de la navegación en el estrecho de Ormuz, que ambos países comparten, en medio de las negociaciones entre Washington y Teherán para un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos han atacado este miércoles un instalación militar del sur de Irán y derribaron cuatro drones de ataque que fueron lanzados sobre barcos norteamericanos en «defensa propia», de acuerdo con funcionarios citados por medios locales.
Estados Unidos habría derribado los drones lanzados por Teherán al tratarse de una «amenaza» contra el tráfico comercial escaso del estrecho de Ormuz y las naves de la armada norteamericana, de acuerdo con militares citados bajo anonimato por medios estadounidenses.
Los medios estatales iraníes fueron los primeros en alertar sobre tres explosiones al este de Bandar Abbas, la principal ciudad portuaria cercana al estrecho de Ormuz, en la madrugada del jueves.
Antes de ese ataque, Estados Unidos derribó cuatro drones de ataque unidireccionales que, según un funcionario, Irán lanzó sobre el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el funcionario, citado por The New York Times, los drones amenazaban a las fuerzas estadounidenses en la región y el escaso tráfico marítimo comercial que transita por el estrecho, que Irán ha bloqueado.
Posteriormente, por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado este jueves haber atacado la «base estadounidense origen del ataque» lanzado horas antes contra un punto cercano a la ciudad de Bandar Abbas
«Tras el ataque del Ejército estadounidense contra un punto en las afueras del aeropuerto de Bandar Abbas al amanecer de hoy, la base aérea estadounidense desde donde se originó el ataque ha sido atacada con proyectiles a las 4.50 (hora local)», ha afirmado el Departamento de Relaciones Públicas de la Guardia Revolucionaria Islámica en un comunicado recogido por la agencia Tasnim, vinculada al cuerpo militar.
Teherán ha defendido esta acción alegando que es «una seria advertencia para que el enemigo sepa que la agresión no quedará impune y que, si se repite», la respuesta iraní «será aún más contundente», remarcando que «la responsabilidad de las consecuencias recae sobre el agresor».
Una negociación parada
Antes de estos ataques, mismos que se han extendido durante los últimos tres días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó la posibilidad de cerrar un acuerdo con Irán que permita a la República Islámica ejercer control alguno sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
Además, este jueves ha amenazado con «destruir» Omán en relación con las negociaciones en marcha con Irán sobre un mecanismo para el control de la navegación en el estrecho de Ormuz. «Omán se comportará como todos los demás o tendremos que destruirlos», ha afirmado Trump en una comparecencia ante la prensa desde la Casa Blanca. «Lo entienden. Estarán bien», ha señalado, horas después de que Teherán confirmara la existencia de contactos con Mascate para negociar este mecanismo.
Así, el inquilino de la Casa Blanca ha insistido en que, una vez haya un acuerdo con Irán, «el estrecho (de Ormuz) estará abierto para todos». «Son aguas internacionales, nadie las va a controlar. Las vigilaremos, pero nadie las va a controlar», ha apostillado el mandatario, sin que Omán —un aliado de Washington y mediador regional clave— haya reaccionado por ahora a estas declaraciones.
El subdirector de Política Exterior y Seguridad Internacional de la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Baqeri, afirmó el miércoles que Teherán y Mascate «están negociando conjuntamente un nuevo procedimiento para el paso de buques a través del estrecho de Ormuz», después de que Irán indicara en numerosas ocasiones que ambos países tienen que estar al frente de estas regulaciones.
«Las condiciones y los procedimientos para atravesar el estrecho de Ormuz serán completamente diferentes a las condiciones anteriores al inicio del conflicto con Irán», sostuvo, en referencia a la situación derivada de la ofensiva lanzada por sorpresa el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático, que llevó a Teherán a imponer restricciones en esta vía estratégica.
La ofensiva fue lanzada en medio de un proceso de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, mediado precisamente por Omán —que ha jugado también papel de mediación en Yemen—, para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que Washington se retirara unilateralmente en 2018, durante el primer mandato de Trump en la Casa Blanca, del histórico pacto firmado en 2015.
Irán ha creado recientemente un organismo para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, la denominada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), que publicó la semana pasada un mapa con los límites de su «jurisdicción» en la zona, uno de los principales puntos de estrangulamiento del comercio internacional. Estados Unidos anunció el miércoles su primera batería de sanciones contra este órgano.
Estados Unidos e Irán están sumidos en un proceso de diálogo, en esta ocasión mediado por Pakistán, si bien las diferencias en las posturas han impedido hasta ahora la celebración de una segunda reunión en Islamabad, que acogió un primer cara a cara tras el acuerdo de alto el fuego pactado el 8 de abril, prorrogado desde entonces sin fecha límite por parte de Trump.
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha amenazado a Omán por las negociaciones con Irán: «Se comportará o tendremos que destruirlo».
Estados Unidos ha anunciado este jueves un nuevo ataque contra Irán, el segundo de la semana, al que el país persa ha dicho haber respondido con una ofensiva contra una base aérea estadounidense, cuando se cumplen tres meses del inicio de la guerra. Mientras, continúan las conversaciones indirectas entre EE UU e Irán para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético, y hoy se reúnen en Washington el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller de Pakistán, Ishaq Dar, mediador en las conversaciones.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos han atacado este miércoles un instalación militar del sur de Irán y derribaron cuatro drones de ataque que fueron lanzados sobre barcos norteamericanos en «defensa propia», de acuerdo con funcionarios citados por medios locales.
Estados Unidoshabría derribado los drones lanzados por Teheránal tratarse de una «amenaza» contra el tráfico comercial escaso del estrecho de Ormuz y las naves de la armada norteamericana, de acuerdo con militares citados bajo anonimato por medios estadounidenses.
Los medios estatales iraníes fueron los primeros en alertar sobre tres explosiones al este de Bandar Abbas, la principal ciudad portuaria cercana al estrecho de Ormuz, en la madrugada del jueves.
Antes de ese ataque, Estados Unidos derribó cuatro drones de ataque unidireccionales que, según un funcionario, Irán lanzó sobre el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el funcionario, citado por The New York Times, los drones amenazaban a las fuerzas estadounidenses en la región y el escaso tráfico marítimo comercial que transita por el estrecho, que Irán ha bloqueado.
Posteriormente, por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado este jueves haber atacado la «base estadounidense origen del ataque» lanzado horas antes contra un punto cercano a la ciudad de Bandar Abbas
«Tras el ataque del Ejército estadounidense contra un punto en las afueras del aeropuerto de Bandar Abbas al amanecer de hoy, la base aérea estadounidense desde donde se originó el ataque ha sido atacada con proyectiles a las 4.50 (hora local)», ha afirmado el Departamento de Relaciones Públicas de la Guardia Revolucionaria Islámica en un comunicado recogido por la agencia Tasnim, vinculada al cuerpo militar.
Teherán ha defendido esta acción alegando que es «una seria advertencia para que el enemigo sepa que la agresión no quedará impune y que, si se repite», la respuesta iraní «será aún más contundente», remarcando que «la responsabilidad de las consecuencias recae sobre el agresor».
Antes de estos ataques, mismos que se han extendido durante los últimos tres días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó la posibilidad de cerrar un acuerdo con Irán que permita a la República Islámica ejercer control alguno sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
«Son aguas internacionales, nadie las va a controlar. Vamos a vigilarlas. Las vigilaremos, pero nadie las va a controlar», declaró durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
El mandatario dio estas declaraciones después de que la televisión estatal iraní difundiera un preacuerdo, desmentido por la Casa Blanca, según el cual Teherán se comprometería a restablecer el tráfico en el estrecho.
20MINUTOS.ES – Internacional
