El estrés financiero, una emergencia familiar… Los micropréstamos representan solo un 1% del crédito al consumo en España y están bajo la lupa de la regulación, que quiere aflorar 900 millones no registrados. Leer El estrés financiero, una emergencia familiar… Los micropréstamos representan solo un 1% del crédito al consumo en España y están bajo la lupa de la regulación, que quiere aflorar 900 millones no registrados. Leer
Aquello de que la avaricia rompe el saco no siempre se ha cumplido… hasta este año. El Gobierno, mediante una trasposición que viene de Bruselas, pondrá límites a los prestamistas que ofrecían pequeñas cantidades de dinero a intereses desorbitados, del 3.000%, 10.000% y hasta 40.000% TAE vistos hoy en día en muchas de las empresas de microcréditos que se publicitan en horario de máxima audiencia en las cadenas de televisión nacional. «A todo prestamista a quien se anulen tres o más contratos de préstamos se le impondrá como corrección disciplinaria una multa de 500 a 5.000 pesetas, según la gravedad del abuso y el grado de reincidencia», versa la Ley de Represión de la Usura, también conocida como Ley Azcárate (por Gumersindo de Azcárate, leonés y diputado del Congreso nacional que impulsó este texto bajo el reinado de Alfonso XIII) que todavía hoy –con modificaciones– sigue vigente y es el marco que regula este tipo de abusos de mercado.
La legislación, de las más longevas de la historia de nuestro país, contempla multas también para quien preste dinero a menores, a «personas incapacitadas» y lo haga siempre con interés muy por encima de la media del mercado. Y lo sorprendente es que, un siglo después, ateniéndose a esta ley, los tribunales dictan sentencias normalmente favorables al consumidor contra los tipos abusivos que aplican empresas de microcréditos.
Con todo el mundo a favor de proteger al consumidor, la realidad es que cada actor implicado plantea sus dudas sobre el anteproyecto de Ley de Crédito al consumo que busca aprobar el Gobierno. Unos dicen que no es lo mismo prestar por una cuestión puntual de liquidez a días vista que hacerlo para la compra de un coche, por una mayor cantidad y más años; otros no entienden cómo se sigue operando bajo la Ley de Usura de 1908 cuando existe jurisprudencia suficiente que la regula y, entre tanto, el anteproyecto de ley espera –ya vamos tarde– a contar con el respaldo del Congreso para su entrada en vigor, que debería producirse este mismo 2026.
Se calcula que existen unas 900 empresas que ofrecen micropréstamos en nuestro país, según fuentes financieras consultadas por Actualidad Económica. La cuestión es que, ahora mismo, no operan bajo el paraguas del Banco de España y, por ende, no existen cifras oficiales. Es una situación casi exclusiva de nuestro país, denuncian desde Asnef (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros y de Crédito), y que cambiará cuando entre en vigor la nueva legislación, ya que quien no esté regulado directamente no podrá prestar dinero.
Los únicos datos que existen, facilitados por AEMIP (Asociación Española de Micropréstamos), dibujan un mercado al margen del crédito al consumo que prestan bancos y demás entidades financieras que representa cerca del 1% del volumen total. En 2024 los miembros de AEMIP –que aglutinan cerca del 80% de todo el sector, según sus cálculos– aprobaron cerca de 2,6 millones de operaciones, por un volumen aproximado de 894 millones de euros y con un importe medio de 346 euros. Solo aceptaron, reconocen, una de cada cuatro peticiones de dinero que reciben y que serían las que aprueban con éxito el «análisis de solvencia, antifraude, prevención de blanqueo de capitales y demás estudios pertinentes a tener en cuenta a la hora de conceder el crédito», sostienen desde la asociación.
Hay que tener en cuenta que este tipo de empresas, al no estar reguladas oficialmente por el Banco de España tampoco tienen acceso a la CIRBE (Central de Información de Riesgos), que es donde se recoge el importe de las deudas que cada uno de los españoles ha asumido a través de su hipoteca, del préstamo para reformar la casa, comprarse un coche, una lavadora o, incluso, la tarjeta de crédito de El Corte Inglés a partir de 1.000 euros.
Las empresas de microcréditos no niegan que el dinero que prestan se haga a tipos elevados, pero entienden que no es comparable pedir 100,200 ó 300 euros de manera puntual que cantidades más elevadas y a mayor tiempo. El importe medio solicitado por los españoles en micropréstamos es de 350 euros y la duración media es de 22 días, es decir, se devuelven antes de lo previsto.
«Se trata de un crédito concebido para hacer frente a un imprevisto, ayudando a solventar necesidades puntuales de liquidez», argumentan. «Evaluar los micropréstamos por una TAE elevada es como comparar el precio del alquiler de un piso a 12 meses con el de un hotel», ponen como ejemplo desde la asociación.
Desde luego, no esconden sus cifras y los tipos medios aplicados por sus asociados son públicos. Por ejemplo, pedir 100 euros y devolverlos en 30 días tiene un coste de casi 38 euros. Esto implica una TAE del 5.578%. Si se piden 300 euros y se devuelven en tres meses, el tipo a pagar es del 2.709% y le costará 194 euros hacerse con ese dinero. U otro ejemplo: pedir 1.000 euros a tres meses le va a costar unos 591 euros, lo que equivale a una TAE del 1.818%.
¿Es usura? La jurisprudencia dictada por los tribunales así lo ha considerado en las sentencias que ha ido dictando y, de hecho, con la nueva ley será una situación que directamente no tendrá lugar porque no estará permitido.
Hablamos de empresas como Dineo Crédito, Fiesta Crédito, Moneyman, Vivus.es, Wandoo, Cashper, o Qué bueno, que aplican TAEs del 3.000% y 4.000% cuando prestan 300 euros a plazos de hasta 30 días.
Aunque hay quien cree en el sector que pedir un microcrédito no es sinónimo de problemas de liquidez, la realidad parece ser otra. Fuentes del Gobierno recuerdan que se trata de proteger a un cliente que «frecuentemente presenta rasgos de vulnerabilidad». Desde Economía apuntan a que, aunque los micropréstamos representan una «fracción muy pequeña del stock total de crédito al consumo, su peso es mayor en número de operaciones» con una cuantía media solicitada de unos 500 euros relacionados, generalmente, con situaciones de estrés financiero para pagar otras deudas, una emergencia familiar o un gasto inesperado.
Según la última Encuesta Financiera de las Familias, publicada por el Banco de España en 2024, el peso relativo del crédito al consumo ha ido aumentando para los hogares españoles desde 2014, y supone cerca del 10% del total de las deudas, donde prácticamente todo corresponde a hipotecas para la compra de vivienda. Donde más se incrementa es en las familias con rentas más bajas, para quienes supone casi el doble, un 20% de todas sus deudas.
En total, las familias acumulan actualmente una deuda de 113.370 millones de euros en créditos al consumo con su banco u otra entidad financiera. Son las cifras más elevadas de toda la serie histórica, que comienza en el año 2007, previo al estallido de la crisis financiera. En 2025 el dinero solicitado por los hogares españoles volvió a aumentar por cuarto año consecutivo, y lo hizo al mayor ritmo, por encima del 10%. Eso sí, el tipo medio se ha contenido en los últimos trimestres hasta el 6,8%, gracias a la bajada de las tasas oficiales en la Eurozona (en el 2,15% para la financiación). Esta cifra es clave para entender dónde estarán los nuevos límites que plantea la ley. De momento, y de manera transitoria hasta que se apruebe el texto, ningún préstamo podrá exceder del 22%.
A partir de ahí Economía plantea distintas horquillas a sumar sobre el tipo medio oficial que están aplicando las grandes entidades en sus préstamos al consumo. Esto es, para importes iguales o inferiores a los 1.500 euros no podrá aplicar un tipo superior al 22%, ya que el margen establecido es de 15 puntos sobre el dato oficial, que ronda el 7%. Se actualizará, no obstante, cada trimestre.
Si lo que se pide va de 1.500 a 6.000 euros, el interés a pagar podrá ser solo 10 puntos superior. Ahora mismo sería del 16,8%. Si la cantidad supera los 6.000 euros a devolver en menos de 8 años, algo habitual para la compra de un vehículo, el tipo máximo permitido llegaría hoy hasta cerca del 15%, y sería lo mismo para plazos superiores.
Además, la regulación limita a un máximo de hasta 1.000 euros el importe que pueden prestar las empresas de micropréstamos. Se obliga, además, a que el préstamo se devuelva, como mínimo en tres meses y con una cuota máxima de 40 euros, cuando el coste hoy supera los 100 euros. Si el consumidor devolviese ese importe de dinero en menos de un mes, el coste será de la mitad, 20 euros. Y un dato más. Se les prohíbe hablar de lo fácil o lo rápido que es conseguir un minicrédito en publicidad.
Actualidad Económica // elmundo


