A través de un mensaje en mi perfil @curiosisimo_ de la red social Instagram, me preguntan el motivo por el que las tapas de las alcantarillas son redondas.
La razón es muy sencilla. Una tapa circular no puede caer dentro del hueco que cubre, porque todos sus diámetros miden lo mismo. Da igual cómo se gire, siempre conserva la misma anchura. En cambio, una tapa cuadrada o rectangular podría colarse por la abertura si se levantara y se girara en diagonal, algo que supondría un riesgo para los operarios, los vehículos y los peatones.
Además, la forma redonda resulta muy práctica en el trabajo diario. No hay que orientarla para encajarla, porque siempre queda bien colocada sobre el pozo, y también puede hacerse rodar cuando hay que moverla, algo importante si tenemos en cuenta que muchas tapas de alcantarilla pesan bastante. A eso se suma que una tapa redonda soporta mejor el paso de coches y camiones, porque el peso se reparte de forma más uniforme alrededor del hueco.
También tiene sentido por la forma de muchos pozos de acceso, que suelen ser cilíndricos por razones de construcción y resistencia. Por eso, aunque existen tapas cuadradas o rectangulares en aceras, canalizaciones y accesos a instalaciones subterráneas, la redonda se ha convertido en la más habitual para las alcantarillas.
No se trata de una simple elección estética, sino una solución sencilla, segura y muy bien pensada.
A través de un mensaje en mi perfil @curiosisimo_ de la red social Instagram, me preguntan el motivo por el que las tapas de las alcantarillas son redondas.
La razón es muy sencilla. Una tapa circular no puede caer dentro del hueco que cubre, porque todos sus diámetros miden lo mismo. Da igual cómo se gire, siempre conserva la misma anchura. En cambio, una tapa cuadrada o rectangular podría colarse por la abertura si se levantara y se girara en diagonal, algo que supondría un riesgo para los operarios, los vehículos y los peatones.
Además, la forma redonda resulta muy práctica en el trabajo diario. No hay que orientarla para encajarla, porque siempre queda bien colocada sobre el pozo, y también puede hacerse rodar cuando hay que moverla, algo importante si tenemos en cuenta que muchas tapas de alcantarilla pesan bastante. A eso se suma que una tapa redonda soporta mejor el paso de coches y camiones, porque el peso se reparte de forma más uniforme alrededor del hueco.
También tiene sentido por la forma de muchos pozos de acceso, que suelen ser cilíndricos por razones de construcción y resistencia. Por eso, aunque existen tapas cuadradas o rectangulares en aceras, canalizaciones y accesos a instalaciones subterráneas, la redonda se ha convertido en la más habitual para las alcantarillas.
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