El estudio de Funcas refleja que la IA podrá crear 1,6 millones de empleos, pero en todos los escenario que dibuja el saldo entre trabajados destruidos y generados es negativo Leer El estudio de Funcas refleja que la IA podrá crear 1,6 millones de empleos, pero en todos los escenario que dibuja el saldo entre trabajados destruidos y generados es negativo Leer
Los primeros efectos de la inteligencia artificial (IA) ya empiezan a sentirse en la economía y el primer gran estudio que se hace en España sobre este campo apunta a que es solo el principio. En un escenario moderado, la IA destruirá en el país entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en los próximos diez años, según la estimación de Funcas al que ha tenido acceso EL MUNDO. Por contra, creará como máximo 1,6 millones de puestos de trabajo, lo que arroja un saldo negativo de 600.000 ocupados.
El texto describe otros dos escenarios, en ninguno de ellos el balance laboral es positivo para la economía española. En la estimación optimista, solo se destruyen 700.000 empleos, pero se generan 600.000, ya que el impacto de la tecnología también es menor a la hora de crear nuevas ocupaciones. En el escenario pesimista, el número de empleos destruidos se eleva a 3,5 millones, mientras la creación se mantiene en 1,6 millones, lo que supondría que dos millones de empleos desaparecerían, el 10% del mercado laboral si se mantiene la cifra de 20 millones de ocupados. En ese escenario, la ocupación caería por debajo de los 19 millones en 2035, mientras en el resto se apunta a un mercado laboral con hasta 22,1 millones de personas.
«La estimación no quiere decir que el empleo total generado sea ese, se puede ganar por otro lado. No es una destrucción masiva, pero sí significativa. La clave está en quién pierde y quién gana. Lo nuevo es que el más afectado es el trabajador de cuello blanco, el técnico medio o el administrativo que había salido adelante en las otras crisis», explica Francisco Rodríguez, catedrático de Economía de la UGR y director del Área Financiera y Digitalización de Funcas y autor del estudio.
La economía española no sale especialmente mal parada en riesgo de automatización frente al resto de la OCDE, precisamente por el elevado peso de sectores como el turismo y la hostelería. Además, no todo el impacto de la tecnología es negativo. Funcas también identifica entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores que se beneficiarán a nivel de productividad de la incorporación de la IA a las tareas que realizan, especialmente en ese sector servicios.
El impacto negativo tampoco se repartirá de forma equitativa. El informe sitúa como profesiones más afectadas a los técnicos y profesionales científicos, que verían como se esfuman 900.000 empleos, seguidos por los técnicos y profesionales de apoyo (-527.000), empleados y contables administrativos (-417.000) y directores y gerentes (-150.000). Detrás de estas categorías se agrupan por ejemplo los programadores y otros trabajos digitales, así como otros como analistas financieros o profesionales del mundo del marketing.
El informe se ha realizado con una metodología que permite extrapolar a España modelos para realizar estimaciones sobre exposición a la IA y destrucción de trabajo que han sido publicados en revistas como Science y son fuente de gran parte de la literatura sobre la exposición al mercado de la IA.
Rodríguez destaca que el estudio y las previsiones se realizan teniendo en cuenta el status actual de la IA, cuyas capacidades están en constante evolución y, por ejemplo, no analizan el impacto que podría tener la adopción generalizada de la robótica avanzada. En este sentido, también podría elevarse la creación de estos empleos que el economista define de «nuevo cuño» y que están relacionados con ocupaciones como el entrenamiento o el testeo de la inteligencia artificial.
La publicación llega en un momento donde el miedo al efecto de la IA en el trabajo se encuentra en su pico tras los despidos que han impulsado dos importantes consultoras digitales como Capgemini e Inetum que amenazan con sumar más de un millar de despidos entre ambas.
A este clima se suma que la Encuesta de Población Activa publicada el pasado lunes recogió una caída de los trabajadores del sector de información y comunicación. En este epígrafe, el número de ocupados ha pasado de un pico de 862.500 trabajadores en el segundo trimestre de 2025 a registrar 782.400 a finales de marzo, en un periodo en que ha habido recortes de personal importante en otras empresas que también se influyen en este apartado como son las compañías de telecomunicaciones, por lo que el impacto no puede atribuirse totalmente a la irrupción de la IA.
Precisamente, el sector tecnológico es el que utiliza la inteligencia artificial con más intensidad, ya que un 58,7% de las compañías declaran haber utilizado esta tecnología, muy por encima del sector servicios tradicional (25%), industria (17,5%) y la construcción (11,4%). Además, los programadores son la profesión más expuesta a la IA, que ya puede realizar un 74% de las tareas que realiza un trabajador medio, según otro informe publicado por Anthropic.
En este sentido, las empresas que desarrollan esta tecnología no hacen ningún esfuerzo en esconder su impacto en el mercado laboral, sino todo lo contrario, apuestan abiertamente por una transformación que dejará a millones de personas en todo el mundo con la necesidad de adaptarse. OpenAI, por ejemplo, apuesta abiertamente por una renta universal.
El informe de Funcas está lejos de dibujar este escenario catastrófico y Rodríguez recuerda que el 78% de las empresas sigue diciendo que tiene problemas para encontrar perfiles digitales, por lo que parece probable que parte de los primeros despidos tecnológicos puedan encontrar reacomodo en un mercado laboral que contiene el aliento ante el impacto de una revolución que no por anunciada será menor y que se suma a los temores inflacionarios que vuelven a envolver el resto de la economía.
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