Un simple gesto ayuda a reducir la subida de azúcar al comer este alimento y a que hinche mucho menos Un simple gesto ayuda a reducir la subida de azúcar al comer este alimento y a que hinche mucho menos
El pan es para muchos uno de los grandes enemigos de la dieta y hay quien cree que es mejor mantenerlo bien lejos para poder … adelgazar, pero nada más lejos de la realidad. Es, probablemente, el alimento que más ‘mala fama’ injustificada tiene en el mundo de las dietas y existe una mezcla de mitos culturales y verdades a medias que confunden a cualquiera.
Sin embargo, la realidad es que ningún alimento por sí solo tiene la capacidad de hacerte ganar peso; lo que importa es el balance calórico total del día y el conjunto de alimentos y recetas que comas a lo largo de la jornada. El pan es principalmente hidratos de carbono, pero su peligro real suele residir en lo que le ponemos encima, como mantequillas, embutidos grasos o mermeladas, así como el consumo excesivo de pan blanco refinado, que no sacia y te hace comer más.
Otra de las falsas creencias alrededor del pan es pensar que la miga engorda más que la corteza, cuando ambas tienen los mismos ingredientes. La única diferencia es que la corteza está deshidratada por el horneado y, al concentrar los nutrientes por la falta de agua, tiene más calorías por gramo que la miga.
Tampoco pasa nada si comes pan por la noche. Muchos asumen que los carbohidratos ingeridos más allá de las 20.00 horas se convierten en grasa al no darle margen al cuerpo para poder quemarlos. Pero, si has cumplido con tus necesidades nutricionales durante el día, cenar una tostada o una rebanada de pan no afectará a tu peso.
No obstante, está claro que el pan, como fuente de carbohidratos, genera un pico de glucosa que, según sus ingredientes, puede ser mayor o menor. Además, sus componentes también determinan si es más o menos pesado a la hora de digerirlo. Entre los más recomendables para evitar hinchazón y pesadez tras su ingesta está el de masa madre, con bacterias y levaduras integrales y un índice glucémico más bajo.
Pero además, hay un sencillo truco para conseguir que el pan produzca un pico de glucosa menor y por lo tanto nos ayude a mantener el hambre bajo control durante el día: congelarlo. No solo nos servirá para tener siempre disponible en la nevera, al sacarlo del congelador y tostarlo, ya sea mediante una tostadora o una sartén, el almidón del pan se convierte en almidón resistente, un tipo de fibra prebiótica que pasa directamente al intestino grueso y a las bacterias de la microbiota, reduciendo así la inflamación y pesadez.
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