Sweeter than roses. La tradición de la canción barroca inglesa es el nombre del concierto que ofrecerá Accademia del Piacere junto al tenor Michael Schade esta semana en tres ciudades españolas: Salamanca (5 de mayo), Madrid (6 de mayo, con todas las entradas agotadas) y Sevilla (7 de mayo). Bajo ese título se reúnen piezas de dos grandes músicos ingleses, John Dowland (1563-1626) y Henry Purcell (1659-1695), alejados casi cien años pero muy próximos en talante y sensibilidad. La mayoría del programa de ese concierto lo conforman canciones escritas para voz y laúd, y una de ellas se titula exactamente así, Sweeter than roses (Más dulce que las rosas).
John Dowland fue un gran laudista, cantante y compositor del Renacimiento nacido en Londres, aunque hay quien pone en duda su origen londinense y ubica su alumbramiento cerca de Dublín. No es complicado deducir que fue un historiador irlandés quien eso sostiene. En cualquier caso, se cumplen en 2026 los cuatrocientos años de su fallecimiento y es por ello que Fahmi Alqhai (Sevilla, 1976), director de Accademia del Piacere, ha seleccionado un racimo de sus canciones más brillantes, que serán interpretadas por el reputado tenor canadiense Michael Schade. Es un cantante con un amplio repertorio y grabaciones numerosas, que abarca grandes composiciones de Bach, Haydn, Mozart, Schubert, Verdi, etc.
Fahmi acaba de regresar de una serie de conciertos en Bélgica y nos atiende por teléfono desde su ciudad natal, Sevilla. Es de padre sirio y madre palestina, pero más sevillano que la Macarena. De hecho, nació en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla, aunque pronto abandonó la capital andaluza. «Con dos años me llevaron a Siria con mi abuela, porque mi padre tenía intención de regresar a vivir allí y quería que me fuera habituando a ese ambiente. Al final, mi padre decidió que nos quedáramos todos en España, así que regresé definitivamente con mi abuela tras diez años en Siria y pasé la adolescencia en Sevilla».
Desde hace décadas es un reputado solista de viola da gamba, antecedente del violonchelo, pero sus primeros derroteros musicales no apuntaban hacia ese instrumento ni al tipo de música asociado. «Esa vocación de levantarse todos los días pensando en música empecé a sentirla con trece o catorce años, ya en Sevilla, pero entonces tocaba la guitarra eléctrica. Comencé con una guitarra clásica de mi madre, pero lo que me gustaba era el heavy clásico de los ochenta. A los diecisiete años decidí apuntarme al conservatorio, más que nada para poner nombre a las cosas que tenía en la cabeza, según me aconsejaron algunos colegas del grupo donde tocaba rock. Era evidente que tenía un gran potencial», comenta Fahmi.
La elección de la viola da gamba fue completamente fortuita, según confiesa. «Esto no fue una de esas historias románticas de escuchar un arpa y enamorarse locamente. Simplemente, la viola da gamba era la única opción disponible para entrar al conservatorio, entre otras cosas porque fue el primer año que se podía estudiar oficialmente este instrumento en España. No obstante, yo pensaba que la viola era un medio para desarrollarme más en la guitarra eléctrica. De eso hace ya treinta y pico años, y aquí estoy», reconoce con gracia. Después continuó su formación en la prestigiosa Schola Cantorum Basiliensis y con Vittorio Ghielmi en el Conservatorio della Svizzera Italiana de Lugano.
A través de la inconfundible voz de Alfred Deller, los aficionados a la música antigua descubrimos las canciones de Dowland y Purcell allá por los años ochenta. Era el primer contratenor que llegaba a nuestros oídos. Luego vendrían muchos otros, quizás con mayor calidad vocal, pero Deller nos abrió las puertas al repertorio inglés del siglo XVII mediante sus grabaciones, acompañado desde el laúd por Desmond Dupré. La sutileza de aquellas pequeñas joyas, la profunda emoción que desprendían unas simples canciones, calaron en los escuchantes ofreciendo un panorama de melodías de una belleza inmaculada.
Alqhai nos da la clave de una conexión tan asombrosa: «Lo que más me llama la atención es la atemporalidad de estos dos músicos (Dowland y Purcell). Ambos conocían la parte más dura de la composición y el contrapunto, pero fueron capaces de traspasar todas las fronteras temporales y llegar a nuestros días mediante melodías sencillísimas. Acertaron plenamente en su manera de construcción y de expresión», concluye el músico. Recordemos que Sting dedicó su disco Songs from the Labyrinth (2006) completamente a las canciones de John Dowland. Fahmi encuentra que hasta Led Zeppelin podría haber tomado cualquier melodía de John o Henry y les habría sacado partido.
A pesar de que Accademia del Piacere no ha frecuentado apenas la música británica, ya que su repertorio se ha centrado en el Renacimiento y Barroco español, además del ‘Seicento’ italiano, su colaboración con el tenor Michael Schade nos permitirá adentrarnos con seguridad en las canciones de Dowland. El programa previsto incluye algunos pasajes operísticos de Henry Purcell, así como piezas instrumentales del propio Dowland, quien escribió numerosas partituras para ‘consort’ de violas. «Se trata de hacer un programa asequible, no un ladrillo conceptual ni una pieza de museo -reconoce Fahmi-. Un concierto amable y, en cierto modo, divertido, adaptable a nuestra formación. El reto para nosotros como grupo es sacarle una punta diferente a este tipo de música». Es la filosofía del grupo, que además tiene un marcado carácter familiar. Su esposa, Johanna Rose, y su hermano Rami forman el núcleo duro de esta Accademia junto a Javier Núñez, clave y órgano.
La inquietud de esta formación, uno de los conjuntos más destacados de Europa en la interpretación de música antigua, lleva sin esfuerzo a establecer lazos con el flamenco. De hecho, este verano participará en el Flamenco Festival de Londres. «El flamenco es una expresión del folklore popular español. Mucha gente hace cábalas tremendas diciendo que viene de la India o de Grecia, pero responde a una identidad construida desde mitad del Renacimiento. Fue una cosa muy pop que arraigó, no sólo en la música sino en nuestro carácter. Si nos ponemos técnicos, haciendo un análisis armónico, melódico y rítmico, el origen del flamenco estaría en el primer barroco español«, afirma Fahmi.
Lo cierto es que en la fragua de esa identidad musical española se hallan vestigios de lo más diverso, según concluye el músico sevillano. “La identidad española fue un gran mix entre el mundo árabe, la música de la región flamenca que nos trajo Carlos V, el encuentro con los esclavos negros y la cultura americana. Todo eso hizo un potaje tremendo que se cocinó durante cientos de años y generó esa España barroca que impregnó nuestro ADN para siempre”. Esta mezcolanza resultó muy atractiva en el extranjero y se exportó fácilmente, según afirma Fahmi.
En esa olla imaginada por Fahmi se cocieron encuentros y desencuentros entre cristianos y musulmanes en el siglo XV, y de eso va el espectáculo Romances, que Accademia del Piacere presentará en la próxima edición del Festival de Almagro. «En este programa hacemos un paralelismo histórico entre las expulsiones de los moros y las guerras del siglo XV, tendiendo un puente hasta el hasta el momento actual, donde tantas personas están sufriendo las consecuencias de la guerra por cuestiones religiosas».
Es inevitable referirnos al conflicto de Oriente Medio para finalizar la charla, dado el origen familiar de Alqhai. «Yo he tenido amigos de Israel en pleno conflicto con Palestina y siempre he pensado que los que se pelean son los poderosos, los que están con sus botones nucleares y sus historias, pero el pueblo no es generador de conflictos a no ser que lo achuches. Estoy llevando un poco al extremo, es cierto, pero leyendo entre líneas de muchos de los romances medievales del primer Renacimiento, vemos que el cristiano no odia al musulmán. La música propicia un modo de conexión mucho más cercana con el diferente».
Acabamos deteniéndonos en la denominación del grupo, bautizado hace veinticinco años con una combinación de dos términos aparentemente contrapuestos: academia y placer. «En principio, suena como a un club lujurioso, con mucho vapor y poca ropa -comenta entre risas-. En realidad, queríamos reflejar que tenemos una pata en lo académico, como intérpretes de música histórica, pero sin dejar de buscar una conexión especial, de proporcionar placer al público y a nosotros mismos. Esa era la idea». Seguro que en estas citas se corrobora aquel propósito, aunque todos permanezcamos vestidos, por favor.
Accademia del Piacere, grupo dirigida por Fahmi Alqhai, ofrece esta semana conciertos de música inglesa barroca en tres ciudades españolas
Sweeter than roses. La tradición de la canción barroca inglesa es el nombre del concierto que ofrecerá Accademia del Piacere junto al tenor Michael Schade esta semana en tres ciudades españolas: Salamanca (5 de mayo), Madrid (6 de mayo, con todas las entradas agotadas) y Sevilla (7 de mayo). Bajo ese título se reúnen piezas de dos grandes músicos ingleses, John Dowland (1563-1626) y Henry Purcell (1659-1695), alejados casi cien años pero muy próximos en talante y sensibilidad. La mayoría del programa de ese concierto lo conforman canciones escritas para voz y laúd, y una de ellas se titula exactamente así, Sweeter than roses (Más dulce que las rosas).
John Dowland fue un gran laudista, cantante y compositor del Renacimiento nacido en Londres, aunque hay quien pone en duda su origen londinense y ubica su alumbramiento cerca de Dublín. No es complicado deducir que fue un historiador irlandés quien eso sostiene. En cualquier caso, se cumplen en 2026 los cuatrocientos años de su fallecimiento y es por ello que Fahmi Alqhai (Sevilla, 1976), director de Accademia del Piacere, ha seleccionado un racimo de sus canciones más brillantes, que serán interpretadas por el reputado tenor canadiense Michael Schade. Es un cantante con un amplio repertorio y grabaciones numerosas, que abarca grandes composiciones de Bach, Haydn, Mozart, Schubert, Verdi, etc.

Fahmi acaba de regresar de una serie de conciertos en Bélgica y nos atiende por teléfono desde su ciudad natal, Sevilla. Es de padre sirio y madre palestina, pero más sevillano que la Macarena. De hecho, nació en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla, aunque pronto abandonó la capital andaluza. «Con dos años me llevaron a Siria con mi abuela, porque mi padre tenía intención de regresar a vivir allí y quería que me fuera habituando a ese ambiente. Al final, mi padre decidió que nos quedáramos todos en España, así que regresé definitivamente con mi abuela tras diez años en Siria y pasé la adolescencia en Sevilla».
Desde hace décadas es un reputado solista de viola da gamba, antecedente del violonchelo, pero sus primeros derroteros musicales no apuntaban hacia ese instrumento ni al tipo de música asociado. «Esa vocación de levantarse todos los días pensando en música empecé a sentirla con trece o catorce años, ya en Sevilla, pero entonces tocaba la guitarra eléctrica. Comencé con una guitarra clásica de mi madre, pero lo que me gustaba era el heavy clásico de los ochenta. A los diecisiete años decidí apuntarme al conservatorio, más que nada para poner nombre a las cosas que tenía en la cabeza, según me aconsejaron algunos colegas del grupo donde tocaba rock. Era evidente que tenía un gran potencial», comenta Fahmi.
La elección de la viola da gamba fue completamente fortuita, según confiesa. «Esto no fue una de esas historias románticas de escuchar un arpa y enamorarse locamente. Simplemente, la viola da gamba era la única opción disponible para entrar al conservatorio, entre otras cosas porque fue el primer año que se podía estudiar oficialmente este instrumento en España. No obstante, yo pensaba que la viola era un medio para desarrollarme más en la guitarra eléctrica. De eso hace ya treinta y pico años, y aquí estoy», reconoce con gracia. Después continuó su formación en la prestigiosa Schola Cantorum Basiliensis y con Vittorio Ghielmi en el Conservatorio della Svizzera Italiana de Lugano.
A través de la inconfundible voz de Alfred Deller, los aficionados a la música antigua descubrimos las canciones de Dowland y Purcell allá por los años ochenta. Era el primer contratenor que llegaba a nuestros oídos. Luego vendrían muchos otros, quizás con mayor calidad vocal, pero Deller nos abrió las puertas al repertorio inglés del siglo XVII mediante sus grabaciones, acompañado desde el laúd por Desmond Dupré. La sutileza de aquellas pequeñas joyas, la profunda emoción que desprendían unas simples canciones, calaron en los escuchantes ofreciendo un panorama de melodías de una belleza inmaculada.
Alqhai nos da la clave de una conexión tan asombrosa: «Lo que más me llama la atención es la atemporalidad de estos dos músicos (Dowland y Purcell). Ambos conocían la parte más dura de la composición y el contrapunto, pero fueron capaces de traspasar todas las fronteras temporales y llegar a nuestros días mediante melodías sencillísimas. Acertaron plenamente en su manera de construcción y de expresión», concluye el músico. Recordemos que Sting dedicó su disco Songs from the Labyrinth (2006) completamente a las canciones de John Dowland. Fahmi encuentra que hasta Led Zeppelin podría haber tomado cualquier melodía de John o Henry y les habría sacado partido.
A pesar de que Accademia del Piacere no ha frecuentado apenas la música británica, ya que su repertorio se ha centrado en el Renacimiento y Barroco español, además del ‘Seicento’ italiano, su colaboración con el tenor Michael Schade nos permitirá adentrarnos con seguridad en las canciones de Dowland. El programa previsto incluye algunos pasajes operísticos de Henry Purcell, así como piezas instrumentales del propio Dowland, quien escribió numerosas partituras para ‘consort’ de violas. «Se trata de hacer un programa asequible, no un ladrillo conceptual ni una pieza de museo -reconoce Fahmi-. Un concierto amable y, en cierto modo, divertido, adaptable a nuestra formación. El reto para nosotros como grupo es sacarle una punta diferente a este tipo de música». Es la filosofía del grupo, que además tiene un marcado carácter familiar. Su esposa, Johanna Rose, y su hermano Rami forman el núcleo duro de esta Accademia junto a Javier Núñez, clave y órgano.
La inquietud de esta formación, uno de los conjuntos más destacados de Europa en la interpretación de música antigua, lleva sin esfuerzo a establecer lazos con el flamenco. De hecho, este verano participará en el Flamenco Festival de Londres. «El flamenco es una expresión del folklore popular español. Mucha gente hace cábalas tremendas diciendo que viene de la India o de Grecia, pero responde a una identidad construida desde mitad del Renacimiento. Fue una cosa muy pop que arraigó, no sólo en la música sino en nuestro carácter. Si nos ponemos técnicos, haciendo un análisis armónico, melódico y rítmico, el origen del flamenco estaría en el primer barroco español«, afirma Fahmi.

Lo cierto es que en la fragua de esa identidad musical española se hallan vestigios de lo más diverso, según concluye el músico sevillano. “La identidad española fue un gran mix entre el mundo árabe, la música de la región flamenca que nos trajo Carlos V, el encuentro con los esclavos negros y la cultura americana. Todo eso hizo un potaje tremendo que se cocinó durante cientos de años y generó esa España barroca que impregnó nuestro ADN para siempre”. Esta mezcolanza resultó muy atractiva en el extranjero y se exportó fácilmente, según afirma Fahmi.
En esa olla imaginada por Fahmi se cocieron encuentros y desencuentros entre cristianos y musulmanes en el siglo XV, y de eso va el espectáculo Romances, que Accademia del Piacere presentará en la próxima edición del Festival de Almagro. «En este programa hacemos un paralelismo histórico entre las expulsiones de los moros y las guerras del siglo XV, tendiendo un puente hasta el hasta el momento actual, donde tantas personas están sufriendo las consecuencias de la guerra por cuestiones religiosas».
Es inevitable referirnos al conflicto de Oriente Medio para finalizar la charla, dado el origen familiar de Alqhai. «Yo he tenido amigos de Israel en pleno conflicto con Palestina y siempre he pensado que los que se pelean son los poderosos, los que están con sus botones nucleares y sus historias, pero el pueblo no es generador de conflictos a no ser que lo achuches. Estoy llevando un poco al extremo, es cierto, pero leyendo entre líneas de muchos de los romances medievales del primer Renacimiento, vemos que el cristiano no odia al musulmán. La música propicia un modo de conexión mucho más cercana con el diferente».

Acabamos deteniéndonos en la denominación del grupo, bautizado hace veinticinco años con una combinación de dos términos aparentemente contrapuestos: academia y placer. «En principio, suena como a un club lujurioso, con mucho vapor y poca ropa -comenta entre risas-. En realidad, queríamos reflejar que tenemos una pata en lo académico, como intérpretes de música histórica, pero sin dejar de buscar una conexión especial, de proporcionar placer al público y a nosotros mismos. Esa era la idea». Seguro que en estas citas se corrobora aquel propósito, aunque todos permanezcamos vestidos, por favor.
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