La zozobra que atraviesa el partido se parece a la que sintió el PSOE en 2015 con la llegada de un Podemos que también parecía imparable Leer La zozobra que atraviesa el partido se parece a la que sintió el PSOE en 2015 con la llegada de un Podemos que también parecía imparable Leer
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«No creo que ningún presidente del Partido Popular haya estado en una circunstancia como la que está el PP en este momento. Quizás la refundación de Aznar después de suceder a Fraga«. Las palabras de Alberto Núñez Feijóo en su última entrevista en EL MUNDO indican que el líder del PP es muy consciente de las dificultades de su empeño en lograr una mayoría para gobernar con el -teórico- electorado del centroderecha dividido. Así lo encontró en su día el ex presidente Aznar y logró reunificarlo, objetivo que también se ha impuesto Feijóo. En Galicia lo hizo. En España ya se ha dado cuenta, cuatro años después de aterrizar en Madrid ungido por todo el partido, de que no le resultará tarea nada fácil.
El PP de Rajoy tuvo que lidiar con el fenómeno Ciudadanos y sufrió lo suyo, aunque aquel experimento se disolvió en menos que canta un gallo. Pero nunca en su historia, desde 1989, el PP hizo frente a un fenómeno como Vox, surgido del electorado de la derecha radical que siempre se sintió cómodo bajo sus siglas. La progresión de Vox en las autonómicas de Extremadura y Aragón es aparentemente imparable en los sondeos. Castilla y León en marzo y Andalucía en junio tendrán la palabra. Pero la fuerza del partido que lidera Santiago Abascal, nacido y criado en el PP, está envenenando los sueños de esta formación. Sólo hay que echar un vistazo interno para concluir que el desánimo se ha instalado en sus sedes. «No paran de crecer, lo vemos en nuestros ámbitos familiares y de amistades. A pesar de las purgas, a pesar de su irresponsabilidad para bloquear la gobernabilidad de las comunidades, a pesar de sus líos de financiación, no hay nada que les desgaste, ni nada que les pase factura. Es increíble». Éste es el resumen del desaliento que hoy anida en el PP, a pesar de sus victorias en Extremadura y Aragón, y de ser el partido más votado en las generales. Una zozobra que se parece, como una gota de agua a otra, a la que atravesó el PSOE en 2015 con la llegada de un Podemos que también parecía imparable.
Contra este estado de ánimo algo descorazonador, máxime si tenemos en cuenta la extrema debilidad de Pedro Sánchez por el escándalo de cada día, lucha Alberto Núñez Feijóo. «La diferencia con otros presidentes del PP es que Feijóo siempre ha ganado. Y hay mucha gente que resta valor a las victorias electorales del PP, que quiere debilitar la opción de centroderecha, alimentando a los extremos. Medio país pretende darnos lecciones de cómo tenemos que frenar a la extrema derecha, pero el PSOE y el resto de la izquierda alimentan artificialmente a esa opción que dice querer combatir. Tenemos que navegar entre la irresponsabilidad de Sánchez y la irresponsabilidad de Vox, un partido que únicamente trabaja para destruir y que no quiere implicarse en la gestión de Gobierno porque seguramente cree que ahí es donde puede perder el respaldo de mucha gente que ahora les vota», señalan fuentes de la dirección del PP.
El equipo de colaboradores de Feijóo, añaden estas fuentes, tiene también su propio estado de ánimo y muy a menudo consideran que están solos, combatiendo por primera vez desde la fundación del PP a un competidor antisistema. «Sabemos que el reto es muy difícil, y el entorno mediático, sociológico y económico de derechas tampoco ayuda mucho, restando valor a lo que somos y a lo que hacemos. Tenemos que escuchar que el 43% de los votos en Extremadura, y el 34% en Aragón, a mucha distancia del segundo partido, en realidad son fracasos», señalan las mismas fuentes.
Feijóo hace frente a un derrotismo que se ve alimentado no sólo por los sondeos, sino también por un escenario de enorme incertidumbre para los posibles gobiernos de Extremadura y Aragón. Guardiola y Azcón sólo podrán ser investidos con el apoyo de Vox, y, de momento, el partido de Abascal no da señales de estar preocupado por la gobernabilidad. «No sabemos lo que van a hacer. Vox está en el diván del psicoanalista, ahora mismo es un partido antisistema, si gobierna con el PP, ya no podrá decir que combate el bipartidismo. La gobernabilidad de las autonomías les importa mucho menos que la expectativa de seguir creciendo en los sondeos para intentar alcanzar al PP. Igual que a Pedro Sánchez le da igual la debacle de sus candidatos en las autonomías, con tal de alimentar la estrategia de Vox para fastidiar al PP», aseguran miembros de la dirección.
El equipo de Feijóo resalta que hay un sector muy numeroso de la población española que está pidiendo «venganza, no victoria» contra Sánchez. «Vox es un 15-M de derechas, bueno para canalizar la ira, nosotros elegimos confrontar con el PSOE en el ámbito de la gestión y estamos recibiendo votos del centroizquierda que ya no puede votar a este Pedro Sánchez, después de la amnistía y la corrupción. Y de ahí no nos vamos a mover».
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