Hay muchas cosas que decir. Si quisiera soltarlas todas de golpe, sueltas y sin filtro, el texto saldría acelerado. A mordiscos. Sería como perseguir ideas, sombras que se escapan. Y cuando no las pudiera atrapar, me frustraría y golpearía rabiosa el teclado. A lo Francia. Puede que sea mejor si, sobre un guión, voy avanzando con calma y veo si estiro más aquí o allí, si alargo este argumento o acorto este otro, pero nunca perdiendo el hilo de la historia. Con disciplina y alma. Como España.
La paciencia española fue demasiado para la voluntad de arreones francesa, y la movilidad de Baena, Oyarzábal y Olmo terminó por romper el plan de mordiscos de los de Deschamps
Hay muchas cosas que decir. Si quisiera soltarlas todas de golpe, sueltas y sin filtro, el texto saldría acelerado. A mordiscos. Sería como perseguir ideas, sombras que se escapan. Y cuando no las pudiera atrapar, me frustraría y golpearía rabiosa el teclado. A lo Francia. Puede que sea mejor si, sobre un guión, voy avanzando con calma y veo si estiro más aquí o allí, si alargo este argumento o acorto este otro, pero nunca perdiendo el hilo de la historia. Con disciplina y alma. Como España.
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