El 5 de marzo de 2025, once artistas jerezanos de no más de 22 años se estrenaron en las tablas de la Sala Compañía que acoge cada año el Festival de Jerez, una cita imprescindible para la escena del flamenco. Sobre el escenario cantaron, tocaron y bailaron algunos de los descendientes de las casas más míticas del mundo del flamenco —Agujetas, Rubichis, Moraos, Carrascos, Sotos, Pipa…— capitaneados por Pedro Garrido, cantaor que lleva por nombre artístico «el Niño de la Fragua».
En el documental Hijos del Compás, el director Miguel Forneiro repasa la intimidad de los trabajos que precedieron al espectáculo ofrecido por este grupo de jóvenes artistas en el festival. Un pretexto que sirve al cineasta para poner en el mapa a los nuevos exponentes de las grandes familias del flamenco, todos criados entre dos barrios que han sido cuna indiscutible del género: el de Santiago y el de San Miguel.
Forneiro se encontró esta historia mientras rodaba su última película documental, Sebastiana, que aborda la vida de una vecina del barrio de Santiago, en Jerez. El cineasta había oído hablar del barrio gracias a un documental que emitió Televisión Española en la década de los 70, Rito y Geografía del Cante, y se encontró con un lugar que, igual que hace medio siglo, aún está plagado de artistas. Durante la grabación de Sebastiana, el director pudo frecuentar las peñas y las reuniones flamencas de Jerez. Fue en una de esas noches cuando apareció un grupo de jóvenes que despertaron su curiosidad. «Se pusieron a cantar y a bailar… yo les pedí permiso para grabarles y surgió la relación con ellos», cuenta el director.
Para bajar a tierra la idea de retratar a este grupo de jóvenes flamencos, Forneiro y su equipo propusieron al Festival de Jerez montar un espectáculo. Lo que se ve en los 72 minutos de metraje es la preparación de ese recital, que supuso un hito para esa familia de jóvenes artistas.
Tal y como expone Forneiro, «fue fundamental que alguien lo dirigiera musicalmente», tarea que se encomendó al Niño de la Fragua, junto al guitarrista Juan Diego Mateos y la maestra de coral Manuela Carpio y Antonio el Pipa, padre de uno de los integrantes de los Hijos del Compás.
La película, grabada en blanco y negro, refleja el compromiso y el respeto de estos jóvenes por un género que llevan en la sangre. «Vi en ellos algo llamativo que había que contar», explica Forneiro: «Estaban reproduciendo códigos de hace 200 años, de sus antepasados; no solo a nivel musical, también en su manera de ser». Para poder mostrar esa manera flamenca de enfrentarse a la vida —»la gitanería»— Forneiro consideró «fundamental que el acercamiento fuese lo menos invasivo posible, que los artistas estuvieran relajados y cómodos».
El documental parte de la idea de que «el flamenco gana mucho en las distancias cortas». De modo que su director decidió centrar la película en la preparación del espectáculo, y no en el propio concierto. Quiso retratar la intimidad de los ensayos y el sentir de cada uno de los 11 integrantes frente a la cita en «uno de los festivales de flamenco más importantes que hay en España».
Para favorecer que la grabación fuera lo menos invasiva posible, la cinta se filmó con un equipo formado por dos personas, el propio Miguel Forneiro y Margarita Arias. En la postproducción han participado también José Luis Gómez, Salvador López y Miguel Ángel Mora.
La obra se preestrenó este año en el propio Festival de Jerez, «en el barrio de Santiago y ante lo más flamenco de España». Tras la gran acogida que tuvo allí, este 6 de abril Hijos del Compás se estrenará en el Ateneo de Madrid, en un acto coorganizado por Ateneos al Flamenco y la sección de cine que dirige Javier Martín Domínguez. La película se emitirá a las 19.30 horas y después habrá un coloquio en el que participarán el director, Miguel Forneiro, y dos miembros de la agrupación Ateneos al Flamenco, Lucía Álvarez y Mariko Ogura.
El director Miguel Forneiro estrena este documental sobre un grupo de jóvenes artistas flamencos el 6 de abril en el Ateneo de Madrid.
El 5 de marzo de 2025, once artistas jerezanos de no más de 22 años se estrenaron en las tablas de la Sala Compañía que acoge cada año el Festival de Jerez, una cita imprescindible para la escena del flamenco. Sobre el escenario cantaron, tocaron y bailaron algunos de los descendientes de las casas más míticas del mundo del flamenco —Agujetas, Rubichis, Moraos, Carrascos, Sotos, Pipa…— capitaneados por Pedro Garrido, cantaor que lleva por nombre artístico «el Niño de la Fragua».
En el documental Hijos del Compás, el director Miguel Forneiro repasa la intimidad de los trabajos que precedieron al espectáculo ofrecido por este grupo de jóvenes artistas en el festival. Un pretexto que sirve al cineasta para poner en el mapa a los nuevos exponentes de las grandes familias del flamenco, todos criados entre dos barrios que han sido cuna indiscutible del género: el de Santiago y el de San Miguel.
Forneiro se encontró esta historia mientras rodaba su última película documental, Sebastiana, que aborda la vida de una vecina del barrio de Santiago, en Jerez. El cineasta había oído hablar del barrio gracias a un documental que emitió Televisión Española en la década de los 70, Rito y Geografía del Cante, y se encontró con un lugar que, igual que hace medio siglo, aún está plagado de artistas. Durante la grabación de Sebastiana, el director pudo frecuentar las peñas y las reuniones flamencas de Jerez. Fue en una de esas noches cuando apareció un grupo de jóvenes que despertaron su curiosidad. «Se pusieron a cantar y a bailar… yo les pedí permiso para grabarles y surgió la relación con ellos», cuenta el director.
Para bajar a tierra la idea de retratar a este grupo de jóvenes flamencos, Forneiro y su equipo propusieron al Festival de Jerez montar un espectáculo. Lo que se ve en los 72 minutos de metraje es la preparación de ese recital, que supuso un hito para esa familia de jóvenes artistas.
Tal y como expone Forneiro, «fue fundamental que alguien lo dirigiera musicalmente», tarea que se encomendó al Niño de la Fragua, junto al guitarrista Juan Diego Mateos y la maestra de coral Manuela Carpio y Antonio el Pipa, padre de uno de los integrantes de los Hijos del Compás.
La película, grabada en blanco y negro, refleja el compromiso y el respeto de estos jóvenes por un género que llevan en la sangre. «Vi en ellos algo llamativo que había que contar», explica Forneiro: «Estaban reproduciendo códigos de hace 200 años, de sus antepasados; no solo a nivel musical, también en su manera de ser». Para poder mostrar esa manera flamenca de enfrentarse a la vida —»la gitanería»— Forneiro consideró «fundamental que el acercamiento fuese lo menos invasivo posible, que los artistas estuvieran relajados y cómodos».
El documental parte de la idea de que «el flamenco gana mucho en las distancias cortas». De modo que su director decidió centrar la película en la preparación del espectáculo, y no en el propio concierto. Quiso retratar la intimidad de los ensayos y el sentir de cada uno de los 11 integrantes frente a la cita en «uno de los festivales de flamenco más importantes que hay en España».
Para favorecer que la grabación fuera lo menos invasiva posible, la cinta se filmó con un equipo formado por dos personas, el propio Miguel Forneiro y Margarita Arias. En la postproducción han participado también José Luis Gómez, Salvador López y Miguel Ángel Mora.
La obra se preestrenó este año en el propio Festival de Jerez, «en el barrio de Santiago y ante lo más flamenco de España». Tras la gran acogida que tuvo allí, este 6 de abril Hijos del Compás se estrenará en el Ateneo de Madrid, en un acto coorganizado por Ateneos al Flamenco y la sección de cine que dirige Javier Martín Domínguez. La película se emitirá a las 19.30 horas y después habrá un coloquio en el que participarán el director, Miguel Forneiro, y dos miembros de la agrupación Ateneos al Flamenco, Lucía Álvarez y Mariko Ogura.
20MINUTOS.ES – Cultura
