La firma orienta su estrategia hacia la producción de un «espumoso con identidad» que le lleva a abandonar la denominación tradicional del cava Leer La firma orienta su estrategia hacia la producción de un «espumoso con identidad» que le lleva a abandonar la denominación tradicional del cava Leer
Escisión dentro del mundo del cava: la Denominación de Origen Cava (DO Cava), que agrupa a las principales productores en España (349 bodegas) y a grandes marcas como Freixenet o Codorníu, ya no tendrá entre sus miembros a Juvé & Camps. La bodega familiar catalana ha anunciado este miércoles que «inicia una nueva etapa» integrándose en la marca colectiva Corpinnat.
Esta última fue creada en 2018 y en contraposición a, precisamente, la DO de Cava (1981). Se definen como una «Marca Colectiva de la Unión Europea» con voluntad de distinguir los vinos espumosos del Penedès a partir de uva 100% ecológica, cosechada a mano y trabajada íntegramente en la propiedad. Traducido en distancias: aglutinan 46 municipios catalanes (como Alt Penedès, Alt Camp, Baix Penedès, Garraf) alrededor del núcleo histórico de la producción vitivinícola del Penedès (donde se ubica DO Cava y sus bodegas suman 22.966 hectáreas de 21 firmas menores, como Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, o Sabaté i Coca.
Y traducido en cifras, cerraron 2025 con unos ingresos de 34,1 millones de euros (alza del 27% respecto a 2024) y un volumen de tres millones de botellas comercializadas (+35%), según comunicó la marca a principios de marzo. Su mercado principal es el de proximidad, con un 79% de las ventas en territorio nacional, mientras que sus exportaciones crecen ligeramente «del 17% al 21% del total de ventas», con destino principal en Estados Unidos (23%), Países Bajos (14%), Suiza (5%) y Reino Unido (5%).
Entre otras particularidades, mantienen las normas de ceñir su producción de vinos espumosos a variedades de uvas autóctonas o la viticultura ecológica. Una forma de trabajar «coherente» con el nuevo proyecto de Juvé & Camps y su «visión de futuro para los vinos espumosos, basada en el viñedo y el territorio».
Fuentes de la empresa aseguran a este medio que se mantiene la buena sintonía entre la bodega catalana dirigida por Meritxell Juvé y la DO Cava. En el comunicado remitido a los medios, de hecho, le agradecen a la denominación «el camino recorrido y su contribución a la historia del espumoso, así como el trabajo realizado para impulsar su prestigio».
Porque la adhesión de Juvé & Camps a Corpinnat responde a «una afinidad de valores» sobre el origen, el territorio y la voluntad de producir «espumoso con identidad», y que ven directamente alineado con su estrategia propia de los últimos años, que ha girado en torno a prácticas como la vendimia manual, la viticultura 100% ecológica o los bajos rendimientos.
También se produce unas semanas después de que la DO Cava comunicase en Barcelona sus resultados de 2025: el cava español cerró 2025 con un volumen global de 190 millones de botellas, lo que marca una caída de su producción del 12,8% respecto a 2024, y redujo su nivel de ventas hasta un 10%, lo que dejó la cifra en en los 2.048 millones de euros. La alianza de bodegas enmarcó los resultados dentro de las sequías acumuladas de los últimos años, que ya menguaron la producción de uva en 2023 y 2024 (y subieron los costes dentro del sector), pero también la guerra arancelaria con EEUU que ha tenido en su punto de mira, y en más de una ocasión, al vino español.
«Queremos trasladar, en primer lugar, nuestro reconocimiento a una de las bodegas que ha contribuido a la proyección del Cava a lo largo de su historia», ha sido la reacción de DO Cava a la decisión de Juvé & Camps en un comunicado donde, seguidamente, ha recalcado que se trata de una denominación consolidada «y con una capacidad contrastada para adaptarse y evolucionar» a través de la elaboración tradicional, el rigor en los procesos, y su exigente normativa.
«El dinamismo —con incorporaciones y salidas— forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa«, ha agregado la alianza de bodegas presidida por Javier Pagés, que se ha reafirmado su compromiso con «la sostenibilidad, la transparencia y la calidad», además de las fortaleza de sus marcas.
Las exportaciones no fueron su fuerte en el pasado ejercicio: se vendieron 113,9 millones de botellas de cava al extranjero, un 18,7% menos. Sus principales mercados recortaron cuota, como Bélgica con 17,54 millones de botellas (-13,54%), seguido de EEUU con 14,48 millones de botellas (-18,42%) o Reino Unido, con 13,8 millones de botellas (-11,99%). Dentro de España, mientras tanto, se comercializaron 76,1 millones de botellas (caída interanual del 2,5%), pero a nivel de ventas repuntó un 1,5%.
Con estos datos DO Cava, que aglutina 38.000 hectáreas de viñas, defendió la «solidez» del mercado español en 2025 y pronosticó un posible aumento de la producción de cava, pero puntualizando que esta vez la apuesta debería orientarse más hacia el valor del producto y no la cantidad.
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