“Como esto se queda aquí, pues no pasa nada”. Aitana mirada a cámara y guiña un ojo. Como cuando Carmen Sevilla quería encontrar la complicidad de todos. Y no solo la encontraba, la conquistaba. Aitana se acaba de confesar en Viernes Santo con Rosalía, que lleva un confesionario blanco de gira. Solo apto para desahogues de famosos y, de paso, una excelente idea para desengrasar el concierto con una aparición sorpresa que da mucho de qué hablar. La artista se baja de la pompa escénica para abrirse a la naturalidad en primer plano. Jugada redonda: la espontaneidad de la confidencia despierta los vínculos más todopoderosos con el público.
Y, mientras los mercaderes de la envidia intentaban enfrentar estos días en ciertas redes sociales la calidad de los conciertos de Aitana y Rosalía, como si no fueran compatibles, ellas se han juntado en pleno tercer show de Lux en Madrid para hablar de desamor. Con lo que unen los corazones rotos… Todos nos identificamos. Todos lo hemos sufrido.
“Yo he estado con mucha gente. He estado con deportistas, con actores, con cantantes, con todo el mundo muy famoso y con mucho dinero, porque yo no gano nada… Les necesito”. Empieza Aitana. La ironía calienta las risas del Movistar Arena.
«Pero tengo uno en especial que tengo que contarte. Te voy a ser sincera, fue muy bueno. Malo no fue. Pero llegó un punto en el que no sabía lo que estaba pasando… Cuando ya íbamos a hacer un año me dijo: ‘¿sabes lo que pasa? A partir del año puedo llegar a ser infiel’. Y yo dije: bueno, por lo menos es sincero”. Aitana razona su confesión. “Él sabía que él mismo tiene caducidad”, constata sarcástica Rosalía.
Ya intuimos a quién se refiere. Sebastián Yatra aireó tal particularidad suya en una entrevista: «Si yo tuviese una relación más tiempo, me darían ganas de ser infiel aunque esté enamorado de alguien», Y Aitana lo recuerda en el concierto, sin citarlo. «Qué vergüenza». “Es que los cantantes siempre hacen declaraciones…”, lanza dardo Rosalía. La expresividad se le sale de la cara. Ella también lo sufrió. Ya está hecho: las dos viven la catarsis en comunión. El auditorio se levanta con ellas. Las risas más auténticas brotan de las emociones más sentidas.
Entonces, Rosalía acota todavía más quién es el ex de Aitana: “¿Será uno que hizo una maniobra de marketing diciendo algo de mi?”. Bingo. “Me pidió disculpas, y no se lo perdoné. Perdón”. Rosalía dixit. El salseo hierve. “Eres más inteligente que yo, entonces”, bromea Aitana.
Decenas de personas graban con sus móviles el momento. Ejercemos de corresponsales de instantes únicos allá donde pisamos. Y los apreciamos más únicos todavía si hablan de cómo sentimos. Igual que las canciones que siempre hacemos nuestras. Con sus moralejas. Así, antes de dejar marchar a Aitana, Rosalía halla la enseñanza de hoy: “Si el primer año hay problemas, ahí no es, hermana”. Pues eso, hermanas.
Aquelarre de sinceridad en el tercer concierto de Lux en Madrid.
“Como esto se queda aquí, pues no pasa nada”. Aitana mirada a cámara y guiña un ojo. Como cuando Carmen Sevilla quería encontrar la complicidad de todos. Y no solo la encontraba, la conquistaba. Aitana se acaba de confesar en Viernes Santo con Rosalía, que lleva un confesionario blanco de gira. Solo apto para desahogues de famosos y, de paso, una excelente idea para desengrasar el concierto con una aparición sorpresa que da mucho de qué hablar. La artista se baja de la pompa escénica para abrirse a la naturalidad en primer plano. Jugada redonda: la espontaneidad de la confidencia despierta los vínculos más todopoderosos.
Y, mientras los mercaderes de la envidia intentaban enfrentar estos días en ciertas redes sociales la calidad de los conciertos de Aitana y Rosalía, como si no fueran compatibles, ellas se han juntado en pleno tercer show de Lux en Madrid para hablar de desamor. Con lo que unen los corazones rotos… Todos nos identificamos. Todos lo hemos sufrido.
“Yo he estado con mucha gente. He estado con deportistas, con actores, con cantantes, con todo el mundo muy famoso y con mucho dinero, porque yo no gano nada… Les necesito”. Empieza Aitana. La ironía calienta las risas del Movistar Arena.
«Pero tengo uno en especial que tengo que contarte. Te voy a ser sincera, fue muy bueno. Malo no fue. Pero llegó un punto en el que no sabía lo que estaba pasando… Cuando ya íbamos a hacer un año me dijo: ‘¿sabes lo que pasa? A partir del año puedo llegar a ser infiel’. Y yo dije: bueno, por lo menos es sincero”. Aitana razona su confesión. “Él sabía que él mismo tiene caducidad”, constata sarcástica Rosalía.
Ya intuimos a quién se refiere. Sebastián Yatra aireó tal particularidad suya en una entrevista: «Si yo tuviese una relación más tiempo, me darían ganas de ser infiel aunque esté enamorado de alguien», Y Aitana lo recuerda en el concierto, sin citarlo. «Qué vergüenza». “Es que los cantantes siempre hacen declaraciones…”, lanza dardo Rosalía. La expresividad se le sale de la cara. Ella también lo sufrió. Ya está hecho: las dos viven la catarsis en comunión. El auditorio se levanta con ellas. Las risas más auténticas brotan de las emociones más sentidas.
Entonces, Rosalía acota todavía más quién es el ex de Aitana: “¿Será uno que hizo una maniobra de marketing diciendo algo de mi?”. Bingo. “Me pidió disculpas, y no se lo perdoné. Perdón”. Rosalía dixit. El salseo hierve. “Eres más inteligente que yo, entonces”, bromea Aitana.
Decenas de personas graban con sus móviles el momento. Ejercemos de corresponsales de instantes únicos allá donde pisamos. Y los celebramos más únicos todavía si hablan de cómo sentimos. Como las canciones que siempre hacemos nuestras. Con sus moralejas. Y, antes de dejar marchar a Aitana, Rosalía tiene la enseñanza de hoy: “Si el primer año hay problemas, ahí no es, hermana”. Pues eso, hermanas.
20MINUTOS.ES – Cultura
