“Se me quiebra la voz”, dijo Lionel Scaloni nada más sentarse ante los periodistas. Sus jugadores le llaman “la llorona”, como confesó él mismo hace unos días, y el seleccionador argentino no tardó en admitir su emoción después de alcanzar su segunda final consecutiva del Mundial. “El fútbol y la vida es esto: dar todo hasta el final. Este equipo es una demostración de muchas cosas: de grupo, hermandad… Estos jugadores son como indios, que se me entienda la palabra. Se han criado en situaciones extremas, donde no tenían miedo a nada. No les pesa la responsabilidad, juegan como si tuvieran siete u ocho años”, explicó Scaloni.
El seleccionador argentino, que se cruzará en la final con su profesor Luis de la Fuente en el curso de entrenadores, concede todo el mérito a sus futbolistas. “Yo no soy un mago”
“Se me quiebra la voz”, dijo Lionel Scaloni nada más sentarse ante los periodistas. Sus jugadores le llaman “la llorona”, como confesó él mismo hace unos días, y el seleccionador argentino no tardó en admitir su emoción después de alcanzar su segunda final consecutiva del Mundial. “El fútbol y la vida es esto: dar todo hasta el final. Este equipo es una demostración de muchas cosas: de grupo, hermandad… Estos jugadores son como indios, que se me entienda la palabra. Se han criado en situaciones extremas, donde no tenían miedo a nada. No les pesa la responsabilidad, juegan como si tuvieran siete u ocho años”, explicó Scaloni.
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