Los cachalotes machos producen los sonidos de comunicación o ‘clickbaits’ más fuertes jamás registrados en el reino animal. Se trata de fuertes chasquidos que emiten con un ritmo extremadamente preciso y lento, y que pueden oírse hasta a 70 kilómetros de distancia.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por 11 investigadores pertenecientes a instituciones de Estados Unidos, Dinamarca, Italia o Reino Unido y publicado en la revista Annals of the New York Academy of Sciences. Los autores analizaron los chasquidos lentos de cachalotes en aguas cercanas a las Seychelles, Sri Lanka, Noruega y Escocia.
En las profundidades de los océanos del mundo, los grandes cachalotes machos emiten clics lentos de baja frecuencia con los niveles de fuente más altos de todos los sonidos de comunicación animal.
Estos chasquidos lentos no son los clics de ecolocalización que las ballenas utilizan normalmente para localizar a sus presas, sino señales de comunicación fuertes y de baja frecuencia.
La investigación sugiere que los cachalotes machos utilizan una especie de cebo inverso, es decir, no se trata de un cebo diseñado para provocar clics, sino que el clic en sí mismo podría ser el cebo. No obstante, desconocen si los chasquidos son, en realidad, la forma que tienen los cachalotes de decir ‘¡mírame!’ a las hembras, ‘¡aléjate!’ a otros machos o si se trata de algo completamente distinto.
Metrónomo oceánico
Los cachalotes son famosos por sus chasquidos. Los utilizan para encontrar calamares en la oscuridad a grandes profundidades mediante la ecolocalización y también emplean breves secuencias rítmicas de chasquidos, conocidas como codas, en su comunicación social. Pero los clics lentos son diferentes.
Según los investigadores, estos sonidos son producidos exclusivamente por los machos. Son más lentos, de menor frecuencia y más potentes que los clics de la coda social. Pueden transcurrir entre 5 y 10 segundos entre cada clic. Aun así, mantienen el ritmo con una precisión comparable a la de un baterista tocando muy despacio, lo que sorprendió a los investigadores.
«Lo extraordinario de los clics lentos es que las ballenas pueden producirlos con largos intervalos de tiempo entre ellos. Y pueden hacerlo de forma muy rítmica. Y a esas distancias. En realidad, es la combinación de estos tres factores lo que resulta extraordinario: la fuerza, el ritmo y el alcance«, según Simone Videsen, investigadora postdoctoral de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).
Nariz de cinco toneladas
La razón por la que el cachalote puede producir chasquidos tan potentes reside en su anatomía sumamente inusual. El macho posee el órgano productor de sonido más grande del mundo: un gigantesco complejo nasal que, en un animal adulto, puede pesar más de cinco toneladas y constituye un tercio de la longitud de su cuerpo.
Aquí es donde se encuentran los llamados labios fónicos. Se trata de estructuras del tamaño de un neumático de coche ubicadas en la nariz que el cachalote junta para producir chasquidos.
«Un macho grande tiene una nariz grande y una nariz grande produce un chasquido de baja frecuencia. Esto hace que los chasquidos lentos sean interesantes, porque pueden revelarnos algo sobre el macho que los produce. Por lo tanto, el sonido puede funcionar como una señal honesta de tamaño, lo que los biólogos llamamos publicidad honesta», explica Peter Teglberg Madsen, también de la Universidad de Aarhus.
En otras palabras: si un cachalote macho emite un chasquido de tono bajo y volumen alto, puede indicar tanto a las hembras como a sus rivales que se acerca un macho grande al que vale la pena prestar atención.
¿Para qué lo utilizan?
Los investigadores aún desconocen por qué los cachalotes machos producen esos chasquidos lentos. «¿Podría estar relacionado con la publicidad honesta, la selección sexual, la defensa del territorio o algo completamente distinto? Esperamos llevar a cabo un nuevo estudio que pueda encontrar explicaciones mediante experimentos de reproducción de sonidos», afirma Videsen.
Aunque los clics son una forma de comunicación, no deberían considerarse un lenguaje, subraya Madsen, quien agrega: «No debemos humanizarlos más de lo que permiten los datos. Debemos distinguir entre lenguaje y comunicación. Todo indica que se trata de comunicación mediante clics, pero no es un lenguaje».
Los investigadores midieron la potencia de los chasquidos lentos cerca de los cachalotes que los emiten y, a continuación, utilizaron modelos de sonido para calcular hasta qué distancia pueden oírse en condiciones típicas de aguas profundas.
El resultado es un alcance posible de hasta 70 kilómetros. Sin embargo, la distancia varía según las condiciones del océano: temperatura, salinidad, profundidad, lecho marino y ruido ambiental.
Además, el ruido producido por el ser humano puede ser importante. Si hay barcos cerca, el ruido ambiental del océano puede ser tan intenso que el alcance de comunicación de las ballenas se reduce considerablemente. En lugar de decenas de kilómetros, en algunos casos la señal puede llegar a recorrer solo unos pocos kilómetros antes de dejar de ser detectable.
La distancia en la que viajan estos chasquidos puede variar según las condiciones del océano. Los autores analizaron los chasquidos lentos de cachalotes en aguas cercanas a las Seychelles, Sri Lanka, Noruega y Escocia.
Los cachalotes machos producen los sonidos de comunicación o ‘clickbaits’ más fuertes jamás registrados en el reino animal. Se trata de fuertes chasquidos que emiten con un ritmo extremadamente preciso y lento, y que pueden oírse hasta a 70 kilómetros de distancia.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por 11 investigadores pertenecientes a instituciones de Estados Unidos, Dinamarca, Italia o Reino Unido y publicado en la revista Annals of the New York Academy of Sciences. Los autores analizaron los chasquidos lentos de cachalotes en aguas cercanas a las Seychelles, Sri Lanka, Noruega y Escocia.
En las profundidades de los océanos del mundo, los grandes cachalotes machos emiten clics lentos de baja frecuencia con los niveles de fuente más altos de todos los sonidos de comunicación animal.
Estos chasquidos lentos no son los clics de ecolocalización que las ballenas utilizan normalmente para localizar a sus presas, sino señales de comunicación fuertes y de baja frecuencia.
La investigación sugiere que los cachalotes machos utilizan una especie de cebo inverso, es decir, no se trata de un cebo diseñado para provocar clics, sino que el clic en sí mismo podría ser el cebo. No obstante, desconocen si los chasquidos son, en realidad, la forma que tienen los cachalotes de decir ‘¡mírame!’ a las hembras, ‘¡aléjate!’ a otros machos o si se trata de algo completamente distinto.
Metrónomo oceánico
Los cachalotes son famosos por sus chasquidos. Los utilizan para encontrar calamares en la oscuridad a grandes profundidades mediante la ecolocalización y también emplean breves secuencias rítmicas de chasquidos, conocidas como codas, en su comunicación social. Pero los clics lentos son diferentes.
Según los investigadores, estos sonidos son producidos exclusivamente por los machos. Son más lentos, de menor frecuencia y más potentes que los clics de la coda social. Pueden transcurrir entre 5 y 10 segundos entre cada clic. Aun así, mantienen el ritmo con una precisión comparable a la de un baterista tocando muy despacio, lo que sorprendió a los investigadores.
«Lo extraordinario de los clics lentos es que las ballenas pueden producirlos con largos intervalos de tiempo entre ellos. Y pueden hacerlo de forma muy rítmica. Y a esas distancias. En realidad, es la combinación de estos tres factores lo que resulta extraordinario: la fuerza, el ritmo y el alcance«, según Simone Videsen, investigadora postdoctoral de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).
Nariz de cinco toneladas
La razón por la que el cachalote puede producir chasquidos tan potentes reside en su anatomía sumamente inusual. El macho posee el órgano productor de sonido más grande del mundo: un gigantesco complejo nasal que, en un animal adulto, puede pesar más de cinco toneladas y constituye un tercio de la longitud de su cuerpo.
Aquí es donde se encuentran los llamados labios fónicos. Se trata de estructuras del tamaño de un neumático de coche ubicadas en la nariz que el cachalote junta para producir chasquidos.
«Un macho grande tiene una nariz grande y una nariz grande produce un chasquido de baja frecuencia. Esto hace que los chasquidos lentos sean interesantes, porque pueden revelarnos algo sobre el macho que los produce. Por lo tanto, el sonido puede funcionar como una señal honesta de tamaño, lo que los biólogos llamamos publicidad honesta», explica Peter Teglberg Madsen, también de la Universidad de Aarhus.
En otras palabras: si un cachalote macho emite un chasquido de tono bajo y volumen alto, puede indicar tanto a las hembras como a sus rivales que se acerca un macho grande al que vale la pena prestar atención.
¿Para qué lo utilizan?
Los investigadores aún desconocen por qué los cachalotes machos producen esos chasquidos lentos. «¿Podría estar relacionado con la publicidad honesta, la selección sexual, la defensa del territorio o algo completamente distinto? Esperamos llevar a cabo un nuevo estudio que pueda encontrar explicaciones mediante experimentos de reproducción de sonidos», afirma Videsen.
Aunque los clics son una forma de comunicación, no deberían considerarse un lenguaje, subraya Madsen, quien agrega: «No debemos humanizarlos más de lo que permiten los datos. Debemos distinguir entre lenguaje y comunicación. Todo indica que se trata de comunicación mediante clics, pero no es un lenguaje».
Los investigadores midieron la potencia de los chasquidos lentos cerca de los cachalotes que los emiten y, a continuación, utilizaron modelos de sonido para calcular hasta qué distancia pueden oírse en condiciones típicas de aguas profundas.
El resultado es un alcance posible de hasta 70 kilómetros. Sin embargo, la distancia varía según las condiciones del océano: temperatura, salinidad, profundidad, lecho marino y ruido ambiental.
Además, el ruido producido por el ser humano puede ser importante. Si hay barcos cerca, el ruido ambiental del océano puede ser tan intenso que el alcance de comunicación de las ballenas se reduce considerablemente. En lugar de decenas de kilómetros, en algunos casos la señal puede llegar a recorrer solo unos pocos kilómetros antes de dejar de ser detectable.
20MINUTOS.ES – Ciencia
