En Argentina ya está todo preparado para la final de este domingo contra España. Más de 46 millones de personas alentarán a una selección que se resiste a entregar la corona de campeona del mundo. El histórico partido enfrentará a las dos mejores selecciones del ranking FIFA. Así como a los dos países con más relación de todo el Mundial. Y es que entre todos esos aficionados que animarán a la selección dirigida por Scaloni hay cientos de miles de ciudadanos hispano-argentinos. Personas que emigraron en el siglo pasado y descendientes de estos que conforman la colectividad española más numerosa del mundo. Españoles que verán con el corazón partido el enfrentamiento entre el equipo de la tierra que les vio partir o de la que tanto hablaban sus abuelos en casa, y el del lugar de acogida que ha expandido su apellido al otro lado del mundo.
«Cuando jugaba Argentina nos poníamos la camiseta argentina y cuando jugaba España la española», cuenta a 20minutos Daniel Castro Vázquez, hijo de padres españoles que llegaron en la primera mitad del siglo pasado a Argentina en busca de una vida mejor. Castro es un enamorado del fútbol y de España, hasta tal punto que ha sido parte durante décadas del Club Deportivo Español, un equipo creado en la década de los cincuenta por inmigrantes españoles en Buenos Aires. El primer partido de este mundial lo fue a ver a la Embajada de España, que había abierto sus puertas para ver allí los encuentros en comunidad, pero tras el empate con Cabo Verde decidió cambiar de lugar. «Me he juntado con un par de amigos de la colectividad para ver los partidos de España y nos ha dado un resultado enorme, así que no podíamos romper esa cábala y vimos todos los partidos de la misma forma», reconoce Castro.
Uno de esos amigos es Lorenzo Lucas Gonzáles, un salmantino de Miranda de Castañar que llegó a Argentina con su madre en 1959 en un viaje en barco que duró más de dos semanas y del que nunca se olvidará. Todos los partidos de la selección los han visto en su casa, ataviados con la bandera y la camiseta de la selección. Tres amigos a los que les une el recuerdo de sus tierras de origen y que, en el fútbol, han visto una excusa más para tenerlas presentes en la distancia. «No pensé que fuéramos a ganar a Francia como lo hicimos», dice emocionado, aunque explica que ese fue el último partido que verán juntos los tres. «El domingo ellos dos son argentinos, ciudadanos españoles también, pero ese partido prefiero verlo con mi esposa y a corazón partido, porque animaré a los dos equipos por igual».
No es el único que verá el partido sin tener muy claro por quién de los dos hinchar. María del Pilar Díaz, nacida en A Coruña, ha seguido muy de cerca los partidos de la selección, pero ahora cree que es complicado elegir. «El partido lo veré en casa con la familia. He vivido durante muchos años en este país, donde hay algo muy potente y cercano con el fútbol y su cultura te atraviesa», afirma Díaz. «Es muy difícil decir si prefiero que gane uno u otro. La verdad es que yo siempre digo que somos 100% españoles y 100% argentinos».
«Es la final soñada entre dos países hermanos»
«Amamos profundamente España y por eso también lo vemos y la alentamos, excepto en el momento en que juega con nuestro país de nacimiento y de acogida», explica Castro Vázquez, que reconoce que ha sido una sorpresa que llegaran los dos a la final y que es la primera vez que se encuentra en esta situación en la que se ha visto obligado a elegir. «Tenemos el corazón un poco dividido en esta situación, pero anhelábamos que si no podía salir campeón del mundo Argentina nuevamente, fuese España» dice.
Preguntado por si hay diferencias entre los nacidos en España y los descendientes de estos, apunta que «sí puede haber una división» y que es por ello que no se juntan para este último encuentro, para evitar que se produzcan situaciones «incómodas». De hecho, es complicado encontrar comercios, bares o restaurantes españoles que, como han hecho hasta ahora, vayan a proyectar el partido este domingo para alentar exclusivamente a España. «El descendiente de español directo quiere que gane evidentemente Argentina, pero el emigrante español nacido en España, que son los más mayores, quieren que gane España», explica este hispano-argentino.
En el mismo sentido se expresa Juan Manuel de Hoz, portavoz del Centro de Descendientes Españoles Unidos (CeDEU), que agrega que también hay casos de «españoles que llegaron muy pequeños y que, además de sentirse españoles, por la vida y las costumbres se sienten más argentinos». Con todo, reconoce que esta situación no ha generado ningún problema entre la colectividad y que pase lo que pase al día siguiente ese doble sentimiento que tienen muchos seguirá intacto. «Argentina es un país muy intenso y va a ser un espectáculo hermoso gane quien gane. Obviamente es un corazón partido en dos, con dos banderas y con cuatro colores», dice De Hoz, que apunta que es «una final soñada entre dos países hermanos», pero que en su caso personal, «esta vez toca hinchar por Argentina».
En la casa de Liners de Lorenzo Lucas Gonzáles las paredes están plagadas de mapas, fotografías y carteles de su pueblo. Desde hace años es el vicepresidente del Centro Salamanca de Buenos Aires, una de las dos instituciones salmantinas en América. Desde muy joven quiso tener presente la historia de su región y su país, pero sin olvidar que por nada del mundo cambiaría su vida en Argentina. Junto con las dos banderas de su vida tendrá que ver la final. «Para mi, festejar por Argentina se había convertido en una costumbre. Ya tiene tres campeonatos y España solo uno. Yo por España he festejado poco, así que mis celebraciones casi siempre fueron con la celeste y blanca», dice antes de añadir que «este año» lo único que quiere «es que gane el mejor».
Más de medio millón de españoles verán este domingo la final en Argentina, el país con más nacionales del mundo, una cifra que podría triplicarse tras la Ley de Nietos.
En Argentina ya está todo preparado para la final de este domingo contra España. Más de 46 millones de personas alentarán a una selección que se resiste a entregar la corona de campeona del mundo. El histórico partido enfrentará a las dos mejores selecciones del ranking FIFA. Así como a los dos países con más relación de todo el Mundial. Y es que entre todos esos aficionados que animarán a la selección dirigida por Scaloni hay cientos de miles de ciudadanos hispano-argentinos. Personas que emigraron en el siglo pasado y descendientes de estos que conforman la colectividad española más numerosa del mundo. Españoles que verán con el corazón partido el enfrentamiento entre el equipo de la tierra que les vio partir o de la que tanto hablaban sus abuelos en casa, y el del lugar de acogida que ha expandido su apellido al otro lado del mundo.
«Cuando jugaba Argentina nos poníamos la camiseta argentina y cuando jugaba España la española», cuenta a 20minutos Daniel Castro Vázquez, hijo de padres españoles que llegaron en la primera mitad del siglo pasado a Argentina en busca de una vida mejor. Castro es un enamorado del fútbol y de España, hasta tal punto que ha sido parte durante décadas del Club Deportivo Español, un equipo creado en la década de los cincuenta por inmigrantes españoles en Buenos Aires. El primer partido de este mundial lo fue a ver a la Embajada de España, que había abierto sus puertas para ver allí los encuentros en comunidad, pero tras el empate con Cabo Verde decidió cambiar de lugar. «Me he juntado con un par de amigos de la colectividad para ver los partidos de España y nos ha dado un resultado enorme, así que no podíamos romper esa cábala y vimos todos los partidos de la misma forma», reconoce Castro.
Uno de esos amigos es Lorenzo Lucas Gonzáles, un salmantino de Miranda de Castañar que llegó a Argentina con su madre en 1959 en un viaje en barco que duró más de dos semanas y del que nunca se olvidará. Todos los partidos de la selección los han visto en su casa, ataviados con la bandera y la camiseta de la selección. Tres amigos a los que les une el recuerdo de sus tierras de origen y que, en el fútbol, han visto una excusa más para tenerlas presentes en la distancia. «No pensé que fuéramos a ganar a Francia como lo hicimos», dice emocionado, aunque explica que ese fue el último partido que verán juntos los tres. «El domingo ellos dos son argentinos, ciudadanos españoles también, pero ese partido prefiero verlo con mi esposa y a corazón partido, porque animaré a los dos equipos por igual».

No es el único que verá el partido sin tener muy claro por quién de los dos hinchar. María del Pilar Díaz, nacida en A Coruña, ha seguido muy de cerca los partidos de la selección, pero ahora cree que es complicado elegir. «El partido lo veré en casa con la familia. He vivido durante muchos años en este país, donde hay algo muy potente y cercano con el fútbol y su cultura te atraviesa», afirma Díaz. «Es muy difícil decir si prefiero que gane uno u otro. La verdad es que yo siempre digo que somos 100% españoles y 100% argentinos».

«Amamos profundamente España y por eso también lo vemos y la alentamos, excepto en el momento en que juega con nuestro país de nacimiento y de acogida», explica Castro Vázquez, que reconoce que ha sido una sorpresa que llegaran los dos a la final y que es la primera vez que se encuentra en esta situación en la que se ha visto obligado a elegir. «Tenemos el corazón un poco dividido en esta situación, pero anhelábamos que si no podía salir campeón del mundo Argentina nuevamente, fuese España» dice.
Preguntado por si hay diferencias entre los nacidos en España y los descendientes de estos, apunta que «sí puede haber una división» y que es por ello que no se juntan para este último encuentro, para evitar que se produzcan situaciones «incómodas». De hecho, es complicado encontrar comercios, bares o restaurantes españoles que, como han hecho hasta ahora, vayan a proyectar el partido este domingo para alentar exclusivamente a España. «El descendiente de español directo quiere que gane evidentemente Argentina, pero el emigrante español nacido en España, que son los más mayores, quieren que gane España», explica este hispano-argentino.

En el mismo sentido se expresa Juan Manuel de Hoz, portavoz del Centro de Descendientes Españoles Unidos (CeDEU), que agrega que también hay casos de «españoles que llegaron muy pequeños y que, además de sentirse españoles, por la vida y las costumbres se sienten más argentinos». Con todo, reconoce que esta situación no ha generado ningún problema entre la colectividad y que pase lo que pase al día siguiente ese doble sentimiento que tienen muchos seguirá intacto. «Argentina es un país muy intenso y va a ser un espectáculo hermoso gane quien gane. Obviamente es un corazón partido en dos, con dos banderas y con cuatro colores», dice De Hoz, que apunta que es «una final soñada entre dos países hermanos», pero que en su caso personal, «esta vez toca hinchar por Argentina».
En la casa de Liners de Lorenzo Lucas Gonzáles las paredes están plagadas de mapas, fotografías y carteles de su pueblo. Desde hace años es el vicepresidente del Centro Salamanca de Buenos Aires, una de las dos instituciones salmantinas en América. Desde muy joven quiso tener presente la historia de su región y su país, pero sin olvidar que por nada del mundo cambiaría su vida en Argentina. Junto con las dos banderas de su vida tendrá que ver la final. «Para mi, festejar por Argentina se había convertido en una costumbre. Ya tiene tres campeonatos y España solo uno. Yo por España he festejado poco, así que mis celebraciones casi siempre fueron con la celeste y blanca», dice antes de añadir que «este año» lo único que quiere «es que gane el mejor».
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