La Asociación Europea de Cardiología Preventiva (EAPC), dependiente de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), publica el primer marco internacional para evaluar el corazón de los reclutas La Asociación Europea de Cardiología Preventiva (EAPC), dependiente de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), publica el primer marco internacional para evaluar el corazón de los reclutas
Un soldado tiene hasta seis veces más probabilidades de morir de un infarto súbito que un deportista de élite. No por tener el corazón más … débil, sino por entrenar y combatir en condiciones que ningún estadio permitiría: calor extremo, altitud, frío glacial… sin posibilidad de parar el partido. La Asociación Europea de Cardiología Preventiva (EAPC) de la ESC acaba de publicar la primera guía internacional para intentar frenar esas muertes evitables, y ofrece datos muy llamativos.
Según los datos recogidos en la declaración, la incidencia de muerte súbita cardíaca en reclutas militares se sitúa entre 8 y 11 casos por cada 100.000 reclutas al año. En atletas de competición, esa cifra baja hasta 1-2 casos por cada 100.000 deportistas-año. Es decir, un recluta tiene entre 4 y 11 veces más probabilidades de sufrir un episodio de este tipo que un deportista, con una media aproximada de 6 veces más riesgo.
El documento, elaborado por un comité de expertos internacionales de Europa, Norteamérica y Australia, aparece publicado en el European Journal of Preventive Cardiology.
Los estudios citados por los autores refuerzan ese patrón. Un gran estudio militar estadounidense encontró una tasa de muerte súbita de 6,7 por 100.000 personas-año en hombres y 1,4 en mujeres, con origen cardíaco en el 79% de los casos. Otro trabajo, sobre más de 220.000 militares, elevó la tasa de paro cardíaco a 10,8 por 100.000 personas-año. En Israel, un seguimiento de 30 años a personal militar situó la causa cardíaca como la primera responsable de estas muertes, con un 47% de los casos.
Entre los reclutas en formación, una revisión de 25 años en Estados Unidos reveló que el 86% de las muertes no traumáticas se produjeron durante el ejercicio físico, y que la mitad tenía un origen cardíaco confirmado por autopsia: anomalías en las arterias coronarias, miocarditis y miocardiopatía hipertrófica encabezan la lista de causas.
Puedes leer el estudio íntegro publicado por la European Journal of Preventive Cardiology.
Comparativa entre el Ejército y el deporte
El primer autor, el capitán cirujano Mark Abela, del Hospital Mater Dei y la Universidad de Malta, explica que el personal militar trabaja habitualmente en condiciones física y psicológicamente exigentes, con factores de estrés añadidos como el calor extremo, el frío o la altitud. A diferencia de una competición deportiva, que puede aplazarse o cancelarse por seguridad, las misiones militares se desarrollan sin esa posibilidad de parar, lo que expone al organismo a un esfuerzo cardiovascular más sostenido y sin margen de rescate inmediato.
Una enfermedad cardíaca no detectada en ese contexto no solo pone en riesgo al propio militar: también compromete la seguridad de la unidad y el éxito de la misión.
Solo el 71% de los países examina el corazón de sus reclutas con ECG
Pese a esta diferencia de riesgo, una encuesta reciente de la EAPC, realizada a médicos responsables del cribado cardiovascular en 14 países de cuatro continentes, mostró una notable falta de uniformidad. Aunque el 79% de los ejércitos evalúa a todos sus reclutas antes del ingreso, solo el 71% incluye un electrocardiograma de 12 derivaciones en ese proceso, pese a que esta prueba multiplica por cinco la sensibilidad de un simple cuestionario de salud a la hora de detectar anomalías.
Las recomendaciones de la nueva guía
La declaración de consenso propone que todo nuevo recluta, independientemente de su función, se someta a una evaluación cardíaca que incluya cuestionario de salud, examen físico y electrocardiograma en reposo. Este cribado debe ser obligatorio para quienes desempeñen puestos de alto riesgo, como los que trabajan en condiciones ambientales extremas.
Personal militar de 40 años o más
Para el personal militar de 40 años o más, los autores añaden un paso adicional, como es una una evaluación del riesgo cardiovascular mediante calculadoras validadas, complementaria al cribado estándar. En caso de hallazgos anómalos, la guía recomienda una valoración por parte de un equipo multidisciplinar, que puede incluir ecocardiografía, prueba de esfuerzo u otras pruebas de imagen según el caso.
«La declaración publicada establece un enfoque estandarizado para la detección cardiovascular en el ejército, con el objetivo de fomentar algoritmos de detección basados en ECG y promover la coherencia para mejorar la detección temprana de afecciones potencialmente mortales», concluye el doctor Abela.
Fuente: European Journal of Preventive Cardiology / European Association of Preventive Cardiology (ESC), 1 de julio de 2026.
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