Ya puede decirse. Un nuevo sheriff manda y pone orden cuando toca en MotoGP. El italiano Marco Bezzecchi encadenó este domingo en el GP de los Estados Unidos su quinta victoria consecutiva en la categoría reina, la tercera del 2026, para recuperar el liderato del certamen y consagrarse como el gran dominador de la parrilla en este nuevo de curso estrenado a principios de mes. No lo hizo en un sitio cualquiera. En el Circuito de las Américas, el rancho de un Marc Márquez incómodo entre molestias físicas, problemas técnicos y sanciones, el puntal de Aprilia puso de relieve su superioridad patente, que contrasta además con el bajón del campeón del mundo y las Ducati, la envidia del paddock en el último lustro. En el podio, de nuevo ni rastro de la fábrica de Bolonia, superada con claridad por sus vecinos de Noale y con algo más de timidez por los austriacos de KTM.
El piloto italiano encadena su quinta victoria consecutiva, la tercera del curso, por delante de Jorge Martín y Pedro Acosta
El piloto italiano encadena su quinta victoria consecutiva, la tercera del curso, por delante de Jorge Martín y Pedro Acosta


Ya puede decirse. Un nuevo sheriff manda y pone orden cuando toca en MotoGP. El italiano Marco Bezzecchi encadenó este domingo en el GP de los Estados Unidos su quinta victoria consecutiva en la categoría reina, la tercera del 2026, para recuperar el liderato del certamen y consagrarse como el gran dominador de la parrilla en este nuevo de curso estrenado a principios de mes. No lo hizo en un sitio cualquiera. En el Circuito de las Américas, el rancho de un Marc Márquez incómodo entre molestias físicas, problemas técnicos y sanciones, el puntal de Aprilia puso de relieve su superioridad patente, que contrasta además con el bajón del campeón del mundo y las Ducati, la envidia del paddock en el último lustro. En el podio, de nuevo ni rastro de la fábrica de Bolonia, superada con claridad por sus vecinos de Noale y con algo más de timidez por los austríacos de KTM.
En el podio de Austin, al nuevo capataz del cotarro le acompañaron su compañero Jorge Martín, cada vez más fino encima de la RS-GP que el año pasado fue un rompecabezas insalvable en medio de un calvario de lesiones, y el murciano Pedro Acosta, notable en su esfuerzo por aupar una moto que no es siquiera la segunda más fuerte de la parrilla. Prueba de la superioridad de Bezzecchi es su flamante récord de vueltas lideradas de forma consecutiva en grandes premios: son ya 121 vueltas que superan las 103 que encadenó Jorge Lorenzo en 2015.
El rodeo en Texas estuvo a punto de renovar el drama del sábado en la primera vuelta. En la salida de la curva 12, en plena aceleración con sus bestias de 300 caballos, un Acosta que salió como un tiro y lideró las primeras curvas se tocó con Bez, que perdió el ala trasera de su Aprilia. A pesar del susto, nadie se fue al suelo y el riminés aprovechó la circunstancia para ponerse líder y tirar de paso los retrovisores.
La partida fue positiva para el sheriff del COTA, un Márquez que pasó de la sexta a la cuarta plaza, pero pronto empezó a perder fuelle. Una vez más, su victoria centenaria deberá esperar, quién sabe cuánto. Las Ducati fueron de nuevo superadas por la competencia, una tendencia que no huele ya a flor de un día. Para el vigente campeón del mundo, nada fue bien en un fin de semana donde se fue por los suelos en los entrenamientos, clasificó sexto y luego tiró al poleman Fabio Di Giannantonio en la sprint del sábado. El italiano, este domingo, le quitó las pegatinas en la penúltima curva del primer giro y terminó riendo el último.
El pupilo de Rossi tampoco sonrió demasiado, ya que la cuarta plaza le supo a poco después de haber brillado en la cronometrada. Márquez, a pesar del mal fario, logró remontar desde la undécima plaza hasta la quinta tras cumplir la sanción de vuelta larga por el topetazo de la jornada previa. Protagonizó una bonita batalla de puro tesón donde superó a la KTM de Enea Bastianini y a su compañero de garaje Pecco Bagnaia, finalmente décimo tras partir tercero y hundirse en el tramo final de la carrera.
La prueba definitiva de que Aprilia sigue de dulce —además de observar cómo Martín se recupera con nota de sus dolores y se enamora por fin de su máquina tras abandonar la Ducati que le coronó en 2024—, fue ver cómo el piloto de segundo año Ai Ogura se marcó un carrerón desde la décima plaza de parrilla, llegando a rozar el podio hasta que el desastre le golpeó cruelmente. Un problema de fiabilidad hizo que su moto dijera basta cuando ya olía el colín de Acosta.
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