
Se intuía desde antes. Con cada camiseta amarilla que se colaba entre las verdes que calentaban el ambiente mundialista en la Ciudad de México en los días previos a la inauguración en el Estadio Azteca. Pero el idilio comenzó oficialmente con el primer gol del Mundial. Un colombiano de nacimiento, Julián Quiñones, marcó para México y encaminó la perfecta fase de grupos de los anfitriones, que lograron nueve puntos por primera vez en su historia.
Tras hacer del territorio mexicano su casa en los dos primeros partidos, la selección colombiana y su afición se dirigen a Miami para continuar su camino 
Se intuía desde antes. Con cada camiseta amarilla que se colaba entre las verdes que calentaban el ambiente mundialista en la Ciudad de México en los días previos a la inauguración en el Estadio Azteca. Pero el idilio comenzó oficialmente con el primer gol del Mundial. Un colombiano de nacimiento, Julián Quiñones, marcó para México y encaminó la perfecta fase de grupos de los anfitriones, que lograron nueve puntos por primera vez en su historia.
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