El apuñalamiento ocurrido este lunes en pleno Times Square, Nueva York, dejó una víctima mortal, otra herida y terminó con la muerte a tiros de la atacante a manos de la Policía. Antes de abrir fuego, los agentes intentaron reducir a la mujer en varias ocasiones con pistolas táser, pero las descargas no consiguieron detenerla.
La aparente ineficacia de los dispositivos tiene varias posibles explicaciones. Artur Sadowski, detective retirado de la Policía de Nueva York y experto en su utilización, ha explicado al New York Post que pudieron influir desde los movimientos de la atacante y la zona en la que impactaron las sondas, hasta su grasa corporal e incluso el bolso que llevaba cruzado.
Según Sadowski, que participó en la elaboración del manual utilizado por la Policía neoyorquina para formar a sus agentes en el uso de estas armas, los táser necesitan que sus dos sondas hagan un contacto adecuado para cerrar el circuito y provocar la incapacitación neuromuscular temporal. En este caso, la distancia a la que se encontraban los agentes y los movimientos de la mujer habrían dificultado que ambas sondas alcanzaran correctamente su objetivo.
El experto señala también que cuanto mayor es el tejido adiposo que recubre los músculos, más difícil puede resultar que el dispositivo actúe sobre ellos de manera efectiva: “Cuanto más gruesa es la capa que hay delante de los músculos, más difícil es que el táser llegue hasta ellos y sea eficaz”. A ello se le sumó otro obstáculo: una de las sondas disparadas por los agentes impactó contra el bolso que llevaba cruzado alrededor del cuerpo, lo que habría impedido cerrar el circuito necesario para provocar la incapacitación neuromuscular.
Los táser impactaron, pero no lograron frenarla
Sadowski sostiene que los agentes llegaron a disparar al menos tres táser en aproximadamente un segundo y que pudo producirse una cuarta descarga prácticamente al mismo tiempo que los policías abrieron fuego. Al menos una de las sondas habría alcanzado a la mujer en la zona central del abdomen.
Sin embargo, incluso cuando las sondas alcanzan el cuerpo, factores como una separación insuficiente entre ellas, la ropa gruesa o la grasa corporal pueden limitar el efecto eléctrico, según el experto. Las zonas de la espalda y la parte posterior de las piernas, donde existe menos tejido adiposo, pueden resultar más efectivas.
En el caso de la atacante de Times Square, Sadowski considera que pudo llegar a sentir dolor o calambres musculares en el abdomen, pero no con la intensidad suficiente para impedir que siguiera avanzando. Finalmente, los agentes abrieron fuego cuando la mujer se abalanzó hacia ellos y Cisneros murió posteriormente en el hospital Bellevue.
Una de las personas apuñaladas, Erin Piacenti, de 32 años, murió a consecuencia de las heridas sufridas, según fuentes citadas por el New York Post. La segunda víctima, un hombre de 68 años, recibió una puñalada en el abdomen.
Un experto apunta a la grasa corporal, los movimientos de la atacante, el punto de impacto de las sondas e incluso el bolso que llevaba cruzado.
El apuñalamiento ocurrido este lunes en pleno Times Square, Nueva York, dejó una víctima mortal, otra herida y terminó con la muerte a tiros de la atacante a manos de la Policía. Antes de abrir fuego, los agentes intentaron reducir a la mujer en varias ocasiones con pistolas táser, pero las descargas no consiguieron detenerla.
La aparente ineficacia de los dispositivos tiene varias posibles explicaciones. Artur Sadowski, detective retirado de la Policía de Nueva York y experto en su utilización, ha explicado al New York Post que pudieron influir desde los movimientos de la atacante y la zona en la que impactaron las sondas, hasta su grasa corporal e incluso el bolso que llevaba cruzado.
Según Sadowski, que participó en la elaboración del manual utilizado por la Policía neoyorquina para formar a sus agentes en el uso de estas armas, los táser necesitan que sus dos sondas hagan un contacto adecuado para cerrar el circuito y provocar la incapacitación neuromuscular temporal. En este caso, la distancia a la que se encontraban los agentes y los movimientos de la mujer habrían dificultado que ambas sondas alcanzaran correctamente su objetivo.
El experto señala también que cuanto mayor es el tejido adiposo que recubre los músculos, más difícil puede resultar que el dispositivo actúe sobre ellos de manera efectiva: “Cuanto más gruesa es la capa que hay delante de los músculos, más difícil es que el táser llegue hasta ellos y sea eficaz”. A ello se le sumó otro obstáculo: una de las sondas disparadas por los agentes impactó contra el bolso que llevaba cruzado alrededor del cuerpo, lo que habría impedido cerrar el circuito necesario para provocar la incapacitación neuromuscular.
Sadowski sostiene que los agentes llegaron a disparar al menos tres táser en aproximadamente un segundo y que pudo producirse una cuarta descarga prácticamente al mismo tiempo que los policías abrieron fuego. Al menos una de las sondas habría alcanzado a la mujer en la zona central del abdomen.
Sin embargo, incluso cuando las sondas alcanzan el cuerpo, factores como una separación insuficiente entre ellas, la ropa gruesa o la grasa corporal pueden limitar el efecto eléctrico, según el experto. Las zonas de la espalda y la parte posterior de las piernas, donde existe menos tejido adiposo, pueden resultar más efectivas.
En el caso de la atacante de Times Square, Sadowski considera que pudo llegar a sentir dolor o calambres musculares en el abdomen, pero no con la intensidad suficiente para impedir que siguiera avanzando. Finalmente, los agentes abrieron fuego cuando la mujer se abalanzó hacia ellos y Cisneros murió posteriormente en el hospital Bellevue.
Una de las personas apuñaladas, Erin Piacenti, de 32 años, murió a consecuencia de las heridas sufridas, según fuentes citadas por el New York Post. La segunda víctima, un hombre de 68 años, recibió una puñalada en el abdomen.
20MINUTOS.ES – Internacional
