Cada año acumulamos nuevos récords de temperaturas, sequías, olas de calor prolongadas y recurrentes, rachas de viento fuertes, tormentas eléctricas más frecuentes. Estas circunstancias llevan a la vegetación de nuestros montes a secarse más, y más rápidamente, y a exponerla a mayor vulnerabilidad frente al fuego, induciendo un elevado número de grandes incendios.
Igual que la sociedad japonesa ha interiorizado que vive en un territorio sísmico, nosotros debemos asumir que convivimos con un riesgo climático estructural
Cada año acumulamos nuevos récords de temperaturas, sequías, olas de calor prolongadas y recurrentes, rachas de viento fuertes, tormentas eléctricas más frecuentes. Estas circunstancias llevan a la vegetación de nuestros montes a secarse más, y más rápidamente, y a exponerla a mayor vulnerabilidad frente al fuego, induciendo un elevado número de grandes incendios.
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