Un nuevo hito para la humanidad está a punto de darse. La misión Artemis II de la NASA tiene previsto despegar este 1 de abril a las 18.24 hora local de Florida (EEUU). Es el regreso a la Luna después de más de 50 años. En la nave viajarán los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
La tripulación despegará desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete Space Launch System (SLS). Esta misión tiene como objetivo poner a prueba las capacidades de la nave Orion en el entorno del espacio profundo, llevando a cabo distintas maniobras en órbita antes de iniciar el regreso a la Tierra.
Qué es Max Q y por qué es el momento más crítico
Max Q es el momento del lanzamiento en el que un cohete o transbordador llega a la máxima tensión mecánica. Esto quiere decir que la nave siente una gran presión física al atravesar la atmósfera a una velocidad muy alta. El peligro está porque es justo ahí cuando el control y la estabilidad del sistema de escape se vuelven cruciales, ya que cualquier fallo o desviación podría poner en riesgo toda la maniobra.
En el lanzamiento de un cohete, su velocidad aumenta a medida que asciende, mientras que la densidad del aire disminuye con la altitud. Una vez se ha superado esa fase, se produce cierto alivio porque a partir de ahí la presión mecánica sobre el vehículo comienza a reducirse tras haber alcanzado el punto de máxima carga aerodinámica, es decir, el Max Q. De hecho, si nos fijamos, en la mayoría de retransmisiones en directo de lanzamientos, este momento se suele destacar de forma especial.
El caso del trasbordador espacial Challenger
40 años han pasado de uno de los episodios más triste para la NASA. En enero de 1986, despegó el trasbordador Challenger para hacer su décima misión. Sin embargo, 73 segundos después de estar en el aire, explotó y se desintegró en el aire. El suceso ocurrió en el momento de máxima presión dinámica (Max Q).
Los siete tripulantes perdieron la vida. La causa de este desastre fue el fallo de las juntas tóricas, tanto la principal como la secundaria, en una unión del acelerador de combustible sólido (SRB) derecho del transbordador espacial. Las bajas temperaturas que se registraron la misma mañana del lanzamiento endurecieron estas juntas de goma, lo que redujo su capacidad de sellado.
Poco después del despegue, las juntas se rompieron y el gas cliente a alta presión del interior del SRB comenzó a escapar a través de la unión. Este escape provocó la quema del soporte trasero que lo conectaba al tanque externo de combustible y, posteriormente, la penetración del propio tanque.
El colapso de las estructuras internas del tanque externo y la posterior rotación del SRB provocaron que el conjunto del transbordador continuara su trayectoria a una velocidad de Mach 1,92 en una orientación que permitió que las fuerzas aerodinámicas acabaran destruyendo el orbitador.
Conocido como máxima presión dinámica, es el punto del vuelo en el que la nave sufre la mayor presión y esfuerzo al atravesar la atmósfera.
Un nuevo hito para la humanidad está a punto de darse. La misión Artemis II de la NASA tiene previsto despegar este 1 de abril a las 18.24 hora local de Florida (EEUU). Es el regreso a la Luna después de más de 50 años. En la nave viajarán los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
La tripulación despegará desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete Space Launch System (SLS). Esta misión tiene como objetivo poner a prueba las capacidades de la nave Orion en el entorno del espacio profundo, llevando a cabo distintas maniobras en órbita antes de iniciar el regreso a la Tierra.
Qué es Max Q y por qué es el momento más crítico
Max Q es el momento del lanzamiento en el que un cohete o transbordador llega a la máxima tensión mecánica. Esto quiere decir que la nave siente una gran presión física al atravesar la atmósfera a una velocidad muy alta. El peligro está porque es justo ahí cuando el control y la estabilidad del sistema de escape se vuelven cruciales, ya que cualquier fallo o desviación podría poner en riesgo toda la maniobra.
En el lanzamiento de un cohete, su velocidad aumenta a medida que asciende, mientras que la densidad del aire disminuye con la altitud. Una vez se ha superado esa fase, se produce cierto alivio porque a partir de ahí la presión mecánica sobre el vehículo comienza a reducirse tras haber alcanzado el punto de máxima carga aerodinámica, es decir, el Max Q. De hecho, si nos fijamos, en la mayoría de retransmisiones en directo de lanzamientos, este momento se suele destacar de forma especial.
El caso del trasbordador espacial Challenger
40 años han pasado de uno de los episodios más triste para la NASA. En enero de 1986, despegó el trasbordador Challenger para hacer su décima misión. Sin embargo, 73 segundos después de estar en el aire, explotó y se desintegró en el aire. El suceso ocurrió en el momento de máxima presión dinámica (Max Q).
Los siete tripulantes perdieron la vida. La causa de este desastre fue el fallo de las juntas tóricas, tanto la principal como la secundaria, en una unión del acelerador de combustible sólido (SRB) derecho del transbordador espacial. Las bajas temperaturas que se registraron la misma mañana del lanzamiento endurecieron estas juntas de goma, lo que redujo su capacidad de sellado.
Poco después del despegue, las juntas se rompieron y el gas cliente a alta presión del interior del SRB comenzó a escapar a través de la unión. Este escape provocó la quema del soporte trasero que lo conectaba al tanque externo de combustible y, posteriormente, la penetración del propio tanque.
El colapso de las estructuras internas del tanque externo y la posterior rotación del SRB provocaron que el conjunto del transbordador continuara su trayectoria a una velocidad de Mach 1,92 en una orientación que permitió que las fuerzas aerodinámicas acabaran destruyendo el orbitador.
20MINUTOS.ES – Ciencia
