Aunque los niveles de LDL reducidos se asocian a una buena salud cardiovascular, tenerlos demasiado al mínimo puede derivar en problemas Aunque los niveles de LDL reducidos se asocian a una buena salud cardiovascular, tenerlos demasiado al mínimo puede derivar en problemas
El colesterol es una de las grandes preocupaciones de muchos ciudadanos, que tras hacerse un análisis de sangre descubren que la salud de las arterias necesita atención. Se trata de un problema silencioso que es difícil de detectar sin una analítica, y por eso es importante no saltarse las revisiones médicas para poder identificar cuanto antes si la salud cardiovascular no está en buen estado.
Por niveles de colesterol óptimos se entiende un total inferior a 200 mg/dL, un LDL o colesterol «malo» por debajo de 100 mg/dL y HDL o «bueno» de 60 mg/dL o superior. Pero es tan importante no tener el colesterol demasiado alto como no tenerlo más bajo de lo recomendable, ya que esto, conocido como hipocolesterolemia, también puedet suponer un riesgo para la salud y reflejar problemas subyacentes.
De hecho, una nueva investigación, realizada por un equipo de científicos de diversas instituciones en China y el Reino Unido, sugiere que unos niveles bajos y en descenso de colesterol podrían estar asociados con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por cáncer.
El trabajo, publicado en la revista ‘Engineering’, consistió en un análisis de un total de 163.115 adultos chinos y 317.305 británicos, con una edad media de entre 49 y 61 años. El estudio reveló que tanto los niveles altos como los bajos de colesterol se asociaban con diferentes riesgos de mortalidad.
Específicamente, los niveles altos de colesterol total (CT), colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) y colesterol no unido a lipoproteínas de alta densidad (C-no-HDL) se relacionaron principalmente con la mortalidad por enfermedad coronaria (EC). Por el contrario, los niveles bajos de estas fracciones de colesterol se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por cáncer.
El estudio también resalta la importancia de controlar los cambios en el colesterol a lo largo del tiempo, ya que una disminución significativa podría indicar problemas de salud subyacentes.
Los investigadores utilizaron modelos de riesgos proporcionales de Cox para estimar los riesgos, ajustando diversos factores como la edad, el sexo, el IMC, la educación, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la actividad física y los antecedentes de hipertensión y diabetes. Los hallazgos subrayan el patrón de riesgo dual de los niveles de colesterol, lo que sugiere que tanto los niveles altos como los bajos pueden ser perjudiciales, según la causa de muerte.
Las fortalezas del estudio incluyen su diseño prospectivo, el amplio tamaño muestral y la rigurosa selección de participantes. La inclusión de casi 500 000 personas de diversas poblaciones facilita la generalización de los hallazgos. Sin embargo, los autores reconocen algunas limitaciones, como la posibilidad de confusión residual debido a la naturaleza observacional del estudio y la duración relativamente corta del seguimiento en algunas cohortes.
Este estudio proporciona información valiosa sobre la compleja relación entre los niveles de colesterol y el riesgo de mortalidad. Destaca la necesidad de estrategias individualizadas para el manejo de lípidos y sugiere que los niveles bajos de colesterol y sus cambios longitudinales deberían considerarse en futuros modelos de predicción de riesgo.
Los investigadores precisan que el enfoque del estudio en los niveles de colesterol no tratados no contradice la eficacia de las terapias para reducir el colesterol en la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.
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