En el segundo aniversario de la muerte de Akira Toriyama me gusta analizar su obra con el tiempo merece. Releerme su manga y revisionar ciertos capítulos de su anime. Una vuelta al pasado donde la vida era más fácil y menos caótica. Con unos años más encima, te das cuenta de la variedad de recursos de la ficción hay en Dragon Ball: viajes en el tiempo, androides, seres biológicos que evolucionan a marchas agigantadas, peleas con una biomecánica fuera de lo común y un ataque icónico, el kamehameha.
Esta técnica se imitó en patios de colegio, videojuegos, anuncios y hasta competiciones deportivas celebradas en clave de homenaje, aunque esos vídeos se usen principalmente a modo de mofa. No es exagerado decir que se convirtió en un icono cultural global , pero ¿qué es realmente el Kamehameha dentro del canon de la serie? Y, sobre todo, porque ya me sé la contestación ¿Se puede definir como una ráfaga de energía?
Kaaaameeehaaamee…
Dentro del canon de Dragon Ball, el Kamehameha es una técnica de combate basada en la manipulación del ki, la energía vital que poseen todos los seres vivos. Fue creada por el Maestro Roshi, quien tardó muchos años en desarrollarla, aunque Goku consigue imitarla tras verla una sola vez, estampándola contra un coche muy mono. El protagonista de la serie ya apuntaba maneras desde el principio.
El proceso del Kamehameha es siempre el mismo. El usuario adopta una postura concreta, concentra el ki en el centro del cuerpo, lo canaliza hacia las manos y lo libera en forma de una potente onda de energía. No se trata solo de fuerza bruta. La técnica exige control, concentración y sincronización mental y física. Luego parece que la hace hasta tu vecino sordo del cuarto piso, pero en realidad es una técnica muy complicada que sólo unos pocos en la Tierra pueden usar.
A lo largo de la serie, el Kamehameha evoluciona. Aparecen variantes como el Kamehameha, Super Kamehameha, Kamehameha x10 (de color rojo, guapísimo), el Kamehameha instantáneo o versiones combinadas padre-hijo y muchas cosas más. No es magia ni tecnología. Es la manifestación externa de una energía interna entrenable, cuantificable y, sobre todo, visible. Una ráfaga de energía brutal que aniquila al que se ponga delante. Aunque, para ser exactos… Decir que es “energía” es muy ambiguo ¿Porque qué es la energía?
La energía, pero de verdad
En ciencia, la energía no es una sustancia, ni un fluido, ni una fuerza invisible que recorra el cuerpo. Es una magnitud física abstracta que se utiliza para describir la capacidad de un sistema para producir cambios o realizar trabajo, es decir y hablando en términos físicos, cuando una fuerza se aplica durante cierta distancia en un cuerpo. Sí, ya está. No es nada glamuroso. Dicho de forma sencilla: algo tiene energía si puede mover, calentar, deformar, iluminar o transformar otra cosa. No se “ve” la energía; se miden sus efectos.
Esta definición es fundamental porque rompe con muchas ideas intuitivas. En el lenguaje cotidiano hablamos de “tener energía” como sinónimo de vitalidad o ánimo, pero en física el término es mucho más preciso. La energía adopta distintas formas: cinética, asociada al movimiento; potencial, ligada a la posición o configuración, como estar en cierta altura; térmica, relacionada con la agitación microscópica de las partículas; química, almacenada en enlaces moleculares; eléctrica, electromagnética y nuclear, entre otras.
El cuerpo humano, por ejemplo, no genera energía de la nada. Transforma energía química, procedente de los alimentos, en movimiento muscular, calor y actividad eléctrica del sistema nervioso. Cada contracción muscular es el resultado de reacciones químicas a nivel celular, no de una liberación de energía mística acumulada. Incluso en los esfuerzos más explosivos, como un salto o un golpe, la energía involucrada sigue obedeciendo a las mismas leyes físicas.
Uno de los principios más importantes de la física es la conservación de la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma. Esto significa que cualquier sistema cerrado mantiene constante su energía total, aunque cambie de forma. En Dragon Ball los personajes parecen crear enormes cantidades de energía desde su interior y proyectarlas al exterior, algo que violaría directamente este principio si lo intentáramos trasladar al mundo real.
Además, la idea de concentrar energía interna y emitirla como un rayo visible plantea problemas físicos insalvables. Para producir una onda de energía comparable a un Kamehameha haría falta una fuente externa gigantesca, un mecanismo de conversión y un medio de emisión, como ocurre en un láser o un acelerador de partículas. El cuerpo humano no posee ninguna de esas capacidades. Por eso, desde un punto de vista científico, el ki y el Kamehameha funcionan como metáforas narrativas. Muestran el control del esfuerzo, la preparación y la liberación máxima de recursos en un instante concreto con algo obtenido mediante ficción. La energía real no se grita ni se lanza con las manos, pero sí se mide, se calcula y se transforma constantemente, incluso ahora, mientras lees estas líneas.
¿Un kamehameha es energía? Claro, pero no la que te imaginas. Aplica una fuerza en un cuerpo, obviamente. Genera calor, creo, y tendrá otras propiedades que la engloban dentro de esa definición, pero decir que es “energía” y ya, sí, se entiende, pero hay que especificar “qué energía”. La mejor explicación que he asumido y que comparto es “una ráfaga de ki” en la que el usuario que la realiza libera la propia energía vital que tiene, transformando sus recursos en ese haz destructivo.
Una obra como la de Toriyama puede servir tanto para entretener como para explicar uno de los conceptos más vitales de la ciencia. La energía engloba todo lo que conocemos y está tan presente en nuestro día a día como Dragon Ball en nuestros corazones frikis. Siempre es bonito recordar a Akira Toriyama y el legado tan maravilloso que nos dejó y, como diría toda una generación que vivió su infancia pegada a la tele deleitándose con esta obra , nos permitió hacer volar nuestra imaginación, volando, volando. Siempre arriba.
Siempre se dice que un ataque tiene «mucha energía» pero en realidad esa expresión se queda corta
En el segundo aniversario de la muerte de Akira Toriyama me gusta analizar su obra con el tiempo merece. Releerme su manga y revisionar ciertos capítulos de su anime. Una vuelta al pasado donde la vida era más fácil y menos caótica. Con unos años más encima, te das cuenta de la variedad de recursos de la ficción hay en Dragon Ball: viajes en el tiempo, androides, seres biológicos que evolucionan a marchas agigantadas, peleas con una biomecánica fuera de lo común y un ataque icónico, el kamehameha.
Esta técnica se imitó en patios de colegio, videojuegos, anuncios y hasta competiciones deportivas celebradas en clave de homenaje, aunque esos vídeos se usen principalmente a modo de mofa. No es exagerado decir que se convirtió en un icono cultural global , pero ¿qué es realmente el Kamehameha dentro del canon de la serie? Y, sobre todo, porque ya me sé la contestación ¿Se puede definir como una ráfaga de energía?

Kaaaameeehaaamee…
Dentro del canon de Dragon Ball, el Kamehameha es una técnica de combate basada en la manipulación del ki, la energía vital que poseen todos los seres vivos. Fue creada por el Maestro Roshi, quien tardó muchos años en desarrollarla, aunque Goku consigue imitarla tras verla una sola vez, estampándola contra un coche muy mono. El protagonista de la serie ya apuntaba maneras desde el principio.
El proceso del Kamehameha es siempre el mismo. El usuario adopta una postura concreta, concentra el ki en el centro del cuerpo, lo canaliza hacia las manos y lo libera en forma de una potente onda de energía. No se trata solo de fuerza bruta. La técnica exige control, concentración y sincronización mental y física. Luego parece que la hace hasta tu vecino sordo del cuarto piso, pero en realidad es una técnica muy complicada que sólo unos pocos en la Tierra pueden usar.
A lo largo de la serie, el Kamehameha evoluciona. Aparecen variantes como el Kamehameha, Super Kamehameha, Kamehameha x10 (de color rojo, guapísimo), el Kamehameha instantáneo o versiones combinadas padre-hijo y muchas cosas más. No es magia ni tecnología. Es la manifestación externa de una energía interna entrenable, cuantificable y, sobre todo, visible. Una ráfaga de energía brutal que aniquila al que se ponga delante. Aunque, para ser exactos… Decir que es “energía” es muy ambiguo ¿Porque qué es la energía?

La energía, pero de verdad
En ciencia, la energía no es una sustancia, ni un fluido, ni una fuerza invisible que recorra el cuerpo. Es una magnitud física abstracta que se utiliza para describir la capacidad de un sistema para producir cambios o realizar trabajo, es decir y hablando en términos físicos, cuando una fuerza se aplica durante cierta distancia en un cuerpo. Sí, ya está. No es nada glamuroso. Dicho de forma sencilla: algo tiene energía si puede mover, calentar, deformar, iluminar o transformar otra cosa. No se “ve” la energía; se miden sus efectos.
Esta definición es fundamental porque rompe con muchas ideas intuitivas. En el lenguaje cotidiano hablamos de “tener energía” como sinónimo de vitalidad o ánimo, pero en física el término es mucho más preciso. La energía adopta distintas formas: cinética, asociada al movimiento; potencial, ligada a la posición o configuración, como estar en cierta altura; térmica, relacionada con la agitación microscópica de las partículas; química, almacenada en enlaces moleculares; eléctrica, electromagnética y nuclear, entre otras.
El cuerpo humano, por ejemplo, no genera energía de la nada. Transforma energía química, procedente de los alimentos, en movimiento muscular, calor y actividad eléctrica del sistema nervioso. Cada contracción muscular es el resultado de reacciones químicas a nivel celular, no de una liberación de energía mística acumulada. Incluso en los esfuerzos más explosivos, como un salto o un golpe, la energía involucrada sigue obedeciendo a las mismas leyes físicas.
Uno de los principios más importantes de la física es la conservación de la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma. Esto significa que cualquier sistema cerrado mantiene constante su energía total, aunque cambie de forma. En Dragon Ball los personajes parecen crear enormes cantidades de energía desde su interior y proyectarlas al exterior, algo que violaría directamente este principio si lo intentáramos trasladar al mundo real.
Además, la idea de concentrar energía interna y emitirla como un rayo visible plantea problemas físicos insalvables. Para producir una onda de energía comparable a un Kamehameha haría falta una fuente externa gigantesca, un mecanismo de conversión y un medio de emisión, como ocurre en un láser o un acelerador de partículas. El cuerpo humano no posee ninguna de esas capacidades. Por eso, desde un punto de vista científico, el ki y el Kamehameha funcionan como metáforas narrativas. Muestran el control del esfuerzo, la preparación y la liberación máxima de recursos en un instante concreto con algo obtenido mediante ficción. La energía real no se grita ni se lanza con las manos, pero sí se mide, se calcula y se transforma constantemente, incluso ahora, mientras lees estas líneas.
¿Un kamehameha es energía? Claro, pero no la que te imaginas. Aplica una fuerza en un cuerpo, obviamente. Genera calor, creo, y tendrá otras propiedades que la engloban dentro de esa definición, pero decir que es “energía” y ya, sí, se entiende, pero hay que especificar “qué energía”. La mejor explicación que he asumido y que comparto es “una ráfaga de ki” en la que el usuario que la realiza libera la propia energía vital que tiene, transformando sus recursos en ese haz destructivo.
Una obra como la de Toriyama puede servir tanto para entretener como para explicar uno de los conceptos más vitales de la ciencia. La energía engloba todo lo que conocemos y está tan presente en nuestro día a día como Dragon Ball en nuestros corazones frikis. Siempre es bonito recordar a Akira Toriyama y el legado tan maravilloso que nos dejó y, como diría toda una generación que vivió su infancia pegada a la tele deleitándose con esta obra , nos permitió hacer volar nuestra imaginación, volando, volando. Siempre arriba.
20MINUTOS.ES – Ciencia
