Se llama Manuel Garand y es canadiense, concretamente, nació en Montreal. Su madre lo llamó Manuel porque le encantan los nombres españoles. Y se dedica a ‘matar gente’.
Periodista de sucesos en tiempos no muy lejanos y diseñador de puzles en el periódico Financial Times, Garand ha dado nombre a una nueva locura, la murdokumanía.
Su título Murdoku, que en España edita Temas de Hoy, ha alcanzado en seis meses unas cifras que lo convierten en el libro de no ficción más vendido en nuestro país: medio millón de ejemplares y subiendo. En buena medida, gracias al boca a boca, porque tan apenas tuvo campaña de lanzamiento cuando debutó en el mercado.
El fenómeno editorial del verano, con dos volúmenes temáticos diferentes, ha cautivado a una legión de seguidores que busca en este formato la resolución de casos policiales en forma de sudoku, un juego de crímenes y lógica que ha apartado en muchas casas el uso del móvil como instrumento de entretenimiento.
Esta es la fórmula magistral: para resolver el asesinato y bolígrafo en mano (también existe una versión online), el jugador va rellenando casillas como si fuera un sudoku, salvo que el tablero tiene ilustraciones y hay que seguir las pistas de dónde se encuentra cada sospechoso hasta descubrir quién se quedó a solas con la víctima.
Cada puzle es distinto, pero en todos subyace una historia: cada jugador imagina sus propios detalles. Aunque Murdoku también es un éxito de ventas en Estados Unidos, Reino Unido, Portugal e Italia (curiosamente en Francia aún no se ha editado, pese a compartir idioma), España lidera la fiebre por este pasatiempo.
De pequeño jugaba mucho a la Nintendo, como ha confesado en algunas entrevistas, lo que le ha influido en su ‘carrera’ final. Porque antes de convertirse en ‘oro’, Garand fue taquígrafo judicial. No tuvo que transcribir apenas crímenes en este oficio, pero le obligó a desarrollar una capacidad en la que es un experto: la hiperconcentración, muy conveniente para seguir sus reglas.
Esta aventura compartida comenzó porque disfrutaba resolviendo puzles de lógica con su esposa, Cindy, su primera lectora y quien le pone los pies en la tierra para que no se crezca en dificultar los puzles y a la vez que detecta posibles errores. La primera vez que los ideó fue en 2020, durante la pandemia del Covid, para competir con sus cuñados en el confinamiento.
Garand no ha visitado España, pese al éxito que sus libros tienen aquí, aunque no descarta hacerlo. Tampoco ha estado en ningún país europeo, lo que no le corre prisa, porque está centrado en nuevas entregas de su formato, en hacer cada nuevo puzle memorable.
El segundo volumen, titulado Viaje al pasado, ha supuesto un reencuentro del autor con libros, películas y series de televisión que vio mientras crecía. Vaqueros, faraones, piratas… Todo vale para que el verano se convierta en una trampa que reduce al lector hasta convertirlo en adicto a sus estrategias. Eso es la mudokumanía.
Publicado por Temas de Hoy, el título ayuda a resolver ‘asesinatos’ por medio de la técnica del sudoku y del ‘Cluedo’.
Se llama Manuel Garand y es canadiense, concretamente, nació en Montreal. Su madre lo llamó Manuel porque le encantan los nombres españoles. Y se dedica a ‘matar gente’.
Periodista de sucesos en tiempos no muy lejanos y diseñador de puzles enel periódico Financial Times, Garand ha dado nombre a una nueva locura, la murdokumanía.
Su título Murdoku, que en España edita Temas de Hoy, ha alcanzado en seis meses unas cifras que lo convierten en el libro de no ficción más vendido en nuestro país: medio millón de ejemplares y subiendo. En buena medida, gracias al boca a boca, porque tan apenas tuvo campaña de lanzamiento cuando debutó en el mercado.
El fenómeno editorial del verano, con dos volúmenes temáticos diferentes, ha cautivado a una legión de seguidores que busca en este formato la resolución de casos policiales en forma de sudoku, un juego de crímenes y lógica que ha apartado en muchas casas el uso del móvil como instrumento de entretenimiento.
Esta es la fórmula magistral: para resolver el asesinato y bolígrafo en mano (también existe una versión online), el jugador va rellenando casillas como si fuera un sudoku, salvo que el tablero tiene ilustraciones y hay que seguir las pistas de dónde se encuentra cada sospechoso hasta descubrir quién se quedó a solas con la víctima.

Cada puzle es distinto, pero en todos subyace una historia: cada jugador imagina sus propios detalles. Aunque Murdoku también es un éxito de ventas en Estados Unidos, Reino Unido, Portugal e Italia (curiosamente en Francia aún no se ha editado, pese a compartir idioma), España lidera la fiebre por este pasatiempo.
De pequeño jugaba mucho a la Nintendo, como ha confesado en algunas entrevistas, lo que le ha influido en su ‘carrera’ final. Porque antes de convertirse en ‘oro’, Garand fue taquígrafo judicial. No tuvo que transcribir apenas crímenes en este oficio, pero le obligó a desarrollar una capacidad en la que es un experto: la hiperconcentración, muy conveniente para seguir sus reglas.

Esta aventura compartida comenzó porque disfrutaba resolviendo puzles de lógica con su esposa, Cindy, su primera lectora y quien le pone los pies en la tierra para que no se crezca en dificultar los puzles y a la vez que detecta posibles errores. La primera vez que los ideó fue en 2020, durante la pandemia del Covid, para competir con sus cuñados en el confinamiento.
Garand no ha visitado España, pese al éxito que sus libros tienen aquí, aunque no descarta hacerlo. Tampoco ha estado en ningún país europeo, lo que no le corre prisa, porque está centrado en nuevas entregas de su formato, en hacer cada nuevo puzle memorable.
El segundo volumen, titulado Viaje al pasado, ha supuesto un reencuentro del autor con libros, películas y series de televisión que vio mientras crecía. Vaqueros, faraones, piratas… Todo vale para que el verano se convierta en una trampa que reduce al lector hasta convertirlo en adicto a sus estrategias. Eso es la mudokumanía.
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