El presidente del mercado organizado de gas natural de España y Portugal analiza el impacto del conflicto en Oriente Medio, que ha desbocado un 80% del precio del combustible Leer El presidente del mercado organizado de gas natural de España y Portugal analiza el impacto del conflicto en Oriente Medio, que ha desbocado un 80% del precio del combustible Leer
Desde 2019, Raúl Yunta (Madrid, 1961) preside Mibgas, el mercado organizado de gas natural de España y Portugal. En la plataforma se negociaron el año pasado 182,2 TWh de gas, algo así como el volumen de combustible de un centenar de buques-tanque grandes. Su operativa funciona como una suerte de Tinder, donde centenares de vendedores y compradores hacen match e intercambian a un precio determinado una materia prima que hoy está condicionando la economía mundial, pues el conflicto en Oriente Próximo ha desbocado su precio y la ha contagiado de una volatilidad extrema.
- El bloqueo del estrecho de Ormuz es, quizás, el peor escenario posible para el mercado energético mundial….
- El mundo se ha vuelto loco y esta es una locura más. El cierre del estrecho de Ormuz es muy relevante porque restringe el 20% del mercado mundial de gas licuado (GNL). Desde el viernes anterior al conflicto hasta este martes, el precio del gas subió un 80%. Es una barbaridad desde el punto de vista de los precios. La peor parte la está sufriendo Asia, que es el principal receptor del GNL de Qatar, que ha paralizado la producción. Esto ha disparado el diferencial de precios entre las distintas cuencas que se disputan el GNL, la del Atlántico y la del Pacífico. Mientras el gas en Europa ronda los 50 euros/MWh, en Asia cotizaba el jueves a 70 euros.
- ¿Qué consecuencias tiene eso?
- Es una señal de precios muy poderosa que hace que sea más atractivo que los buques de GNL vayan antes a Asia que a Europa. Esto ya está ocurriendo. Al final, el mercado siempre abastece primero allí donde los precios están más caros.
- ¿Hasta qué punto puede poner esto en apuros a Europa a la hora de llenar sus reservas antes del siguiente invierno?
- Habrá más presión. El lado negativo es que a Europa esto le ha pillado con los almacenamientos muy vacíos, del orden del 30% de llenado. Eso implica que tendrá que empezar a llenarlos pronto. Pero la parte positiva es que el periodo crítico de extracción, la temporada de frío, está finalizando ya, de modo hay margen temporal para ver cómo evoluciona el mercado. La campaña de llenado se atrasará o adelantará en función del nivel de precios.
- Aunque en estos casos no existe una bola de cristal, ¿cuál es su proyección de precios a medio plazo?
- El mercado es muy robusto porque siempre busca nuevos equilibrios. La cuestión es a qué nivel se fija ese reajuste. Si es a un nivel de precios alto, el consumidor lo va a sufrir, pues impactará en la inflación, que es un problema para todos.La guerra de Ucrania ya evidenció la gran repercusión de la energía en la economía y la sociedad en general. La cotización ahora mismo del gas que se va a entregar en Europa ek mes que viene ronda los 50 euros. La foto hoy es la de una curva bastante plana y de tendencia descendente que recoge la esperanza de un precio futuro de gas más barato que el actual. Pero todo puede cambiar de un momento a otro.
- ¿Por ejemplo?
- Por ejemplo, si el Gobierno ruso, como ha sugerido Putin estos días, corta ahora el gas que todavía suministra a Europa. Si Putin hace eso de un día para otro, antes de que en 2027 entre en vigor el veto que aprobó la UE, los precios del gas en Europa se dispararán de inmediato, al día siguiente… y la curva de futuros subirá también de forma muy relevante.
- ¿Qué probabilidad concede a este escenario?
- Tratar de adivinar lo que va a hacer Putin es como intentar anticipar lo que va a hacer Trump, lo que hoy equivale a prever la situación geopolítica mundial. Uno piensa que debería de tener lógica, que el desarrollo técnico y humano debería de ser mayor del que, al final, permite que estos problemas estallen..
- ¿Qué diferencias y similitudes encuentra con la crisis de 2022?
- La invasión de Ucrania se declaró en febrero, en pleno invierno. Los precios se dispararon porque no hubo forma de reemplazar la oferta que dejó de suministrar Rusia. En España tuvimos precios más bajos porque teníamos infraestructuras para importar GNL. Ahora, Europa también las ha reforzado.
- ¿Cómo afronta España esta crisis?
- El mercado está funcionando bien y eso hay que decirlo. Hay una baza a favor: los embalses están llenos. La producción hidráulica es brutal, tenemos eólica y fotovoltaica. Por ahora, la subida del gas no ha llegado a la electricidad. Lo hará si el conflicto se prolonga, pero este mix nos da, al menos, una posibilidad a que todo se estabilice.
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