La primera petrolera española rompe la tendencia de sus grandes competidoras y dispara la retribución al inversor en un año marcado por la incertidumbre mundial y el quebranto del apagón Leer La primera petrolera española rompe la tendencia de sus grandes competidoras y dispara la retribución al inversor en un año marcado por la incertidumbre mundial y el quebranto del apagón Leer
Repsol capea los vaivenes geopolíticos y el golpe del apagón. En 2025, la primera petrolera española ha ganado 1.899 millones de euros, un 8% más que en 2024, cuando su resultado neto se desplomó un 45%. La mejora va a permitir a la empresa justificar una subida del dividendo a niveles inéditos en más de una década, hasta superar el euro por acción. Repsol rompe así la tendencia que han marcado otras grandes petroleras, que han rebajado la retribución al accionista en un contexto de extrema volatilidad y sobreoferta mundial de crudo.
La empresa que dirige Josu Jon Imaz prevé repartir este año entre sus inversores 1,051 euros por título en efectivo con cargo a las cuentas de 2025, un 7,8% más que el año previo. A ello se sumará la cantidad que resulte de su programa de recompra de acciones (700 millones en 2025), una forma alternativa y cada vez más común entre las cotizadas de premiar al inversor.
Entre ambas figuras, la retribución al accionista se situó en el entorno de 1.800 millones de euros, casi equivalente al beneficio total obtenido. Entre 2024 y 2025, Repsol ha regado con cerca de 3.800 millones a sus accionistas, en el rango alto del compromiso adquirido para el periodo 2024-2027.
El grupo ha atribuido los resultados a la caída del 14,5% en el precio del barril de Brent, hasta 69 dólares de media, y al impacto del cero energético del pasado 28 de abril, que le ha provocado un quebranto de unos 170 millones de euros y que la empresa recurrirá en los tribunales.
A lo largo del año pasado, la empresa desatascó algunos proyectos renovables relevantes, como la construcción de su segunda planta de combustibles renovables en Puertollano. O la inversión de más de 800 millones de euros para construir la Ecoplanta de Tarragona, un proyecto pionero para convertir residuos urbanos en combustibles renovables. Pero dejó por el camino iniciativas ‘verdes’ más arriesgadas: canceló el proyecto de hidrógeno de Puertollano al considerarlo «inviable».
Y es que las cuentas que Repsol ha presentado este jueves al mercado confirman que el grupo ha empezado a virar hacia una estrategia que se condensará en el nuevo plan estratégico, que presentará el 10 de marzo: una retribución atractiva para los inversores y una inversión disciplinada allí donde verdaderamente salga rentable. Además, de un renovado interés por su negocio tradicional: la exploración y comercialización de hidrocarburos. Previsiblemente, la nueva hoja de ruta de Repsol pondrá la vista en Venezuela, pues Donald Trump ya le ha extendido el permiso para reactivar sus operaciones en Caracas, siempre, bajo las condiciones marcadas por la Casa Blanca.
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