En el norte del mar Egeo existe una pequeña isla que parece diseñada para aquellos que quieren desaparecer del mundo durante unos días, rodeados únicamente de naturaleza, mar y silencio. Bautizada como Argyronisos, se ubica en la bahía de Pteleos y ocupa alrededor de 21 hectáreas, combinando pequeñas calas, colinas, olivares y construcciones de piedra que se integran con el paisaje mediterráneo.
Y aunque suene como un destino perfecto para unas vacaciones de desconexión, este territorio griego es privado. De hecho, acaba de ponerse a la venta después de seis décadas perteneciendo a la misma familia.
Casas de piedra entre paisajes vírgenes
Argyronisos se encuentra refugiada entre la isla de Eubea y Grecia continental y cuenta con cerca de 940 metros cuadrados de superficie construida, repartidos entre varias edificaciones. Para empezar, hay una residencia principal y una villa de dos plantas, a lo que se suma una casa de piedra en la costa, la vivienda del cuidador y dos casas de estilo tradicional (Olive House y Mason’s House)
Y esto no es todo, también hay un faro, una colina con terrazas escalonadas y unas vistas maravillosas del atardecer, y la Iglesia de San Anargiri, una capilla ortodoxa griega de 30 m². El resto se divide en zonas de olivares, playas y paisajes completamente vírgenes que invitan a sumergirse de lleno en la naturaleza más pura.
Un edén de desconexión
Durante años, la isla ha funcionado como un refugio familiar y una finca dedicada al cultivo ecológico del olivo y, más recientemente, como escenario para pequeños retiros privados de bienestar. Así, a lo largo de las décadas, ha acogido de forma discreta a importantes empresarios, artistas y otras figuras destacadas que buscaban privacidad absoluta. Ahora, la propiedad se ha puesto a la venta a través de Engel & Völkers, y aunque el precio se mantiene bajo consulta, se puede intuir que no será precisamente bajo.
Cabe destacar que la isla funciona de manera sostenible, abasteciéndose íntegramente de energía solar autónoma y con una mínima intervención en el entorno natural. Además, su ubicación en el tranquilo golfo de Pteleos le ofrece gran accesibilidad y protección frente a los fuertes vientos del Egeo. El lugar es ideal para practicar vela, bucear en aguas profundas y recorrer el cercano archipiélago de las Espóradas, con islas como Skiathos, Skopelos y Alonnisos.
Para llegar hasta ella se puede navegar en barco privado desde algún puerto del continente o volar en helicóptero con un trayecto de aproximadamente 50 minutos desde el Aeropuerto Internacional de Atenas, ya que cuenta con embarcadero y helipuerto.
Bautizada como Argyronisos, ocupa alrededor de 21 hectáreas y cuenta con cerca de 940 metros cuadrados de superficie construida.
En el norte del mar Egeo existe una pequeña isla que parece diseñada para aquellos que quieren desaparecer del mundo durante unos días, rodeados únicamente de naturaleza, mar y silencio. Bautizada como Argyronisos, se ubica en la bahía de Pteleos y ocupa alrededor de 21 hectáreas, combinando pequeñas calas, colinas, olivares y construcciones de piedra que se integran con el paisaje mediterráneo.
Y aunque suene como un destino perfecto para unas vacaciones de desconexión, este territorio griego es privado. De hecho, acaba de ponerse a la venta después de seis décadas perteneciendo a la misma familia.
Casas de piedra entre paisajes vírgenes
Argyronisos se encuentra refugiada entre la isla de Eubea y Grecia continental y cuenta con cerca de 940 metros cuadrados de superficie construida, repartidos entre varias edificaciones. Para empezar, hay una residencia principal y una villa de dos plantas, a lo que se suma una casa de piedra en la costa, la vivienda del cuidador y dos casas de estilo tradicional (Olive House y Mason’s House)

Y esto no es todo, también hay un faro, una colina con terrazas escalonadas y unas vistas maravillosas del atardecer, y la Iglesia de San Anargiri, una capilla ortodoxa griega de 30 m². El resto se divide en zonas de olivares, playas y paisajes completamente vírgenes que invitan a sumergirse de lleno en la naturaleza más pura.
Un edén de desconexión
Durante años, la isla ha funcionado como un refugio familiar y una finca dedicada al cultivo ecológico del olivo y, más recientemente, como escenario para pequeños retiros privados de bienestar. Así, a lo largo de las décadas, ha acogido de forma discreta a importantes empresarios, artistas y otras figuras destacadas que buscaban privacidad absoluta. Ahora, la propiedad se ha puesto a la venta a través de Engel & Völkers, y aunque el precio se mantiene bajo consulta, se puede intuir que no será precisamente bajo.

Cabe destacar que la isla funciona de manera sostenible, abasteciéndose íntegramente de energía solar autónoma y con una mínima intervención en el entorno natural. Además, su ubicación en el tranquilo golfo de Pteleos le ofrece gran accesibilidad y protección frente a los fuertes vientos del Egeo. El lugar es ideal para practicar vela, bucear en aguas profundas y recorrer el cercano archipiélago de las Espóradas, con islas como Skiathos, Skopelos y Alonnisos.
Para llegar hasta ella se puede navegar en barco privado desde algún puerto del continente o volar en helicóptero con un trayecto de aproximadamente 50 minutos desde el Aeropuerto Internacional de Atenas, ya que cuenta con embarcadero y helipuerto.
20MINUTOS.ES – Internacional
