Algunos opinadores llevan una semana burlándose de otros opinadores que han analizado el Mundial más allá de lo estrictamente deportivo. Es tradición que los polemistas profesionales, muy atentos al consenso, disparen, en cuanto lo detectan, en sentido contrario. Pero el fútbol siempre ha sido mucho más que fútbol. Lo saben grandes firmas del periodismo y de la literatura, como Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Javier Marías, Albert Camus, Manuel Vázquez Montalbán… que le dedicaron artículos, cuentos e incluso libros enteros. Y lo saben, desde luego, los países que han invertido cifras mareantes en lo que Amnistía Internacional llama “blanqueamiento deportivo” y que se manifestó especialmente en la Supercopa de España en Arabia Saudí o el Mundial de Qatar. El fútbol es política, economía, diplomacia y, como todas las pasiones, un excelente observatorio de la naturaleza humana.
¿A quién no le gustaría que el ejemplo de la selección española se extendiera a otros campos?
Algunos opinadores llevan una semana burlándose de otros opinadores que han analizado el Mundial más allá de lo estrictamente deportivo. Es tradición que los polemistas profesionales, muy atentos al consenso, disparen, en cuanto lo detectan, en sentido contrario. Pero el fútbol siempre ha sido mucho más que fútbol. Lo saben grandes firmas del periodismo y de la literatura, como Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Javier Marías, Albert Camus, Manuel Vázquez Montalbán… que le dedicaron artículos, cuentos e incluso libros enteros. Y lo saben, desde luego, los países que han invertido cifras mareantes en lo que Amnistía Internacional llama “blanqueamiento deportivo” y que se manifestó especialmente en la Supercopa de España en Arabia Saudí o el Mundial de Qatar. El fútbol es política, economía, diplomacia y, como todas las pasiones, un excelente observatorio de la naturaleza humana.
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