Empieza el día en la Caja Mágica con fuerza, con el número uno del mundo sobre la pista a primera hora; circunstancia, dicho sea de paso, bastante excepcional. A las once de mañana, Jannik Sinner imprime el ritmo habitual y sin apuro alguno (6-2 y 7-5, en 1h 26m) se deshace de Cameron Norrie; de este modo, el italiano figurará en los cuartos de final y mantiene la dinámica: encadena ya 20 triunfos y 25 en el terreno de los Masters 1000. Es decir, confianza por las nubes. “El torneo ahora entra en una fase importante y siempre intentamos subir el nivel ronda a ronda. Creo que todavía puedo mejorar”, transmitirá en la sala de conferencias, donde su mensaje porta también un dardo.
El italiano no comprende por qué el torneo programó la sesión nocturna del domingo a las 20.00, y no antes, con el consiguiente perjuicio para Rafa Jódar
Empieza el día en la Caja Mágica con fuerza, con el número uno del mundo sobre la pista a primera hora; circunstancia, dicho sea de paso, bastante excepcional. A las once de mañana, Jannik Sinner imprime el ritmo habitual y sin apuro alguno (6-2 y 7-5, en 1h 26m) se deshace de Cameron Norrie; de este modo, el italiano figurará en los cuartos de final y mantiene la dinámica: encadena ya 20 triunfos y 25 en el terreno de los Masters 1000. Es decir, confianza por las nubes. “El torneo ahora entra en una fase importante y siempre intentamos subir el nivel ronda a ronda. Creo que todavía puedo mejorar”, transmitirá en la sala de conferencias, donde su mensaje porta también un dardo.
Dos noches antes, el español Rafael Jódar —su potencial rival en la cita de este miércoles, a las 16.00; Teledeporte y Movistar+— abandonó la Caja Mágica de madrugada, después de que el partido contra el brasileño JoãoFonseca finalizase a las 00.58. A uno u otro, pues, les iba tocar madrugar. “Ni siquiera recuerdo la última vez que jugué a estas horas…”, introduce el de San Cándido. “Pero es sentido común. Lo correcto es que él [Jódar, este martes] jugara por la tarde porque terminó su partido del domingo terminó muy tarde. Aunque tengas un día de descanso en medio, sigue siendo tardísimo”, prosiguió el líder del circuito, que a su vez recordó la dinámica pospartido.
“Tienes que atender a la prensa, la recuperación, cenar… Y no te acuestas hasta las cuatro o las cinco de la madrugada. Eso desorganiza todo el día”, enumeró. De esta forma, Sinner no termina de entender la decisión de la organización de fijar la sesión de noche a las ocho, en vez de adelantarla al menos una hora. “Es demasiado tarde programar dos partidos a esa hora. No puedes pretender que cada uno dure hora y media y que a las once esté todo acabado. A nadie le gusta salir a jugar más tarde de las ocho, y él [Jódar] salió a las once [por la demora del primer partido nocturno, Rybakina-Zheng]”, remarcó; “para nuestro cuerpo y nuestra mente, jugar pasada la medianoche no es fácil”.
En su línea, Sinner (24 años) trató de moderar el mensaje y delegó en la ATP y el torneo de Madrid —“son decisiones que toman ellos, no quiero entrar”—, pero incidió en la crítica: “Somos el único deporte que juega tan tarde”. Y así es. Sucede de manera reiterada en la Caja Mágica, pero también en numerosos escenarios del circuito. Las sesiones nocturnas —ideadas para exprimir el producto al máximo— dilatan las jornadas y trastocan el ritmo de los profesionales y los aficionados, dificultando además el seguimiento de los torneos. Los Masters 1000 también han incorporado el formato y en uno y otro lado, rarísima es la excepción, se acaba tarde, con las repercusiones lógicas.
Murray y Zverev, otros casos
En esta ocasión, Sinner cedió elegantemente el turno vespertino a Jódar y su adversario en los octavos, el checo Vit Kopriva. Mantuvo la marcha militar que emprendió en la gira norteamericana de marzo —se ha hecho con 50 de los 52 últimos sets que ha disputado— y aspira ahora a un logro inédito: conquistar su quinto mil seguido, tras los de París, Indian Wells, Miami y Montecarlo. Mientras tanto, en la Caja Mágica vuelve a haber runrún con la programación de los partidos y los horarios. Extrañó que la organización eligiera la franja matinal del lunes para los compromisos de dos españoles, Alejandro Davidovich y Daniel Mérida, y chirrían las finales (masculina y femenina) a las 18.30.

El trasnoche hizo que al día siguiente, Jódar prefiera entrenarse en las instalaciones del Club de Tenis Chamartín —muy cerca de su domicilio— en vez de hacerlo en la Caja Mágica. Fue su bautismo nocturno. En ese sentido, el historial del torneo madrileño recoge varios episodios que finalizaron bien avanzada la noche y que subrayan una deficiencia muy evidente del sistema. En 2015, el escocés Andy Murray selló la victoria contra Philipp Kohlschreiber a las tres de la madrugada, por lo que no regresó al hotel hasta las cinco, y el alemán Alexander Zverev no ha tenido demasiada fortuna, dado que le ha tocado cerrar la puertas varias veces en el barrio de San Fermín.
“Esta semana ha sido un absoluto desastre. Hace dos días me fui a la cama a las cuatro o cuatro y media, ayer a las cinco y veinte… Si cualquier persona normal se acuesta una noche a las cuatro y luego a las cinco, le costaría simplemente estar despierta”, lamentó tras caer en la final de 2022 ante Carlos Alcaraz. Técnicamente, la ATP incluyó hace dos años en su normativa que los partidos no deberían empezar superadas las 23.00, salvo excepciones puntuales; sin embargo, los retrasos continúan siendo más o menos habituales y las jornadas siguen estirándose. Es decir, el problema se ha paliado ligeramente, pero ni mucho menos se ha resuelto.
Deportes en EL PAÍS
