El cerebro continúa siendo uno de los grandes desconocidos para el ser humano, de ahí que cualquier investigación relacionada con este órgano sea vista como un gran avance para entender y combatir las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson. Un equipo de científicos ha realizado un hallazgo accidental en el cerebro que podría cambiar la comprensión y la forma en que se estudian estas enfermedades.
La investigación, llevada a cabo por el doctor Chongzhao Ran, profesor asociado de Radiología en el Hospital General de Massachusetts y en la Facultad de Medicina de Harvard, ha descubierto que el cerebro podría contener una red oculta de vasos sanguíneos que lo ayudan a eliminar los desechos metabólicos.
«Representaría un cambio de paradigma en nuestra comprensión de todas las enfermedades neurodegenerativas, pero también de afecciones como accidentes cerebrovasculares y traumatismos craneoencefálicos, y de nuestro funcionamiento cerebral normal», apunta Kristian Eide, científico de la Universidad de Oslo, en declaraciones que recoge el medio New Scientist.
Fue un miembro de este equipo de la Universidad de Harvard, Shiju Gualso, quien detectó por casualidad estas estructuras mientras buscaba la proteína beta-amiloide en cortes cerebrales de ratones con alzhéimer. Esta proteína, muy característica de la enfermedad, puede formar acumulaciones tóxicas debido a un flujo de salida cerebral deficiente.
Al repetir este experimento en ratones con y sin alzhéimer, fue cuando localizaron docenas de estructuras vasculares en todas las regiones del cerebro, incluida la corteza cerebral —encargada del pensamiento y la resolución de problemas—, el hipocampo —que ayuda a formar los recuerdos— y el hipotálamo —que controla el sueño y la temperatura corporal—.
Según explican los autores del estudio, publicado en bioRxiv, estas estructuras parecían envolver los vasos sanguíneos del cerebro y los vasos linfáticos meníngeos, lo que sugiere que ayudan a drenar los desechos a través de los sistemas glinfático y linfático.
La hipótesis que plantean es que estas estructuras son un tipo de vaso linfático, revestido por células que contienen o están recubiertas de beta-amiloide, o una forma de proteína que puede convertirse en fibras resistentes que parecen contribuir a la enfermedad de Alzheimer, pero que a veces también se presenta en cerebros no afectados.
Según apuntan en su artículo, este descubrimiento casual «abre un nuevo camino para la neurociencia y campos relacionados«, lo que «proporciona una pieza crucial que faltaba en la comprensión de las estructuras y funciones glinfáticas», que requerirá de más investigación para profundizar el conocimiento de este sistema, concluyen.
Este descubrimiento podría ayudar a comprender mejor todas las enfermedades neurodegenerativas, apuntan los investigadores.
El cerebro continúa siendo uno de los grandes desconocidos para el ser humano, de ahí que cualquier investigación relacionada con este órgano sea vista como un gran avance para entender y combatir las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson. Un equipo de científicos ha realizado un hallazgo accidental en el cerebro que podría cambiar la comprensión y la forma en que se estudian estas enfermedades.
La investigación, llevada a cabo por el doctor Chongzhao Ran, profesor asociado de Radiología en el Hospital General de Massachusetts y en la Facultad de Medicina de Harvard, ha descubierto que el cerebro podría contener una red oculta de vasos sanguíneos que lo ayudan a eliminar los desechos metabólicos.
«Representaría un cambio de paradigma en nuestra comprensión de todas las enfermedades neurodegenerativas, pero también de afecciones como accidentes cerebrovasculares y traumatismos craneoencefálicos, y de nuestro funcionamiento cerebral normal», apunta Kristian Eide, científico de la Universidad de Oslo, en declaraciones que recoge el medio New Scientist.
Fue un miembro de este equipo de la Universidad de Harvard, Shiju Gualso, quien detectó por casualidad estas estructuras mientras buscaba la proteína beta-amiloide en cortes cerebrales de ratones con alzhéimer. Esta proteína, muy característica de la enfermedad, puede formar acumulaciones tóxicas debido a un flujo de salida cerebral deficiente.
Al repetir este experimento en ratones con y sin alzhéimer, fue cuando localizaron docenas de estructuras vasculares en todas las regiones del cerebro, incluida la corteza cerebral —encargada del pensamiento y la resolución de problemas—, el hipocampo —que ayuda a formar los recuerdos— y el hipotálamo —que controla el sueño y la temperatura corporal—.
Según explican los autores del estudio, publicado en bioRxiv, estas estructuras parecían envolver los vasos sanguíneos del cerebro y los vasos linfáticos meníngeos, lo que sugiere que ayudan a drenar los desechos a través de los sistemas glinfático y linfático.
La hipótesis que plantean es que estas estructuras son un tipo de vaso linfático, revestido por células que contienen o están recubiertas de beta-amiloide, o una forma de proteína que puede convertirse en fibras resistentes que parecen contribuir a la enfermedad de Alzheimer, pero que a veces también se presenta en cerebros no afectados.
Según apuntan en su artículo, este descubrimiento casual «abre un nuevo camino para la neurociencia y campos relacionados«, lo que «proporciona una pieza crucial que faltaba en la comprensión de las estructuras y funciones glinfáticas», que requerirá de más investigación para profundizar el conocimiento de este sistema, concluyen.
20MINUTOS.ES – Ciencia
