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Mal empieza el día. A las 9 me escriben diciendo que se ha muerto un muy buen amigo mío, a quien yo quería mucho. A las 12 me llaman para decirme que ha fallecido una prima mía.
Es curioso que sabiendo que todos nos morimos, la muerte siempre o casi siempre nos coja por sorpresa. Al protagonista y a los que le rodean. En las esquelas ahora está de moda decir que el protagonista falleció rodeado de toda su familia. No sé cómo me moriré yo pero somos 96 de familia y espero que no estén todos. Prefiero que los 95 restantes se queden en casa rezando, que no me irá mal.
Como ya he dicho alguna otra vez, el que se muere se muere solo, aunque haya mucha gente. Este es un negocio en el que nos acompaña el cariño de las personas queridas, pero que en el fondo es un tramo que hay que pasar solo. Es como si te llevasen a un puente y te dijeran: «¡ánimo, que tienes que pasarlo!» Y tú podrías pedir que viniera tu familia. Pero la familia se quedaría a pie de puente y tú lo cruzarías solo.
Con mucha frecuencia se dice que hay que llegar al final de la vida bien preparado. Siempre he pensado que la gente se muere como ha vivido. El que ha dedicado toda su vida a hacer daño se muere enfadado consigo mismo. Y al revés, claro, el que ha vivido cerca de Dios y de los demás se muere cerca de Dios y de los demás.
Tengo un amigo que dice que quiere morirse exprimida su vida. Me pareció muy bonito ese deseo. A mí también me gustaría que la gente dijera que había exprimido mi vida intentando favorecer a los demás. No habrá mucha diferencia entre lo que él entiende por exprimir y lo que entiendo yo.
Como consuelo se me ocurrió buscar la segunda carta de San Juan en la que dice: «el que no ama a su hermano, a quien ve, no ama a Dios, a quien no ve».
Como suelo hacer, repaso el artículo y pienso que me ha salido un poco tristón. El fallecimiento de dos personas hoy justificaría un poco la tristeza. Pero como soy creyente, pienso que a los dos ya les ha premiado Dios las muchas cosas buenas que hicieron en esta vida.
Y esto hace que el artículo acabe con una nota positiva y alegre. Porque si es verdad que existe Dios y que yo he procurado portarme bien, un buen premio parece algo lógico.
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