Las olas sucesivas de calor que sufrió el Reino Unido junto al resto de Europa en los meses de mayo y junio provocaron más de 2.700 muertes, según un estudio conjunto llevado a cabo por el Imperial College de Londres, la Oficina de Meteorología (conocida como la Met) y la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical. Los investigadores calculan que un 42% de este exceso de decesos fue causado por el sobrecalentamiento derivado de la acción del hombre.
Un estudio atribuye al cambio climático una subida de entre 3 y 4 grados en las temperaturas
Un estudio atribuye al cambio climático una subida de entre 3 y 4 grados en las temperaturas


Las olas sucesivas de calor que sufrió el Reino Unido junto al resto de Europa en los meses de mayo y junio provocaron más de 2.700 muertes, según un estudio conjunto llevado a cabo por el Imperial College de Londres, la Oficina de Meteorología (conocida como la Met) y la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical. Los investigadores calculan que un 42% de este exceso de decesos fue causado por el sobrecalentamiento derivado de la acción del hombre.
El estudio ha utilizado datos históricos de mortalidad, y ha aplicado un modelo revisado por pares para calcular el exceso de muertes durante ambos periodos, entre el 21 y el 29 de mayo, y entre el 18 y el 28 de junio. En el primer plazo, calculan que murieron unas 550 personas por la ola de calor. En el segundo, la cifra se elevó a unas 2.200.
Los cálculos solo hacen referencia a Inglaterra y Gales, las zonas del Reino Unido que sufrieron de modo más intenso las altas temperaturas, y excluye a Escocia e Irlanda del Norte.
Tanto en mayo como en junio, los récords alcanzados derivan, según los investigadores, del impacto ocasionado por el cambio climático. En mayo, la temperatura histórica más alta se registró en el oeste de Londres, con 35,1° . En junio, hubo tres días consecutivos de nuevos récords, hasta alcanzar los 37° en la zona de East Anglia.
Las temperaturas diurnas medias tanto en Inglaterra como en Gales son ahora, según el estudio, entre 3° y 4° más elevadas, debido al calentamiento global provocado por la acción humana.
“Cada vez que se produce una de estas olas de calor, las noticias televisivas se inundan de reporteros en piscinas, de imágenes de gente comiendo helados y de bañistas en las playas. Todos amamos el sol, pero la gente debe ser consciente de que nos enfrentamos a un calor muy peligroso, derivado del cambio climático, que está provocando muertes, alterando el ritmo de colegios y hospitales y cerrando infraestructuras y transportes”, ha advertido Clair Barnes, investigadora de Cambio Climático y Meteorología Extrema del Imperial College. “Ha llegado la hora de despertar a la idea de que vivimos en un país con veranos calurosos muy peligrosos. Para proteger a la gente en el futuro debemos adaptarnos con urgencia a la nueva realidad y redoblar los esfuerzos internacionales para alcanzar el objetivo de emisiones cero”, ha exigido.
La Agencia para la Seguridad Sanitaria del Reino Unido ya había calculado en más de 10.000 las muertes derivadas de las altas temperaturas en las olas de calor que se produjeron en 2020 y 2024. La tendencia continúa, y este año el Reino Unido ha aportado también miles de fallecimientos a las enormes cifras registradas en toda Europa.
La falta de preparación en viviendas, colegios, hospitales y transporte público lleva ya años generando un debate público sobre la urgente necesidad de adaptar al país a unas condiciones meteorológicas que amenazan con ser más extremas cada año.
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