Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que provienen o están relacionadas con el mundo de la navegación.
Salvarse por los pelos
Antiguamente, muchos marineros no sabían nadar y se dejaban crecer el pelo y la barba porque, si caían al mar, podían ser rescatados agarrándolos de la melena. Cuando José I Bonaparte ordenó que los soldados llevasen el cabello corto, los marineros protestaron alegando que el pelo largo podía salvarles la vida. Finalmente se les permitió conservarlo y la expresión ‘salvado por los pelos’ quedó asociada a librarse de un peligro en el último instante.
Estar hasta los topes
En lenguaje náutico se llaman ‘topes’ a los extremos de una embarcación y también a la parte más alta de los mástiles. Antiguamente, para aprovechar al máximo cada travesía, muchos barcos iban cargados de mercancías y pasajeros hasta el límite. De ahí surgió decir que una nave iba ‘hasta los topes’. Con el tiempo, la expresión pasó al lenguaje cotidiano para indicar que algo está completamente lleno, saturado o incluso al límite de capacidad.
A palo seco
Se decía que un barco iba a palo seco cuando avanzaba con las velas recogidas en un día de fuerte viento, dejando visible solo el palo, es decir, el mástil desnudo o ‘seco’. Ya aparece con ese sentido en el Diccionario de Autoridades del siglo XVIII, e incluso antes se documentan fórmulas parecidas, como ‘árbol seco’, en diarios de a bordo. Con el tiempo el uso pasó a la comida o la bebida que se toma sin acompañamiento.
Irse al garete
La expresión procede del mundo de la navegación y se relaciona con el término francés être égaré, que significa andar perdido o extraviado. Se aplicaba a las embarcaciones que quedaban sin gobierno y eran arrastradas por el viento o la corriente, sin control sobre su rumbo. De ahí pasó al lenguaje común. Hoy decimos que algo o alguien se va al garete cuando fracasa, se malogra o queda abocado a perderse, como un barco a la deriva en alta mar.
En martes, ni te cases ni te embarques
El refrán nació de la superstición romana que consideraba el martes, día consagrado a Marte, como jornada funesta para guerras, tratos y negocios. Por eso se desaconsejaba ‘embarcarse’, no como referencia a viajar en un barco sino en meterse en una empresa o acuerdo arriesgado, o sea, embarcarse en un negocio ese día. Y como los matrimonios antiguamente solían ser pactos y negocios entre familias, también se aconsejaba no casarse en martes. De ahí surgió este refrán, que advertía contra iniciar compromisos importantes en un día considerado de mal agüero.
Descubre el origen de cinco expresiones sobre números en el lenguaje popular, su sentido original y por qué seguimos usándolas hoy.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que provienen o están relacionadas con el mundo de la navegación.
Salvarse por los pelos
Antiguamente, muchos marineros no sabían nadar y se dejaban crecer el pelo y la barba porque, si caían al mar, podían ser rescatados agarrándolos de la melena. Cuando José I Bonaparte ordenó que los soldados llevasen el cabello corto, los marineros protestaron alegando que el pelo largo podía salvarles la vida. Finalmente se les permitió conservarlo y la expresión ‘salvado por los pelos’ quedó asociada a librarse de un peligro en el último instante.
Estar hasta los topes
En lenguaje náutico se llaman ‘topes’ a los extremos de una embarcación y también a la parte más alta de los mástiles. Antiguamente, para aprovechar al máximo cada travesía, muchos barcos iban cargados de mercancías y pasajeros hasta el límite. De ahí surgió decir que una nave iba ‘hasta los topes’. Con el tiempo, la expresión pasó al lenguaje cotidiano para indicar que algo está completamente lleno, saturado o incluso al límite de capacidad.
A palo seco
Se decía que un barco iba a palo seco cuando avanzaba con las velas recogidas en un día de fuerte viento, dejando visible solo el palo, es decir, el mástil desnudo o ‘seco’. Ya aparece con ese sentido en el Diccionario de Autoridades del siglo XVIII, e incluso antes se documentan fórmulas parecidas, como ‘árbol seco’, en diarios de a bordo. Con el tiempo el uso pasó a la comida o la bebida que se toma sin acompañamiento.
Irse al garete
La expresión procede del mundo de la navegación y se relaciona con el término francés être égaré, que significa andar perdido o extraviado. Se aplicaba a las embarcaciones que quedaban sin gobierno y eran arrastradas por el viento o la corriente, sin control sobre su rumbo. De ahí pasó al lenguaje común. Hoy decimos que algo o alguien se va al garete cuando fracasa, se malogra o queda abocado a perderse, como un barco a la deriva en alta mar.
En martes, ni te cases ni te embarques
El refrán nació de la superstición romana que consideraba el martes, día consagrado a Marte, como jornada funesta para guerras, tratos y negocios. Por eso se desaconsejaba ‘embarcarse’, no como referencia a viajar en un barco sino en meterse en una empresa o acuerdo arriesgado, o sea, embarcarse en un negocio ese día. Y como los matrimonios antiguamente solían ser pactos y negocios entre familias, también se aconsejaba no casarse en martes. De ahí surgió este refrán, que advertía contra iniciar compromisos importantes en un día considerado de mal agüero.
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