La tecnológica surcoreana amplía su gama de móviles plegables con un tercer formato mientras el sector espera la entrada de Apple en el mercado La tecnológica surcoreana amplía su gama de móviles plegables con un tercer formato mientras el sector espera la entrada de Apple en el mercado
Samsung lleva casi una década intentando demostrar que los móviles plegables pueden ser algo más que una rareza tecnológica. Tras consolidar dos formatos —el Fold, … orientado a la productividad y la multitarea, y el Flip, más compacto y ligado a las redes sociales—, la compañía abre ahora una tercera vía con un modelo más ancho y menos alargado, pensado principalmente para leer, ver vídeos y consumir contenidos.
La apuesta llega en un momento clave para la categoría. El mercado de los plegables se prepara para la llegada de nuevos competidores, mientras la industria afronta el encarecimiento de componentes esenciales como los chips de memoria, una presión que amenaza con trasladarse al precio final de los dispositivos.
Tras el lanzamiento de la nueva gama, David Alonso, vicepresidente y director del área de Movilidad de Samsung Iberia, recibe a este periódico en la sede madrileña de la compañía. No esquiva la competencia, pone cifras al negocio de los plegables y habla sin rodeos sobre la inteligencia artificial, el futuro del móvil y una subida de costes que, asegura, está afectando a todo el sector.
—¿Qué esperan conseguir con esta nueva familia de plegables?
—Mucho. Hemos descubierto a lo largo de todos estos años que los usuarios no buscan solo productividad o lifestyle; también hay muchos que buscan básicamente consumir contenidos y, en ese sentido, lanzamos el Fold8 con el nuevo formato. El Ultra y el Z Flip, con sus novedades, son más continuistas.
—¿El objetivo es ampliar el público de los plegables?
—Eso esperamos. El Ultra está dirigido a consumidores que buscan productividad con una pantalla más grande. Es un dispositivo superpremium. El Flip está dirigido a una tipología de clientes más lifestyle y centrados en publicar en redes sociales. Lo que esperamos con el Galaxy Fold8 es llegar a un cliente que busca un mayor consumo de contenidos de todo tipo: audiovisuales, revistas, periódicos, ya que el formato de pantalla es muy apropiado y, sobre todo, sin perder calidad.
—En la familia Galaxy S, el año pasado hablaban sobre todo de IA y privacidad. Ahora, una de las expresiones que más repiten es Flex Titanium. ¿En qué consiste?
—Es una tecnología aplicada a las pantallas plegables que nos permite, por un lado, dotarlas de una mayor resistencia, ya que, al utilizar titanio, se reparte mejor toda la tensión de la pantalla cuando se abre.
—Dicho de otra forma, ¿garantiza que la pantalla no se rompa?
—Yo creo que siempre que vemos cualquier cosa que se dobla pensamos: «Bueno, pues en algún momento se va a romper». Aquí lo que queremos es dar la garantía, con esta tecnología, de que eso no va a pasar.
«La competencia es buena y te obliga a mejorar»
—Si el Fold8 está pensado para consumir contenidos audiovisuales, revistas o periódicos, ¿qué papel les queda a las tablets?
—Las vamos a seguir usando. El dispositivo todo en uno es una gran falacia, eso no existe, porque al final lo que estamos teniendo es cada vez más y más dispositivos.
—En cuanto a la competencia, Apple domina buena parte de la gama alta y las marcas chinas presionan especialmente en precio y batería. ¿En qué segmento sienten una mayor presión?
—Amenazar no sé si es la palabra. La competencia es buena y te obliga a mejorar. Está claro que las marcas chinas están más presentes en dispositivos de gama media o baja. Apple está, por supuesto, en dispositivos de gama alta, y eso, al final, hace que tengas que mejorar. Samsung lidera el mercado de plegables en España, con el 93% de las ventas. Nuestro portfolio seguramente sea el más amplio del mercado y eso te obliga a mejorar en todos los aspectos. Hay una competencia sana.
—¿Les preocupa que la entrada de Apple en los plegables pueda poner en riesgo ese liderazgo?
—No. Creo que el hecho de que una empresa como Apple llegue a una categoría que nosotros prácticamente hemos inventado es bueno. Primero, porque indica que estamos en el buen camino y, además, dinamiza el mercado. Va a generar movimiento e interés, y eso es bueno para la industria en general.
—Su primer móvil fue un Alcatel que casi no cabía en el bolsillo.
—(Risas) Es del Pleistoceno.
—¿Cómo ha cambiado el sector desde entonces?
—La evolución ha sido brutal en un tiempo mínimo. Antes lo usábamos para lo que decía su nombre: para hablar. Ahora, para lo que menos utilizamos el smartphone es para hablar. Lo utilizamos para pagar, para comunicarnos de otra manera que no sea hablando de forma síncrona, como pueden ser los mensajes de voz; lo utilizamos para relacionarnos, para consumir contenidos… Bueno, para vivir en general, ¿no? El teléfono móvil de entonces era más bien un fijo que no tenía cables, mientras que ahora es algo distinto.
—¿Cada cuánto tiempo renuevan los españoles su teléfono móvil?
—Un estudio confirma que la mayoría de los españoles cambia de móvil cada dos o tres años. Solo un 20% lo cambia cada cuatro años o más.
—¿Cuál es la aplicación que más utiliza?
—Varias, pero la que más suelo usar es WhatsApp. Navego mucho por internet, busco mucho, pero también ha cambiado la forma en la que busco. Ahora lo que hago es rodear algo con un círculo para buscarlo; antes lo metía en Google. Y otra cosa que hago también es usar mucho la inteligencia artificial, porque me facilita la vida. La utilizo de muchas maneras: para cualquier duda que tengo, directamente hablo con el teléfono como si fuera un colega.
«No concebimos una IA que solo mejore la vida de unos pocos»
—Con la llegada de la IA, ¿el móvil va camino de convertirse en un asistente personal?
—Sí, estoy totalmente convencido, pero va a ir más allá. Lo vamos a usar no solamente para trabajar, sino para otro tipo de cosas, como planificar un viaje o reservar un restaurante. A lo mejor ya sabe que tengo una mascota y me busca un restaurante donde admitan animales. Va a ser un compañero, un asistente y un mayordomo, todo junto. (Risas)
—Ese compañero digital convivirá con distintos ecosistemas. Ustedes trabajan con Google y con Gemini. ¿Apuestan por un modelo abierto o cada compañía terminará desarrollando el suyo?
—Nosotros apostamos claramente por entornos abiertos. No creemos que la evolución tecnológica para mejorar la vida pueda venir de una sola compañía ni que podamos hacerlo solos. Necesitamos colaborar, porque no podemos ser expertos en todo ni saberlo todo. Nuestra base es la colaboración con terceros: sistemas abiertos y colaborativos.
—La IA ha llegado a todo tipo de usuarios, pero tiene un coste. En el sector empieza a hablarse de funciones avanzadas reservadas a la gama premium y de versiones más limitadas para el uso doméstico. ¿Temen que se abra una nueva brecha?
—Nosotros apostamos por la democratización. Es verdad que el uso de la tecnología empieza en dispositivos o servicios premium, pero después se va democratizando y extendiendo. No concebimos la tecnología si no sirve para mejorar la vida de las personas y, si solo va a mejorar la vida de unos pocos, no tiene mucho sentido. De hecho, estamos desarrollando programas como Tecnología con Propósito, que sirven precisamente para cerrar las brechas actuales, más que para crear otras nuevas, e incluso para facilitar la vida de personas con cualquier tipo de dificultad. Apostamos por una IA para todo el mundo.
—Hablan de democratización, pero algunos móviles ya rondan los 2.000 euros. ¿Dónde está el techo del precio?
—El consumidor es cada vez más exigente y está pidiendo dispositivos con mayores funcionalidades, capacidad y potencia. Es cada vez más demandante, quiere más y apuesta también por móviles de mayor precio, con mayores funcionalidades e innovaciones.
«El dispositivo todo en uno es una gran falacia»
—¿Qué parte de ese precio está condicionada por el encarecimiento de los componentes, las tensiones geopolíticas y el auge de la IA?
—Lo que más está afectando ahora mismo son los precios de las memorias, pero no solo a los smartphones: está afectando absolutamente a todo. Y quien diga que no, miente como un bellaco.
—Samsung controla buena parte de la cadena de valor: fabrica pantallas y chips de memoria, entre otros componentes. ¿Eso les protege frente a esas subidas?
—Nos afecta menos, pero, al final, nosotros también tenemos que vender a nuestros competidores a unos precios que sean razonables. La clave para reducir el impacto es la planificación. También estamos poniendo herramientas a disposición de nuestros consumidores, como la recompra de móviles para reducir el precio, el renting o el pago a plazos.
—Una de sus últimas apuestas son las gafas inteligentes. Si terminan despegando, ¿podrían sustituir al móvil?
—Me remito al primer comentario: al final vamos a tener cada vez más dispositivos. El teléfono móvil es un dispositivo que llevan matando muchos años y yo creo que está más vivo que nunca. Si llegan las gafas, que llegarán, serán un dispositivo más, con unos casos de uso diferentes a los del teléfono o los del reloj.
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