¿Te imaginas pagar 70 euros por una entrada para no terminar viendo nada? Bajo esta pregunta se basa la nueva polémica en la venta de entradas por Live Nation-Ticketmaster, quien sacó tickets audio only (solo audio) a 58 libras para las seis fechas que Bruno Mars hizo en Wembley en julio por su The Romantic Tour tras la publicación del disco Risk it all. El nombre de estas entradas no miente: se escucha al artista cantar, pero no se le ve.
Así se vertebran unos conciertos que cada vez se explotan más para poder sacarles mayor rédito económico. En estas entradas no se ve nada y son solo un aditivo para aquellos que quieren presumir de haber estado, escuchar al artista o cualquiera que sea el motivo que lleva a una persona a realizar la compra de este tipo de tickets. Por ello, el riesgo que acomete la empresa al sacar este tipo de entradas es nulo.
Además, se enmarca en un contexto donde la oferta está superando a la demanda debido a que los conciertos se agotan en cuestión de minutos a pesar de que cada vez son más caros. Por ello, sacar estas entradas es rentable para las promotoras. Más si se tiene en cuenta que en algunos conciertos, como en los de Bad Bunny en el Metropolitano, se realizan quedadas en las afueras del recinto para escucharlo. Porque, en muchos casos, el evento ha superado al artista y es más importante decir «he estado» y mostrarlo en redes sociales que disfrutar de una experiencia viendo al cantante o a la banda musical.
No es el único: el caso de Beyoncé y otros en España
Beyoncé ya utilizó una estrategia similar durante su Renaissance Tour en 2023. La estadounidense puso a la venta localidades llamadas Listening Only (solo para escuchar) por unos 157 dólares (algún fan denunció que, sumadas las comisiones, llegaba a los 350 dólares) situadas detrás del escenario donde apenas se podía ver el espectáculo.
En lo que respecta a España, aún no se ha llegado a ese extremo, pero sí ha habido acercamientos. En la seguidilla de conciertos de Benito en el Metropolitano en mayo de este año se pusieron a la venta ciertas entradas de «visibilidad reducida» por aproximadamente 100 euros. Unos boletos que, además, salieron después de haber colgado el cartel de sold-out.
Esta es una estrategia que se realiza una vez montados los escenarios y se demuestra que ciertos asientos laterales tienen esa visión parcial. En 2024, Taylor Swift utilizó la misma estrategia de entradas con visibilidad reducida en su Eras Tour en el Bernabéu.
Las entradas no view audio only valen 70 euros y se escucha al artista cantar, pero no se ve nada.
¿Te imaginas pagar 70 euros por una entrada para no terminar viendo nada? Bajo esta pregunta se basa la nueva polémica en la venta de entradas por Live Nation-Ticketmaster, quien sacó tickets audio only (solo audio) a 58 libras para las seis fechas que Bruno Mars hizo en Wembley en julio por su The Romantic Tour tras la publicación del disco Risk it all. El nombre de estas entradas no miente: se escucha al artista cantar, pero no se le ve.
Así se vertebran unos conciertos que cada vez se explotan más para poder sacarles mayor rédito económico. En estas entradas no se ve nada y son solo un aditivo para aquellos que quieren presumir de haber estado, escuchar al artista o cualquiera que sea el motivo que lleva a una persona a realizar la compra de este tipo de tickets. Por ello, el riesgo que acomete la empresa al sacar este tipo de entradas es nulo.
Además, se enmarca en un contexto donde la oferta está superando a la demanda debido a que los conciertos se agotan en cuestión de minutos a pesar de que cada vez son más caros. Por ello, sacar estas entradas es rentable para las promotoras. Más si se tiene en cuenta que en algunos conciertos, como en los de Bad Bunny en el Metropolitano, se realizan quedadas en las afueras del recinto para escucharlo. Porque, en muchos casos, el evento ha superado al artista y es más importante decir «he estado» y mostrarlo en redes sociales que disfrutar de una experiencia viendo al cantante o a la banda musical.
Beyoncé ya utilizó una estrategia similar durante su Renaissance Tour en 2023. La estadounidense puso a la venta localidades llamadas Listening Only (solo para escuchar) por unos 157 dólares (algún fan denunció que, sumadas las comisiones, llegaba a los 350 dólares) situadas detrás del escenario donde apenas se podía ver el espectáculo.
En lo que respecta a España, aún no se ha llegado a ese extremo, pero sí ha habido acercamientos. En la seguidilla de conciertos de Benito en el Metropolitano en mayo de este año se pusieron a la venta ciertas entradas de «visibilidad reducida» por aproximadamente 100 euros. Unos boletos que, además, salieron después de haber colgado el cartel de sold-out.
Esta es una estrategia que se realiza una vez montados los escenarios y se demuestra que ciertos asientos laterales tienen esa visión parcial. En 2024, Taylor Swift utilizó la misma estrategia de entradas con visibilidad reducida en su Eras Tour en el Bernabéu.
20MINUTOS.ES – Cultura
