No hace ni un mes, en el Col de Sarenne, a 17 kilómetros de la meta del Alpe d’Huez, Isaac del Toro giró la cabeza buscando a Tadej Pogačar y Pogačar asintió: adelante. Del Toro arrancó, Remco Evenepoel se le puso a rueda y el maillot amarillo permaneció detrás, vigilando. Un kilómetro después era Pogačar quien marcaba el ritmo a su compañero. Aquel día el líder del Tour tiró 60 kilómetros en cabeza desde el Galibier, renunció a ser el primer corredor de la historia en ganar dos días seguidos en Alpe d’Huez y entregó 45 segundos de la general para que Del Toro conservara el podio y el maillot blanco.
La Vuelta a España funcionará como un experimento de liderazgo para el esloveno, que trabajó para que su gregario alcanzara el podio en el Tour: en la ronda española ese gesto tendría otro coste
No hace ni un mes, en el Col de Sarenne, a 17 kilómetros de la meta del Alpe d’Huez, Isaac del Toro giró la cabeza buscando a Tadej Pogačar y Pogačar asintió: adelante. Del Toro arrancó, Remco Evenepoel se le puso a rueda y el maillot amarillo permaneció detrás, vigilando. Un kilómetro después era Pogačar quien marcaba el ritmo a su compañero. Aquel día el líder del Tour tiró 60 kilómetros en cabeza desde el Galibier, renunció a ser el primer corredor de la historia en ganar dos días seguidos en Alpe d’Huez y entregó 45 segundos de la general para que Del Toro conservara el podio y el maillot blanco.
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