La empresa no utiliza proveedores chinos en su red móvil, pero sí en la red fija donde ZTE ocupa un rol clave Leer La empresa no utiliza proveedores chinos en su red móvil, pero sí en la red fija donde ZTE ocupa un rol clave Leer
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La salida a bolsa de Digi del próximo jueves está revelando numerosas interioridades del operador de telecomunicaciones gracias a la información facilitada a los inversores. Una de ellas es el crudo retrato que hace de los posibles efectos de la nueva Ley de Ciberseguridad europea que busca que los operadores de telecomunicaciones retiren los elementos chinos no solo de las redes móviles, sino también de las redes fijas. Esta exigencia ha sido considerada desmesurada por el sector por su elevado coste, pero ahora el grupo rumano sube un tono y considera que además no es posible.
«Podría haber interrupciones de servicio y retrasos en nuestros despliegues de red, porque no hay proveedores con suficiente tamaño para reemplazarlos a corto plazo. Esta escasez de proveedores podria tener impacto en otros operadores que se encuentren en una posición similar para buscar alternativas, lo que hará cumplir con estos requisitos más costoso y lento para toda la industria», señala el operador en su folleto de salida a Bolsa.
La situación de Digi no es ni de lejos la peor, ya que el grupo no tiene ningún proveedor chino en su incipiente red móvil. En esta red los proveedores son Ericsson, Nokia y Oracle, sin embargo en la red fija la situación es muy distinta, ya que el operador rumano identifica a Huawei y, sobre todo, a ZTE como dos de sus proveedores más relevantes.
En el caso de ZTE, se trata de un suministrador clave tanto para su negocio televisivo como para los despliegues de fibra óptica, ya que es su principal proveedor de OLTs, las cajas que funcionan como el cerebro de la red de fibra óptica y que se cuentan por miles en todos los despliegues que hay en España y que mayormente confían en estas empresas asiáticas por sus prestaciones y su precio, menor que el de sus contrapartes europeas y americanas, que además tienen una dimensión mucho más reducida.
En este contexto, Digi reconoce que, de darse el escenario que plantea Bruselas, tendría que acometer «inversiones significativas» para reemplazar estos equipos, un escenario contra el que se está movilizando todo el sector de las telecomunicaciones.
El operador encara con paso firme un debut en bolsa que se producirá el próximo jueves 16 de julio. Se trata de una operación que incluye una ampliación de capital por 155 millones de euros y la venta de acciones de su matriz, Digi Rumanía, que seguirá controlando igualmente un 80% del capital, por lo que retendrá el poder de decisión.
La acción comenzará a cotizar a 5,6 euros para una valoración de 1.662 millones de euros, por debajo de los 2.000 y hasta 2.500 millones de euros con los que empezó a tantear a los inversores en la primera mitad del año.
Con esta valoración a la baja, la compañía se asegura la sobresuscripción de la oferta y se reserva al derecho a incrementarla con nuevas ventas de acciones por parte de su matriz. Lo recaudado se usará para invertir en el despliegue de las redes fijas y móviles de la compañía.
Se trata de la segunda salida a bolsa de este año en España tras la de la ingeniera asturiana TSK, que sube casi un 20% desde que debutó el pasado 13 de mayo.
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