El líder ultraderechista británico Nigel Farage revalidó este viernes su escaño para el parlamento de Westminster por la circunscripción de Clacton on Sea (sur de Inglaterra), al lograr una contundente victoria sobre sus rivales en la elección parcial de ayer. De su resultado, solo ha comentado: «Habla por sí solo».
Farage se hizo con la victoria al obtener 22.239 votos, el 63,3 % -un 17,6 % más que en las generales de 2024-, cuando entró por primera vez en el Parlamento británico, mientras que el segundo más votado fue el cómico Conde Carabasura, un candidato mediático que obtuvo 9.455 apoyos, el 26,9 %. La participación electoral fue del 44,4 %.
Farage es un experimentado político de 62 años que ha labrado una carrera primero a lomos del antieuropeísmo y luego como azote contra la inmigración. En su cuenta de la red X, el líder populista se limitó a escribir la frase «El resultado de Clacton habla por sí solo», acompañado por una fotografía suya tomada durante un evento en su distrito.
El pasado julio, Farage decidió dimitir como diputado por Clacton con el fin de demostrar que cuenta con el apoyo de su electorado local, después de la controversia en torno a unos regalos en metálico que recibió y no declaró antes de los comicios generales de 2024.
Este jueves fue significativa la tasa de abstención, que alcanzó el 55%, mucho más elevada que en las legislativas de 2024, cuando supuso un 41% de un electorado de 79.785 personas.
De forma sorprendente, Farage no se personó en el centro de recuento de votos, como es la tradición, alegando en un encuentro con sus seguidores que la policía local le había advertido de que había en marcha «una campaña para perturbar y degradar los resultados», aunque varios medios lo contradijeron al asegurar que no hubo ninguna advertencia oficial en este sentido.
En realidad, Farage dio otra razón: «Estaría loco si me presento en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora (…) para ser rebajado y humillado por los nadies», en alusión al variopinto conjunto de candidatos que se presentaron contra él y que sí estuvieron presentes en el recuento.
Una elección surrealista
Han sido los escándalos financieros asociados a su partido los que explican esta particular elección en Clacton: solo así se entiende que Farage renunciara a su escaño por Clacton el pasado 7 de julio y de inmediato presentara de nuevo su candidatura para volverlo a ocupar. Un diario había revelado que Farage no declaró ante el Parlamento una serie de donaciones recibidas del aristócrata británico George Cottrell, condenado en Estados Unidos, lo que podría incurrir en una infracción de las normas de la Cámara.
El líder ‘ultra’ replicó que no había infringido ninguna norma, pero al dimitir paralizó cualquier investigación que pudiera abrirse sobre su caso. Aun así, él justificó su maniobra diciendo que prefería poner su escaño en manos de los electores y no de los medios de comunicación.
Los partidos más importantes de la cámara británica tomaron entonces una decisión igualmente insólita: sin aparentemente ponerse de acuerdo, decidieron no presentarse en Clacton y dejar así en evidencia a Farage, que se ha enfrentado a candidatos ‘outsiders’ con nombres tan estrambóticos como Conde Cara cubo de basura, Nick el increbíble ladrillo volador o Woke Trump Carrzee.
De todos ellos, ha sido el Conde Cara cubo de basura el que ha acaparado en esta ocasión la atención mediática, y los medios desplazados a Clacton centraron en él sus entrevistas ante la ausencia de Farage.
Carabasura sumó 9.455 votos en la elección de ayer, pero aun así se mantuvo en su papel de cómico extravagante y eludió hacer ninguna lectura política de los resultados.
Farage tiene la habilidad de ocupar el centro de atención mediática y marcar el debate político, en particular con su cruzada contra la inmigración ilegal, que se ha convertido en su gran obsesión en los últimos meses y que parece serle rentable por el lugar que la cuestión ocupa entre las preocupaciones de los británicos.
Farage, líder del partido populista Reform UK, obtuvo 22.239 votos. Su contrincante Carabasura sumó 9.455 votos en la elección.
El líder ultraderechista británico Nigel Farage revalidó este viernes su escaño para el parlamento de Westminster por la circunscripción de Clacton on Sea (sur de Inglaterra), al lograr una contundente victoria sobre sus rivales en la elección parcial de ayer.
Farage, líder del partido populista Reform UK, obtuvo 22.239 votos -más incluso que en las elecciones de 2024, cuando tuvo 21.225, en unos comicios que han sido boicoteadas por las principales fuerzas políticas británicas -laboristas, conservadores, liberaldemócratas y verdes-.
Farage es un experimentado político de 62 años que ha labrado una carrera primero a lomos del antieuropeísmo y luego como azote contra la inmigración.
El pasado julio, Farage decidió dimitir como diputado por Clacton con el fin de demostrar que cuenta con el apoyo de su electorado local, después de la controversia en torno a unos regalos en metálico que recibió y no declaró antes de los comicios generales de 2024.
Este jueves fue significativa la tasa de abstención, que alcanzó el 55%, mucho más elevada que en las legislativas de 2024, cuando supuso un 41% de un electorado de 79.785 personas.
De forma sorprendente, Farage no se personó en el centro de recuento de votos, como es la tradición, alegando en un encuentro con sus seguidores que la policía local le había advertido de que había en marcha «una campaña para perturbar y degradar los resultados», aunque varios medios lo contradijeron al asegurar que no hubo ninguna advertencia oficial en este sentido.
En realidad, Farage dio otra razón: «Estaría loco si me presento en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora (…) para ser rebajado y humillado por los nadies», en alusión al variopinto conjunto de candidatos que se presentaron contra él y que sí estuvieron presentes en el recuento.
Han sido los escándalos financieros asociados a su partido los que explican esta particular elección en Clacton: solo así se entiende que Farage renunciara a su escaño por Clacton el pasado 7 de julio y de inmediato presentara de nuevo su candidatura para volverlo a ocupar. Un diario había revelado que Farage no declaró ante el Parlamento una serie de donaciones recibidas del aristócrata británico George Cottrell, condenado en Estados Unidos, lo que podría incurrir en una infracción de las normas de la Cámara.
El líder ‘ultra’ replicó que no había infringido ninguna norma, pero al dimitir paralizó cualquier investigación que pudiera abrirse sobre su caso. Aun así, él justificó su maniobra diciendo que prefería poner su escaño en manos de los electores y no de los medios de comunicación.

Los partidos más importantes de la cámara británica tomaron entonces una decisión igualmente insólita: sin aparentemente ponerse de acuerdo, decidieron no presentarse en Clacton y dejar así en evidencia a Farage, que se ha enfrentado a candidatos ‘outsiders’ con nombres tan estrambóticos como Conde Cara cubo de basura, Nick el increbíble ladrillo volador o Woke Trump Carrzee.
De todos ellos, ha sido el Conde Cara cubo de basura el que ha acaparado en esta ocasión la atención mediática, y los medios desplazados a Clacton centraron en él sus entrevistas ante la ausencia de Farage.
Carabasura sumó 9.455 votos en la elección de ayer, pero aun así se mantuvo en su papel de cómico extravagante y eludió hacer ninguna lectura política de los resultados.
Farage tiene la habilidad de ocupar el centro de atención mediática y marcar el debate político, en particular con su cruzada contra la inmigración ilegal, que se ha convertido en su gran obsesión en los últimos meses y que parece serle rentable por el lugar que la cuestión ocupa entre las preocupaciones de los británicos.
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