Si luchas constantemente contra las puntas abiertas de tu pelo, la ciencia podría tener por fin la respuesta. Un estudio ha revelado que tras aplicar calor con planchas o secador, es necesario que el cabello ‘se recupere’.
La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de Dublín (Irlanda) sostiene que el calor debilita temporalmente el cabello y lo vuelve más quebradizo, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que se rompa bajo presión.
En su estudio, los investigadores descubrieron que el cabello se recuperaba por completo cuando se le permitía ‘descansar’ durante dos horas después de haber sido alisado. Pero para aquellos que no disponen de mucho tiempo, esperar media hora también puede resultar beneficioso.
«La aplicación de calor provoca una drástica reducción del rendimiento que se restablece por completo tras un período de descanso», dice el estudio, publicado en la revista Journal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials.
«Este conocido efecto, presumiblemente debido a la deshidratación y rehidratación, queda demostrado de forma clara y cuantificable», prosigue la investigación.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo de la Universidad de Dublín construyó una máquina para reproducir lo que sucede al cepillar el cabello enredado.
«Los mechones de cabello individuales son muy finos y flexibles, por lo que pueden enredarse literalmente, formando nudos», explica uno de los autores, el profesor David Taylor.
«Al cepillarte el pelo, fuerzas a los enredos a desplazarse a lo largo del cabello, hasta las puntas. Esto ejerce una gran presión sobre las hebras, lo que puede provocar que se rompan o se abran», prosigue Taylor.
Los investigadores analizaron diversos tipos de cabello diferentes, incluyendo cabello liso, rizado, fuerte, cabello tratado propenso a la rotura y cabello natural propenso a la rotura.
En lugar de estirar el cabello hasta que se rompa, utilizaron una ‘prueba de fatiga por bucle móvil’ para doblar el cabello repetidamente y forzarlo a pasar por un bucle apretado, simulando la tensión repetida que se produce al cepillar el cabello enredado.
Cuando el cabello se calentaba con planchas a 150 °C, el número de ciclos que podía soportar antes de romperse disminuía drásticamente; por ejemplo, de 234 ciclos a tan solo 38. El equipo atribuye esta rotura principalmente a la deshidratación, causada por el calor aplicado al cabello. Sin embargo, también descubrieron que este efecto es reversible, si se le da tiempo al cabello para rehidratarse.
«Hay suficiente agua en el aire para rehidratar el cabello seco, aunque varía mucho dependiendo de la humedad del aire que te rodea», dice Taylor. «Necesitamos realizar más pruebas para averiguar cuánto tiempo se tarda para que el cabello recupere toda su fuerza, pero sospecho que incluso unos pocos minutos marcarán la diferencia», agrega.
El calor debilita temporalmente el cabello y lo vuelve más quebradizo, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que se rompa bajo presión.
Si luchas constantemente contra las puntas abiertas de tu pelo, la ciencia podría tener por fin la respuesta. Un estudio ha revelado que tras aplicar calor con planchas o secador, es necesario que el cabello ‘se recupere’.
La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de Dublín (Irlanda) sostiene que el calor debilita temporalmente el cabello y lo vuelve más quebradizo, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que se rompa bajo presión.
En su estudio, los investigadores descubrieron que el cabello se recuperaba por completo cuando se le permitía ‘descansar’ durante dos horas después de haber sido alisado. Pero para aquellos que no disponen de mucho tiempo, esperar media hora también puede resultar beneficioso.
«La aplicación de calor provoca una drástica reducción del rendimiento que se restablece por completo tras un período de descanso», dice el estudio, publicado en la revistaJournal of the Mechanical Behavior of Biomedical Materials.
«Este conocido efecto, presumiblemente debido a la deshidratación y rehidratación, queda demostrado de forma clara y cuantificable», prosigue la investigación.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo de la Universidad de Dublín construyó una máquina para reproducir lo que sucede al cepillar el cabello enredado.
«Los mechones de cabello individuales son muy finos y flexibles, por lo que pueden enredarse literalmente, formando nudos», explica uno de los autores, el profesor David Taylor.
«Al cepillarte el pelo, fuerzas a los enredos a desplazarse a lo largo del cabello, hasta las puntas. Esto ejerce una gran presión sobre las hebras, lo que puede provocar que se rompan o se abran», prosigue Taylor.
Los investigadores analizaron diversos tipos de cabello diferentes, incluyendo cabello liso, rizado, fuerte, cabello tratado propenso a la rotura y cabello natural propenso a la rotura.
En lugar de estirar el cabello hasta que se rompa, utilizaron una ‘prueba de fatiga por bucle móvil’ para doblar el cabello repetidamente y forzarlo a pasar por un bucle apretado, simulando la tensión repetida que se produce al cepillar el cabello enredado.
Cuando el cabello se calentaba con planchas a 150 °C, el número de ciclos que podía soportar antes de romperse disminuía drásticamente; por ejemplo, de 234 ciclos a tan solo 38. El equipo atribuye esta rotura principalmente a la deshidratación, causada por el calor aplicado al cabello. Sin embargo, también descubrieron que este efecto es reversible, si se le da tiempo al cabello para rehidratarse.
«Hay suficiente agua en el aire para rehidratar el cabello seco, aunque varía mucho dependiendo de la humedad del aire que te rodea», dice Taylor. «Necesitamos realizar más pruebas para averiguar cuánto tiempo se tarda para que el cabello recupere toda su fuerza, pero sospecho que incluso unos pocos minutos marcarán la diferencia», agrega.
20MINUTOS.ES – Ciencia
