Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan alguna prenda de vestir o complemento.
Ponerse las botas
La expresión nació cuando las botas, generalmente de cuero, eran un calzado exclusivo de las clases altas. Quienes las llevaban eran caballeros acomodados, con dinero para comer bien, hacer grandes negocios y vivir con abundancia, mientras el pueblo usaba alpargatas, sandalias o zapatos sencillos. Por eso, ‘ponerse las botas’ acabó asociándose a obtener mucho de algo, como darse un gran festín, enriquecerse o aprovecharse ampliamente de una situación. Hoy mantiene ese sentido de abundancia y provecho en el habla coloquial actual.
Meterse en camisa de once varas
La mayoría de expertos e historiadores indican que su origen proviene de la ‘camisa’ como parte exterior o defensa avanzada de la muralla de un castillo y las once varas era la altura que esta tenía. La expresión aludiría a introducirse en un lugar difícil, peligroso o que no le correspondía a uno. Frente a esto, hay una explicación muy popular y que está muy difundida sobre una gran camisa usada en antiguas ceremonias de adopción, pero hoy se considera una leyenda urbana. También hay quien la relaciona con la locución ‘meterse en cañiza de once varas’, un lugar donde se resguardaban los pastores en días de lluvia, aunque esta teoría suele ser descartada por los historiadores.
Cambiar de chaqueta (Ser un chaquetero)
La expresión surgió a partir de Carlos Manuel I, duque de Saboya, célebre por cambiar de alianzas entre España y Francia según le convenía. Mandó hacerse un jubón reversible, blanco por un lado y rojo por otro, y se lo giraba según el país en el que estuviera para contentar a unos y a otros. De ese gesto oportunista nació ‘cambiar de chaqueta’. Hoy se aplica a quien modifica de bando (sobre todo político), ideas o lealtades por puro interés oportunista y propio.
Conocer bien el percal
La expresión surgió a partir del ‘percal’, una tela mezclada con varios tejidos y de calidad inferior a otras. Llegó a Europa entre los siglos XVII y XVIII desde la India, a través de comerciantes franceses, y se popularizó entre las clases más humildes. Los sastres, expertos en distinguir las telas, detectaban enseguida quién vestía percal para aparentar una posición mejor de la que tenía. De ahí que ‘conocer bien el percal’ acabara significando saber de qué va un asunto o una persona.
Vivir de gorra
La expresión surgió a finales del siglo XVI en el ambiente estudiantil de la Universidad de Salamanca. Muchos alumnos sin recursos servían a compañeros ricos, haciéndoles recados y acompañándolos a convites donde comían y bebían gratis. Mientras los adinerados vestían manteo y bonete, los pobres llevaban capa sencilla y usaban gorra, por lo que empezaron a llamarlos capigorristas, capigorras o capigorrones. De esos términos derivó ‘gorrón’ y quedó ‘vivir de gorra’ para quien vive o disfruta de algo sin pagar nada.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan alguna prenda de vestir o complemento.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan alguna prenda de vestir o complemento.
Ponerse las botas
La expresión nació cuando las botas, generalmente de cuero, eran un calzado exclusivo de las clases altas. Quienes las llevaban eran caballeros acomodados, con dinero para comer bien, hacer grandes negocios y vivir con abundancia, mientras el pueblo usaba alpargatas, sandalias o zapatos sencillos. Por eso, ‘ponerse las botas’ acabó asociándose a obtener mucho de algo, como darse un gran festín, enriquecerse o aprovecharse ampliamente de una situación. Hoy mantiene ese sentido de abundancia y provecho en el habla coloquial actual.
Meterse en camisa de once varas
La mayoría de expertos e historiadores indican que su origen proviene de la ‘camisa’ como parte exterior o defensa avanzada de la muralla de un castillo y las once varas era la altura que esta tenía. La expresión aludiría a introducirse en un lugar difícil, peligroso o que no le correspondía a uno. Frente a esto, hay una explicación muy popular y que está muy difundida sobre una gran camisa usada en antiguas ceremonias de adopción, pero hoy se considera una leyenda urbana. También hay quien la relaciona con la locución ‘meterse en cañiza de once varas’, un lugar donde se resguardaban los pastores en días de lluvia, aunque esta teoría suele ser descartada por los historiadores.
Cambiar de chaqueta (Ser un chaquetero)
La expresión surgió a partir de Carlos Manuel I, duque de Saboya, célebre por cambiar de alianzas entre España y Francia según le convenía. Mandó hacerse un jubón reversible, blanco por un lado y rojo por otro, y se lo giraba según el país en el que estuviera para contentar a unos y a otros. De ese gesto oportunista nació ‘cambiar de chaqueta’. Hoy se aplica a quien modifica de bando (sobre todo político), ideas o lealtades por puro interés oportunista y propio.
Conocer bien el percal
La expresión surgió a partir del ‘percal’, una tela mezclada con varios tejidos y de calidad inferior a otras. Llegó a Europa entre los siglos XVII y XVIII desde la India, a través de comerciantes franceses, y se popularizó entre las clases más humildes. Los sastres, expertos en distinguir las telas, detectaban enseguida quién vestía percal para aparentar una posición mejor de la que tenía. De ahí que ‘conocer bien el percal’ acabara significando saber de qué va un asunto o una persona.
Vivir de gorra
La expresión surgió a finales del siglo XVI en el ambiente estudiantil de la Universidad de Salamanca. Muchos alumnos sin recursos servían a compañeros ricos, haciéndoles recados y acompañándolos a convites donde comían y bebían gratis. Mientras los adinerados vestían manteo y bonete, los pobres llevaban capa sencilla y usaban gorra, por lo que empezaron a llamarlos capigorristas, capigorras o capigorrones. De esos términos derivó ‘gorrón’ y quedó ‘vivir de gorra’ para quien vive o disfruta de algo sin pagar nada.
20MINUTOS.ES – Cultura
